La mortalidad cardiovascular es mayor en las comunidades autónomas con menor PIB


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Un estudio del Hospital Universitario La Paz y la Universidad Autónoma de Madrid revela que el grupo de comunidades autónomas que tiene menor Producto Interior Bruto (PIB) tiene mayor mortalidad por causa cardiovascular.

En lo que llevamos del siglo XXI, la mortalidad por enfermedad cardiovascular ha caído en España en todas las comunidades autónomas sin excepción. No obstante, las defunciones por esta causa no son las mismas en todas las regiones ni descienden al mismo ritmo, según revela esta investigación presentada en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares, celebrado en Sevilla.

Para obtener estas conclusiones, los investigadores de estas dos instituciones madrileñas realizaron un análisis retrospectivo de la incidencia de muerte por enfermedad cardiovascular y del PIB, año a año, entre 2002 y 2015 a nivel nacional y por CCAA, utilizando datos agregados del Instituto Nacional de Estadística (INE). Se definió el conjunto de CCAA con menor nivel económico como aquellas cuyo PIB era menor al 90% del promedio nacional.

Andalucía, Asturias, Castilla La Mancha, Extremadura, Galicia y Murcia conformaban este grupo. Se comparó la mortalidad cardiovascular y la reducción de esta (absoluta y relativa) entre los años 2002 y 2015 en las regiones de menor nivel económico con el resto de CCAA (aquellas con PIB mayor al 90% de la media nacional).

El promedio de mortalidad cardiovascular por 100.000 habitantes resultó 14 puntos porcentuales inferior en el año 2002 en las CCAA con PIB por debajo del 90% respecto al resto de comunidades (105 frente a 91). Trece años después, en 2015, esta diferencia resultó de 17 puntos (87 contra 70). La caída de la mortalidad desde el año 2002 a 2015 fue de 18 puntos en el primer grupo (disminución del 18%), y de 21 puntos en las CCAA con PIB superior al 90% de la media (disminución del 23%).

"En la medida en que las estrategias de prevención y tratamiento influyen sobre la mortalidad por enfermedad cardiovascular, nuestros datos sugieren la conveniencia de fomentar la solidaridad y coordinación interterritorial en la asistencia sanitaria", opina el primer firmante del estudio, Jaime Fernández de Bobadilla.

El estudio recoge muchos factores que hacen que las regiones con rentas inferiores se vean más amenazadas por la enfermedad cardiovascular, como la asociación entre la mala calidad de la dieta y la falta de recursos, a causa no solo del mayor precio de los alimentos frescos y de calidad, "sino también por una cuestión educacional y cultural", aclara Fernández de Bobadilla.

El investigador apunta también al consumo de tabaco como "uno de los motivos más importantes para el desarrollo de la enfermedad cardiovascular" y las diferencias entre comunidades autónomas más ricas y aquellas más pobres. Y es que, según la última Encuesta de presupuestos familiares del Instituto Nacional de Estadística, los hogares con menos renta dedican un mayor presupuesto a bebidas alcohólicas y tabaco (2,4%) que las familias más acomodadas (1,4%).

También hay componentes genéticos, poblacionales (sobre todo edad), dietéticos, educativos y culturales que explican la asociación del PIB con la mortalidad cardiovascular, además de las diferencias en la inversión de recursos, señala el investigador. No obstante, matiza que "los recursos invertidos en prevención cardiovascular son probablemente más importantes desde el punto de vista poblacional que los recursos de tratamiento".

De esta forma, el estudio abre la puerta a investigar hasta qué punto las diferencias en resultados en salud cardiovascular pueden ser producto de desigualdades reales entre los sistemas sanitarios de las comunidades autónomas. "De ser así, convendría buscar mecanismos eficientes para que todas las comunidades mejoren al mismo tiempo, gracias a la solidaridad entre territorios", reclama Fernández de Boadilla.