“La medición de los resultados de las nuevas terapias y tecnologías es clave para conocer la eficiencia de los procesos”


  • Noticias profesionales
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Muchos de los avances en tecnología sanitaria parecen ciencia ficción pero son ya una realidad. Para llevarlos a la práctica clínica, la secretaria general de FENIN ve necesario que el sistema sanitario defina indicadores que permitan valorar y medir los resultados y conocer su impacto real en cuanto a resultados en salud pero también en la mejora de la calidad de la atención, de la eficiencia de los procesos y, por lo tanto, del sistema sanitario.

¿Dispone de datos acerca del impacto de la tecnología sanitaria sobre la salud y la mejora de la calidad de vida de los pacientes?

La tecnología sanitaria contribuye a mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos. No solo permite prevenir enfermedades y mejorar los diagnósticos, sino que además aumenta la eficacia y seguridad de los tratamientos, permite su personalización, hace posible el control y seguimiento de las enfermedades y aumenta la calidad de vida. En definitiva, apostar por tecnología sanitaria permite que los ciudadanos vivan mejor y más sanos durante más tiempo.

¿Esta aportación se soporta sobre evidencia científica?

Existen estudios sobre la eficacia y eficiencia de cada terapia o cada tecnología y hay que tener en cuenta que para disponer de datos ciertos sobre el impacto de las tecnologías en la mejora de la salud y calidad de vida de los pacientes es necesario que nuestro sistema sanitario defina indicadores que permitan valorar y medir los resultados y de este modo conocer el impacto real de la aplicación de las tecnologías en el diagnóstico precoz, en los tratamientos o en el seguimiento de las patologías crónicas.

¿Cuál es la inversión actual en tecnología sanitaria?

Actualmente, la inversión en tecnología sanitaria supone el 7 por ciento del gasto sanitario total y la facturación del sector equivale al 0,6 por ciento del PIB, datos que confirman una disminución del porcentaje de inversión respecto al PIB. En cualquier caso, confiamos en que esta tendencia revierta y que se apueste por una verdadera estrategia basada en la eficiencia, que reoriente y garantice las inversiones necesarias en el sector salud. Dentro del contexto europeo, el mercado español de tecnología es el quinto en importancia por volumen de ventas ya que, desde 2010, la inversión en I+D+i del sector ha ido creciendo el sexto en términos de generación de empleo.

¿Puede destacar algunas de las innovaciones más importantes en los últimos años en el terreno de la tecnología sanitaria?

Son numerosas las aportaciones de esta industria que han mejorado notablemente la salud y la calidad de vida de los pacientes. Por ello, aunque resulte difícil resaltar algunas, entre las principales innovaciones de los últimos años destacan avances como la bomba de insulina, la resonancia magnética, el TAC, el PET, los sistemas de monitorización de glucosa en pacientes diabéticos, las terapias de resincronización cardiaca y los desfibriladores cardioversores automáticos implantables en pacientes con cardiopatía isquémica, así como las prótesis mioeléctricas, las rodillas con microprocesadores en pacientes con discapacidades motoras, los neuroestimuladores y los sistemas de dosificación de medicamentos para personas con desórdenes neurológicos. También han supuesto una importante innovación las nuevas técnicas de diagnóstico en pacientes con cáncer, las de estimulación eléctrico-cerebral profunda en enfermedades degenerativas, la estimulación neuromuscular eléctrica transcutánea en pacientes artrósicos y la diálisis peritoneal en insuficiencia renal, al igual que la aparición de la impresión 3D y el exoesqueleto.

¿Qué avances van a marcar el futuro de la innovación en tecnología sanitaria?

Aunque muchos de los avances que se perfilan parecen aún ciencia ficción, en realidad no lo son tanto, pues hay muchos profesionales que ya están trabajando en ellos como, por ejemplo, la cabina de operación automática. En este sentido, la automatización y la inteligencia artificial llevarán a los profesionales a ser capaces de operar a pacientes de manera remota por medio de los ‘robots quirúrgicos’. Con ello, las intervenciones serán más simples, precisas y mínimamente invasivas. También destacan la impresión 3D y la Medicina Regenerativa. En este campo, los implantes de órganos artificiales y biomateriales podrán resolver complejos problemas sanitarios a un coste menor y evitar listas de espera. Asimismo, a día de hoy, ya se pueden practicar implantes artificiales de piel, cartílagos o vasos sanguíneos. En un futuro cercano, gracias a esta tecnología podremos disponer de órganos artificiales con la misma capacidad fisiológica que el natural. Otro gran avance son los bisturís moleculares, que permitirán, a tamaño nanométrico, buscar y atacar -por ejemplo- una célula tumoral o depositar un fármaco específico en aquella célula que realmente está enferma y, así, evitar atacar a todas las células del sistema inmunitario.

