La OMC recuerda que establecer prioridades es una obligación ética y deontológica


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“La primera exigencia deontológica de un médico en cualquier situación que requiera asistencia es la atención al paciente que la demanda y necesita, con todas las garantías y medios necesarios a su alcance”, esa es la primera idea que la Organización Médica Colegial (OMC) ha querido apuntar ante la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus. Sin embargo, la realidad es que “cuando el SNS no pueda proporcionar la atención necesaria porque las unidades disponibles sean insuficientes y no haya posibilidad real de aumentarlas, el establecimiento de prioridades más que necesario es imprescindibles y una obligación ética y deontológica”.

De esta forma, los médicos consideran que “es imposible obviar los conflictos éticos y profesionales que conlleva limitar los medios asistenciales a un enfermo con una supervivencia nula, o previsiblemente nula, en un corto espacio de tiempo si limita o impide la respuesta a otros enfermos con más probabilidades de supervivencia”.

Ante esta situación la Comisión Central de Deontología ha querido publicar un informe sobre las prioridades de las decisiones sobre los enfermos en estado crítico en una catástrofe sanitaria, insistiendo en aspectos como “ la transparencia, proporcionalidad y responsabilidad, ante la toma de decisiones”.

Consideraciones a tener en cuenta

En primer lugar, la OMC explica que en este escenario corresponde a los médicos epidemiólogos la previsión y cálculo objetivo del número de casos de enfermos afectados por el virus.  Esto obliga a las estructuras gubernamentales “a proporcionar datos fiables a los equipos de epidemiología a fin de que el cálculo de la estimación de requerimientos para la atención a pacientes graves y críticos sea fiable”.

Asimismo, este documento explica que los equipos directivos y cargos intermedios de las organizaciones sanitarias deben proporcionar el adecuado equipamiento médico que sirva para cumplir la atención básica a todos los enfermos que lo requieran. Ello obliga a estos profesionales directivos a una comunicación objetiva, franca y leal con los profesionales y con la sociedad. “Se deben presentar fielmente los recursos que puedan ser necesarios, así como su disponibilidad”.

Respecto a cuáles deben ser las prioridades de los propios médicos se establece que “el médico tendrá en cuenta que cada caso requerirá la deliberación oportuna, antes de tomar una decisión, porque las recomendaciones mencionadas u otras, no pueden responder siempre a la singularidad de cada paciente”. Asimismo, se apunta que se debe informar a los pacientes, o en su caso a los familiares, lo extraordinario de la situación y la justificación de las medidas.

“Cada decisión exige y requiere utilizar la prudencia y la competencia junto con el buen juicio clínico y la capacidad personal para tomar decisiones conformes a la deontología profesional, que no sean contrarias a la ética ni a la legislación vigente y su aplicación al bien general de cada persona enferma”. Para ello, recuerdan que son de utilidad documentos como los ofrecidos por la SEMICYUC denominado “Recomendaciones éticas para la toma de decisiones en la situación excepcional de crisis por pandemia covid-19 en las unidades de cuidados intensivos”, la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, Marco ético pandemia COVID 19, o el ofrecido por la Sociedad Española de Oncología denominado “Recomendaciones sobre la infección por sars-cov-2 para profesionales sanitarios implicados en el tratamiento de pacientes oncológicos” y otros que puedan generarse al respecto.