La OMS no prevé que el cambio climático afecte especialmente a la malaria


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La Organización Mundial de la Salud (OMS) no prevé que el cambio climático vaya a tener un impacto directo en el incremento del número de casos de malaria a escala mundial, y tampoco en zonas como España donde, a pesar de la presencia del mosquito que la transmite, del género Anopheles, no se encuentra el parásito de la enfermedad. En nuestro país la malaria fue erradicada oficialmente en 1964. Desde entonces, solo se han registrado casos importados de otros países.

"No tenemos evidencia de que el cambio climático vaya a tener un impacto directo en la malaria. No va a haber un impacto grande en poblaciones que ya tienen el mosquito, ni es previsible que importemos aquí especies que sean más eficaces para transmitir la malaria que los que ya tenemos", aseguró Pedro Alonso, director del Programa Mundial de Malaria de la OMS, en un encuentro con medios de comunicación con motivo de una jornada celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

En este sentido, declaró que el problema sería la llegada del parásito de la malaria "y no la extensión del vector". "No creemos que de forma directa vaya a afectar mucho a la malaria, pero quizá indirectamente en zonas del mundo con movimientos poblacionales por sequía que los lleve a zonas más maláricas. Pero el cambio climático no es ahora mismo un tema central en nuestro horizonte de retos en malaria. En Zika o chikungunya seguro que el cambio climático va a afectar más", ha puntualizado.

La estrategia actual de la OMS pretende que para el año 2030 la incidencia y la mortalidad de esta enfermedad se reduzca en al menos un 90%, que se pueda eliminar en al menos 35 países y, en general, no bajar la guardia y seguir con el programa de prevención para evitar el restablecimiento del paludismo en todos los países que ya han sido declarados libres de contagios endémicos. La malaria afectó a alrededor de 219 millones de personas en 2017 y acabó con la vida de cerca de 435.000, la gran mayoría bebés y niños en las zonas más pobres de África.

Alonso ha celebrado que en los últimos 15 años se ha progresado "como nunca antes" en la lucha contra la malaria por "la disponibilidad de nuevas herramientas de control vectorial, fármacos de quimioprevención o la existencia de fondos financieros". "Se han logrado enormes mejoras, evitando siete millones de muertes en la última década y con una reducción del 40% de la incidencia de la enfermedad en todo el mundo", añadió.

Sin embargo, lamentó que este progreso "se ha estancado en los últimos dos o tres años", tal y como se pondrá de manifiesto en el informe anual de la OMS sobre la situación de la malaria, que se publicará esta semana, según avanzó. "Nos hemos estancado en una cifra que sigue resultando inaceptablemente alta, con más de 200 millones de casos al año y más de 400.000 muertes", declaró.