La ONU pide acabar con la "vergüenza, el aislamiento y la segregación" de las mujeres que sufren fístula obstétrica


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La directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Natalia Kanem, ha reclamado acabar con "la vergüenza, el aislamiento y la segregación" a la que se enfrentan "cientos de miles de mujeres y niñas en todo el mundo que sufren de fístula obstétrica".

A través de una declaración emitida con motivo del Día Internacional que conmemora esta lesión producida en el parto, Kanem denuncia que las mujeres que la padecen siguen "enfrentándose a un estigma social devastador". Aunque se ha eliminado en gran medida en los países desarrollados, afecta a más de dos millones de mujeres y niñas, según datos de la UNFPA.

La fístula obstétrica es una de las lesiones más graves que pueden ocurrir durante el parto, dejando un agujero entre el canal de parto y la vejiga o el recto, causado por un parto prolongado y obstruido, sin tratamiento. El coste promedio de su tratamiento (incluyendo cirugía, cuidados postoperatorios y rehabilitación) es de alrededor de 268 euros por paciente.

Se calcula que cada año se producen entre 50.000 y 100.000 nuevos casos en todo el mundo, pero la mayoría se dan entre mujeres que viven en la pobreza en culturas en las que "la condición y la autoestima de una mujer pueden depender casi por completo del matrimonio y de su capacidad para tener hijos", explica el organismo internacional.

"Las niñas y mujeres afectadas por esta afección, que se puede prevenir y tratar en gran medida, a menudo sufren de incontinencia crónica, depresión, aislamiento social y pobreza cada vez mayor, mientras que muchas mujeres viven con la enfermedad durante años porque no pueden pagar el tratamiento", lamenta la directora ejecutiva de UNFPA.

El órgano de la ONU defiende que "ninguna mujer o niña debe ser privada de dignidad, esperanzas y sueños". "Su incapacidad para recibir tratamiento médico rápido no solo les priva de su salud y dignidad", sino que también es una violación de sus derechos humanos. Es hora de que el mundo atienda el llamamiento hecho por Naciones Unidas sobre el fin de la fístula, en la que se comprometieron a erradicar la enfermedad en el plazo de una década. Sin embargo, para lograr este objetivo es necesario aumentar las inversiones, las innovaciones y las asociaciones", concluye Kanem.