La OMS expone las principales causas de muerte en el mundo del 2000 al 2019

  • Andrea Jiménez

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Según informan las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2019 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las principales causas de muerte en el mundo han ido cambiando en la última década. Así como en el 2000 solamente cuatro de las diez principales enfermedades responsables de defunciones a nivel mundial eran no transmisibles, se ha observado un aumento general en el porcentaje de muertes que ocasionan. En la actualidad, siete de las primeras causas de muerte en el mundo son causadas por enfermedades no transmisibles.

Conforme evidencian los datos recién publicados, las cardiopatías continúan encabezando las enfermedades más letales. Si bien ya lo eran desde hace 20 años, en la actualidad provocan más muertes que antes, representando el 16% del total de fallecimientos por todas las causas. “Esto se debe principalmente al envejecimiento y al crecimiento de la población. Dado que a edades tempranas es menos probable la muerte por enfermedades infecciosas, una mayor parte de la población sobrevive hasta una edad avanzada, lo que hace más posible que las personas mueran a causa de enfermedades no transmisibles, incluidas las cardiopatías”, explica la portavoz de la OMS, Alison Brunier.

Como señala la experta, si bien en los países de ingresos altos las tasas de muerte por enfermedades cardíacas se han reducido de manera significativa, en entornos de menos recursos las tasas de mortalidad han aumentado. “Una de las causas es el cambio a un estilo de vida más sedentario, con menos actividad física y dietas más altas en sal y azúcar”, afirma Brunier. El consumo de tabaco y nocivo de alcohol también contribuyen a un mayor riesgo de padecer la enfermedad. “Hacer más ejercicio, reducir la sal y el azúcar en las dietas y comer más frutas y verduras, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol, puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca”, explica.

Mientras que las muertes atribuibles a la diabetes también han despuntado en los últimos años: con un aumento del 70% a nivel mundial entre 2000 y 2019, la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia se han sumado a la lista de las 10 más letales, llegando a ocupar en el 2019 el tercer lugar tanto en el continente americano como en Europa.

“A medida que la esperanza de vida promedio continúa aumentando, se puede esperar que también incremente el número de personas con demencia. Si bien la edad es el factor de riesgo más fuerte conocido para el deterioro cognitivo, la demencia no es una consecuencia natural o inevitable del envejecimiento”, señala la experta. De hecho, varios estudios recientes han demostrado una relación entre el desarrollo de deterioro cognitivo y la demencia con factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, como la inactividad física, el consumo de tabaco, las dietas poco saludables y el consumo perjudicial de alcohol. “Otros factores de riesgo potencialmente modificables incluyen el aislamiento social y la inactividad cognitiva”, añade la portavoz de la OMS. Según las cifras del organismo internacional, que en el 2017 reconoció la demencia como una prioridad de salud pública, las mujeres se ven afectadas por este trastorno de forma desproporcionada: a nivel mundial, el 65% de las muertes por Alzheimer y otras formas de demencia corresponden al sexo femenino.

Descenso mundial en el número de muertes por enfermedades transmisibles

Los nuevos datos también muestran que, en la última década, la mortalidad por neumonía y otras infecciones de las vías respiratorias se ha relajado, disminuyendo en casi medio millón el número de defunciones que se cobraban en el pasado. No obstante, en el 2019, estas afecciones fueron el grupo más mortífero de enfermedades transmisibles y, en conjunto, se clasificaron como la cuarta causa principal de muerte. “También hay que tener en cuenta que, a día de hoy, la COVID-19 se ha cobrado trágicamente más de 1,5 millones de vidas. Datos que se verán reflejados en las próximas estadísticas que estén disponibles”, anuncia Brunier.

Como una buena noticia que resaltar, la OMS informa de que ni el VIH/SIDA ni la tuberculosis se encuentran ya entre las 10 principales causas de muerte a nivel mundial. Aunque la primera infección sigue siendo la cuarta causa de muerte en África, su mortalidad ha disminuido en más de la mitad, pasando de ser la octava causa de muerte en 2000 a la decimonovena en 2019 a nivel mundial: datos que reflejan el éxito de las iniciativas para prevenir la infección, detectar el virus mediante pruebas y tratar la enfermedad en las dos últimas décadas.

Por su parte, la mortalidad por tuberculosis se ha visto reducida en un 30% en todo el mundo. A pesar de esta considerable reducción, la tuberculosis sigue siendo una de las diez causas principales de muerte en las regiones de África y Asia Sudoriental, donde es la octava y quinta causa principal, respectivamente.

En su publicación, la OMS también señala las vidas que las enfermedades transmisibles siguen cobrándose en los países de ingresos bajos, donde seis de las diez principales causas de muerte en los países de ingresos bajos siguen siendo a día de hoy enfermedades transmisibles: paludismo, tuberculosis y VIH/SIDA.

“Si bien es muy alentador que el VIH/SIDA ya no se encuentre entre las diez principales causas de muerte que afectan a la población mundial, en los últimos años el progreso que se consiguió con la puesta en marcha de los programas de prevención se ha ralentizado”, señala la experta, “motivo por el cual resulta esencial que continúen los esfuerzos para prevenir la infección y tratar la enfermedad”, agrega.

Se vive más tiempo, pero con más discapacidad

Las nuevas estimaciones de la OMS confirman, además, la tendencia a una creciente longevidad. En 2019 las personas vivían más de seis años más que en 2000, con un promedio mundial de más de 73 años en 2019 en comparación a los casi 67 años en 2000. De media sólo cinco de esos años adicionales se vivieron gozando de buena salud. “Es importante destacar que ese aumento en la esperanza de vida, también va de la mano de un aumento de la discapacidad”, declara Bruine.

Las estadísticas más recientes también señalan a los traumatismos como otra de las causas importantes de muerte y discapacidad a nivel global. Debido al tránsito, desde el 2000 África ha percibido un aumento de casi el 50 % en el número de muertes y en los años de vida saludable perdidos. En la Región del Mediterráneo Oriental este incremento ha sido aproximadamente del 40%. A nivel mundial, las muertes debidas a traumatismos causados por el tránsito corresponden en un 75% de los casos a hombres.

Pese a que en el resto del mundo ni siquiera aparece entre las primeras 25 causas, el consumo de drogas ha surgido como un factor importante que contribuye a la discapacidad y al número de muertes en América. Entre 2000 y 2019, casi se triplicó la tasa de mortalidad en esta región por el consumo de estupefacientes. “La creciente disponibilidad para el uso no médico de opioides sintéticos altamente potentes como el fentanilo y la prescripción excesiva de opioides para el manejo del dolor en algunos países de ingresos altos en América, se encuentran entre las razones detrás de las cifras”, concluye la experta.