¿Qué supondrán las nuevas tecnologías en este ámbito?

No podemos olvidarnos del inmenso potencial de la inteligencia artificial y el big data que, junto con los avances en el conocimiento del genoma humano, permitirán ofrecer a cada paciente la terapia más adecuada y con menores efectos secundarios.

¿Qué importancia tienen y deberían tener los resultados en salud a la hora de incorporar tecnologías sanitarias?

A la hora de incorporar tecnologías sanitarias, hay que tener en cuenta varias premisas básicas que ya acredita la legislación a través del marcado CE, como son la calidad, la seguridad, la eficacia y que cumplan el objetivo para el que han sido diseñadas, a lo que habría que añadir la evaluación de su efectividad y su impacto en el sistema. La actualización de la cartera de servicios comunes del SNS prevé que las nuevas técnicas, tecnologías o procedimientos sean sometidas a evaluación, con carácter previo a su utilización sobre su seguridad, eficacia, eficiencia, efectividad y utilidad sanitaria, así como sobre las repercusiones éticas, legales, sociales, organizativas y económicas de su implantación. Esta evaluación no debería duplicar ninguno de los elementos ya demostrados con el marcado CE. La medición de los resultados en salud de las nuevas terapias y tecnologías es clave para poder conocer los beneficios que aportan en la salud y calidad de vida de los pacientes, y también su impacto real en la mejora de la calidad de la atención y de la eficiencia de los procesos y, por lo tanto, en el sistema sanitario y en la sociedad.

¿Qué impacto tiene y ha tenido en términos de innovación para las compañías del sector el retraso en el pago de las facturas por parte de las comunidades autónomas?

La morosidad de la Administración impactó de manera decisiva en nuestro sector durante los años de la crisis económica, de modo que las empresas no solo vieron mermada su capacidad de crecimiento, sino que, además, provocó serios problemas de viabilidad e incluso el cierre de muchas de ellas. No cabe duda de que la morosidad es un elemento distorsionador para el desarrollo y el progreso del país y que conllevó durante varios años ausencia de inversión e incorporación de nuevos productos al mercado español, pudiendo suponer un grave impacto en la salud y calidad de vida de los pacientes, además de una debilidad frente a potenciales inversores. Desde el año 2015, esta situación ha experimentado una notable mejoría y, de acuerdo con el Observatorio de Deuda de FENIN, que monitoriza la situación de pagos de las CCAA la cifra global de facturas pendientes de cobro (FPC) de las comunidades autónomas con las compañías de tecnología sanitaria, a cierre de 2018 se sitúa en 923 millones de euros, mientras que el período medio de pago se sitúa en 86 días. Seguiremos trabajando para que lleguemos a la total normalización de pagos y al estricto cumplimiento de la ley en esta materia.

¿De qué manera FENIN ayuda a las empresas a innovar?

En este sector, innovar es una premisa imprescindible para crecer y avanzar. Por un lado, las empresas necesitan diferenciarse con nuevos productos y servicios, y por otro, los profesionales sanitarios necesitan compañías que transformen sus ideas en realidades. FENIN impulsó el primer Libro Blanco de la I+D+i del sector, que fue el punto de partida en 2001 para impulsar medidas que apuntaban las conclusiones alcanzadas en este informe que resultó del máximo interés para fijar una hoja de ruta. En 2009, constituimos con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad la Plataforma Española de Innovación en Tecnología Sanitaria, con el objetivo de facilitar el emprendimiento y la cooperación empresarial y con ello propiciar el acceso al mercado de soluciones innovadoras. En esta línea, periódicamente la Plataforma organiza foros de emprendedores que dan visibilidad a las startups y grupos de investigación para movilizar y atraer financiación pública y privada, y poner a su disposición las herramientas necesarias para facilitar el tránsito de la idea y el proyecto a la solución futura en el mercado. Actualmente, la Plataforma Española de Innovación en Tecnología Sanitaria cuenta con más de 392 entidades que participan en actividades y que representan el 40 por ciento de este sector empresarial.

¿Cuál es su opinión acerca de la entrada limitada de innovaciones tecnológicas a hospitales y centros sanitarios y de la obsolescencia de los equipos?

