La pérdida del olfato parece asociarse a una COVID-19 más leve (Int Forum Allergy Rhinol)


  • Noticias Médicas
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Investigadores de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) han concluido que el deterioro olfativo sugiere que la enfermedad COVID-19 resultante tiene más probabilidades de ser leve a moderada, lo que podría suponer un potencial indicador temprano que podría ayudar a los médicos a determinar qué pacientes pueden requerir hospitalización.

"En investigaciones anteriores, encontramos que la pérdida de la función olfativa es un síntoma temprano común de COVID-19, después de la fiebre y la fatiga. Lo que es notable en los nuevos hallazgos es que parece que la pérdida del olfato puede ser un predictor de que la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 no será tan grave, y es menos probable que requiera hospitalización. Si una persona infectada pierde ese sentido, parece más probable que experimente síntomas más leves, salvo que existan otros factores de riesgo subyacentes", explica Carol Yan, autora principal del trabajo, publicado en el International Forum of Allergy & Rhinology.

Entre los factores de riesgo que ya han sido comunicados por otros estudios se encuentran la edad (las personas de edad más avanzada corren mayor riesgo de enfermedad grave) y las patologías médicas subyacentes, como la EPOC, las cardiopatías graves, la diabetes y la obesidad.

Este estudio fue un análisis retrospectivo que incluyó a 169 pacientes que dieron positivo en la prueba de COVID-19. Se obtuvieron datos olfativos y gustativos de 128 de los 169 pacientes, 26 de los cuales requirieron hospitalización.

Los pacientes que fueron hospitalizados para el tratamiento con COVID-19 tuvieron una probabilidad significativamente menor de informar de anosmia o pérdida del olfato (26,9% frente al 66,7% de las personas infectadas tratadas como pacientes externos). Se encontraron porcentajes similares para la pérdida del gusto o disgeusia.

"Los pacientes con pérdida olfativa tuvieron 10 veces menos probabilidades de ser ingresados por COVID-19 en comparación con los que no tenían pérdida del olfato. Además, la anosmia no se asoció a ninguna otra medida típicamente relacionada con la decisión de admisión, lo que sugiere que es realmente un factor independiente y puede servir como marcador de manifestaciones más leves de COVID-19 ", indican los autores.

Los hallazgos posiblemente insinúan algunas de las características fisiopatológicas de la infección. "El lugar y la dosis de la carga viral inicial, junto con la eficacia de la respuesta inmunológica del huésped, son todas variables potencialmente importantes para determinar la propagación del virus dentro de una persona y, en última instancia, el curso clínico de la infección", apuntan los autores.

En otras palabras, si el virus del SARS-CoV-2 se concentra inicialmente en la nariz y las vías respiratorias superiores, donde impacta en la función olfativa, eso puede dar lugar a una infección menos grave y de aparición repentina, lo que disminuye el riesgo de respuesta inmunitaria exagerada, insuficiencia respiratoria y hospitalización.

"Esta es una hipótesis, pero también es similar al concepto que subyace a las vacunas vivas. En dosis bajas y en un sitio distante de inoculación, el huésped puede generar una respuesta inmunitaria sin una infección severa", concluyen. La pérdida del olfato también podría indicar una robusta respuesta inmunitaria que se ha localizado en los conductos nasales, limitando los efectos en otras partes del cuerpo.