La osteoporosis en pacientes con VIH está causada por la infección y no por el tratamiento antirretroviral (J Antimicr Chemother)


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Investigadores del Hospital del Mar y el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (Imim), de Barcelona, en colaboración con la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), han demostrado por primera vez que la causa de los problemas de osteoporosis en pacientes con VIH es la respuesta del organismo a la presencia del virus, en forma de procesos inflamatorios, y no solo el tratamiento antirretroviral, como se creía hasta ahora.

El estudio, publicado en el Journal of Antimicrobial Chemotherapy, ha utilizado una técnica de medición de la calidad del hueso diseñada en Estados Unidos en colaboración con profesionales del hospital de Barcelona, y un protocolo desarrollado por los mismos profesionales, para certificar que el riesgo de fracturas está relacionado con la inflamación que provoca la infección crónica.

Los pacientes con VIH, gracias a los tratamientos antirretrovirales, han alargado su esperanza de vida pero, a la vez, han desarrollado todo un abanico de comorbilidades, otras patologías asociadas a la medicación que toman, como problemas cardiovasculares, renales o en los huesos. En estos casos, las pruebas de densitometría muestran una disminución de su densidad mineral ósea.

El estudio, encabezado por el médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas Robert Güerri, ha indicado que esta prueba por sí sola no predice si el paciente sufrirá problemas.

Güerri asegura que con los resultados del trabajo se ha certificado que "es el mismo VIH el que afecta al hueso, mientras el tratamiento antirretroviral mejora el estado óseo de los pacientes".

Los investigadores han comprobado la evolución de la salud ósea de 20 pacientes con VIH durante un año de tratamiento, y la han comparado con la de personas que no sufren la infección.

La conclusión es que el virus provoca una infección crónica que despierta la respuesta del sistema inmunológico a través de un proceso de inflamación: es esta respuesta la que afecta a la salud de los huesos de los pacientes. Por lo tanto, la acción de los antirretrovirales, al hacer disminuir la carga viral, también reduce la inflamación y, por lo tanto, el riesgo de fractura.

"El tratamiento antirretroviral hace bajar la densidad mineral ósea, pero la calidad del hueso, como estamos mejorando el estado inflamatorio, en realidad, mejora", afirma Güerri.

Según las pruebas, realizadas por primera vez en estos pacientes con un sistema de microindentación, el estado de los huesos de los pacientes pasó de un nivel 86 de media, cuatro puntos por debajo del de las personas del grupo de control, a lograr el mismo nivel un año después de iniciar el tratamiento.

"Con esta técnica complementamos la información de la densitometría, permitiéndonos ver el estado del hueso y el riesgo de fractura, de manera que podemos contemporizar posibles cambios de tratamiento", subraya.