La microbiota y la genética están detrás de los efectos de los antibióticos sobre la presión arterial (Physiol Genom)


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Las variaciones individuales en la composición genética y las bacterias intestinales pueden explicar los diferentes efectos de los antibióticos sobre la presión arterial, según sugiere un nuevo estudio realizada con ratas publicado en Physiological Genomics.

Así como los genes de los individuos varían, la microbiota intestinal de cada persona es diversa. Como los antibióticos matan bacterias dañinas para curar infecciones, también pueden eliminar bacterias útiles que mantienen una buena salud.

Debido a que la microbiota intestinal está relacionada con la hipertensión, investigadores de la Universidad de Toledo (Estados Unidos) explican que "las respuestas hipertensivas individuales a los antibióticos pueden variar según la composición genética y su microbiota".

El equipo estudió dos tipos de ratas con una microbiota intestinal diferente, pero con una tendencia genética a la hipertensión. Las ratas Dahl desarrollan hipertensión arterial en respuesta a una dieta rica en sal, mientras que las ratas espontáneamente hipertensas (ratas SHR) se consideran un modelo animal de hipertensión arterial no relacionada con la sal alimentaria.

Los investigadores trataron ambas cepas con tres antibióticos comunes: la vancomicina, que trata la inflamación y la infección del colon (colitis); la minociclina, para las infecciones del tracto urinario, el acné y ciertos tipos de infecciones de transmisión sexual; y la neomicina, que se usa para prevenir el colesterol elevado y es un ingrediente activo en muchas cremas, ungüentos y gotas para los ojos.

El uso de antibióticos causó diferentes respuestas en las ratas Dahl y SHR, incluida la forma en que cada fármaco afectaba a su presión arterial. La presión arterial sistólica aumentó en las ratas Dahl cuando se trató con minociclina y neomicina, pero no cuando se administró vancomicina.

La minociclina también provocó que la presión arterial diastólica aumentara en las ratas Dahl. Las ratas SHR tratadas con cualquiera de los antibióticos experimentaron una caída en la presión arterial sistólica, o ningún cambio, como con la neomicina.

De acuerdo con el criterio de los investigadores, estos hallazgos sugieren que la composición genética juega un papel importante en cómo la presión arterial se verá afectada por el tratamiento con antibióticos. "Esto resalta la importancia de nuevos estudios para determinar el mecanismo detrás de estos diferentes efectos, y también plantea la cuestión de la seguridad en el uso de antibióticos por parte de pacientes con dolencias como la hipertensión", concluyen.