La proliferación temprana de células beta puede detener el ataque autoinmune en la diabetes tipo 1 (Nat Metab)


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La proliferación temprana de células beta puede detener el ataque autoinmune en un modelo de diabetes tipo 1, según han observado investigadores del Joslin Diabetes Center (Estados Unidos), en un estudio publicado en Nature Metabolism.

En modelos experimentales los investigadores impulsaron el crecimiento de células beta mientras los animales aún eran jóvenes. "Claramente, somos los primeros en mostrar que si se promueve la proliferación para generar continuamente nuevas células beta productoras de insulina antes de que comience la invasión de las células inmunitarias, estas dejan de atacar a las células beta", apuntan.

Los estudios se completaron en dos modelos diferentes de ratones propensos a la diabetes. Uno fue un modelo de ingeniería genética que mostró un aumento en el crecimiento de las células beta poco después del nacimiento, mientras que el segundo modelo se inyectó a una edad temprana con un agente conocido por aumentar la proliferación de las células beta.

Posteriormente, recolectaron muestras del bazo para monitorizar el número de linfocitos T y linfocitos B, que están involucrados en las reacciones autoinmunes asociadas a la diabetes tipo 1. Cuando los investigadores trasplantaron las células de los islotes recogidas de los animales protegidos a un ratón diferente, los receptores mostraron una protección contra la reacción autoinmune durante más tiempo.

"Es muy emocionante observar que inducir la replicación de las células beta de manera oportuna resultó en un perfil inmune remodelado que protege específicamente las células beta que son atacadas. Incluso, en un modelo de ratón altamente susceptible, cuando se empuja la proliferación para generar nuevas células beta, el 99% de los animales sobrevivieron hasta casi dos años, lo que es muy inusual", explican los autores.

Las células beta no parecen presentar los autoanticuerpos típicos de la progresión de la diabetes tipo 1 y, además, también parecen ser más resistentes al estrés, lo que podría influir en su capacidad para resistir cualquier ataque autoinmune.

Una vez que se comprenda mejor el proceso de usar la proliferación de células beta como medida preventiva, podría pasar a los estudios en personas y ensayos clínicos. Encontrar la ventana correcta para forzar la proliferación de células beta en humanos podría retrasar o incluso prevenir la destrucción de células beta por células autoinmunes. Sin embargo, todavía existiría cierto grado de autoinmunidad en el cuerpo, por lo que aún requeriría un tratamiento adecuado para suprimir el sistema inmunitario.