La obsolescencia incide directamente en la seguridad del profesional y del paciente. Un equipo obsoleto aporta mucha menos información de la que puede proporcionar uno de última generación, algo que puede verse claramente, por ejemplo, en el terreno del diagnóstico por imagen, además de los riesgos derivados de utilizar equipamiento fuera de su vida útil. El informe “El perfil tecnológico hospitalario y propuestas para la renovación de tecnologías sanitarias”, realizado por el sector de Tecnología y Sistemas de Información Clínica de FENIN, arroja datos muy llamativos y pone de manifiesto la necesidad de un abordaje comprometido de las administraciones públicas para paliar esta situación. Según revela, un alto porcentaje del parque instalado no cumple con las reglas de oro marcadas por el Comité de Coordinación Europea de la Industria Radiológica, Electromédica y Sanitaria (COCIR) en cuanto a obsolescencia, ya que según dicha fuente el 60 por ciento de los equipos debería tener menos de cinco años. Según los cálculos de FENIN, para paliar esta situación, a lo largo de los próximos cuatro años deberían invertirse un total de 1.400 millones de euros en renovación de equipos. Si bien está pendiente una actualización del informe de referencia que realizaremos en el primer trimestre de 2019.

¿Qué iniciativas lleva a cabo FENIN para promover la modernización del parque tecnológico sanitario?

Como antes señalaba, en 2017 la Federación presentó al Ministerio de Hacienda y al Ministerio de Sanidad un plan de renovación tecnológica que ponía de manifiesto que era necesaria una inversión específica a través de un acuerdo Gobierno-comunidades autónomas para renovar el parque tecnológico obsoleto de nuestro país. Tras el nombramiento del nuevo Gobierno, FENIN retomó el proyecto y lo ha vuelto a presentar al nuevo equipo. Confiamos en que este plan, sobre el que existe ya una proposición no de Ley, esté listo cuanto antes y ayude a las comunidades a financiar la compra de nuevos equipos y a su posterior mantenimiento. FENIN trabaja codo con codo con el Ministerio de Sanidad para buscar soluciones a esta problemática y seguirá colaborando con ellos para que se pueda resolver lo antes posible en beneficio de los pacientes y los profesionales sanitarios.

¿Qué importancia conceden al acceso igualitario de toda la población a la tecnología sanitaria y cómo cree que se debería avanzar?

Efectivamente aún existen diferencias a nivel autonómico, entre regiones e incluso entre hospitales, que sería deseable minimizar. Por eso FENIN lleva casi medio siglo trabajando en pro del desarrollo tecnológico como representante de un sector altamente comprometido, con el objetivo de conseguir avances tecnológicos que den respuesta a necesidades clínicas hoy no resueltas y ante patologías que hoy no tienen abordaje. Pero no basta con innovar, sino que es preciso garantizar su incorporación a la cartera de servicios del sistema nacional de salud.  En este sentido, la introducción de nuevas tecnologías permite contribuir a la eficiencia del sistema y con ello disminuir los problemas derivados de la inequidad. Aquí es donde la industria puede tener un papel clave a la hora de desarrollar avances, pero también de proponer nuevas fórmulas para financiar la innovación y, en definitiva, eliminar barreras de acceso a dicha innovación. Es una prioridad de todos los agentes que trabajamos en y para el sistema garantizar que todos los ciudadanos de nuestro país tengan el mismo grado de acceso a los avances, independientemente del lugar de residencia.

¿Cuál es la evolución de la inversión en I+D por parte de las compañías en los últimos años?

La innovación, en términos generales, es un reto fundamental para la economía de los países, para las empresas, las instituciones públicas y, por supuesto, para el sector sanitario. En la actualidad, España es uno de los cuatro únicos países que todavía no han recuperado los niveles de inversión de 2008 en I+D+i. A pesar de ello, nuestro sector se ha mantenido junto con Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, entre los cinco países que representan el 75 por ciento del mercado europeo, consolidándonos como un referente en los mercados. En estos momentos, las empresas invierten en investigación, desarrollo e innovación un 10 por ciento de su facturación como término medio, según el estudio realizado por nuestra organización y que actualmente está siendo objeto de actualización.

¿Qué cambios regulatorios y del entorno deberían producirse para favorecer la innovación en este terreno?

En primer lugar, hay que recordar que el nuevo marco legislativo europeo ha pasado de tres directivas a dos reglamentos, uno sobre productos sanitarios, y otro sobre productos sanitarios para diagnóstico in vitro. Estos contribuyen a reforzar la legislación vigente, a garantizar que los productos sanitarios son seguros y pueden ser comercializados en toda la Unión Europea y, al mismo tiempo, fomentan la innovación y la competitividad, permitiendo que los pacientes se beneficien de soluciones médicas innovadoras. Necesitamos políticas que fomenten la innovación como motor de crecimiento y sostenibilidad, pues es la única forma que tiene el sistema para responder a la demanda social.  Nuestro sistema no puede por menos que seguir innovando para asegurar la calidad, la eficiencia y la sostenibilidad y adaptarnos así a los cambios demográficos, asistenciales y tecnológicos que se están produciendo.

¿Qué papel debe jugar el Organismo Notificado para la promoción de la innovación de los productos sanitarios?

Actualmente, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, AEMPS, está preparándose para solicitar la designación como Organismo Notificado (ON) conforme a los reglamentos europeos. Vemos fundamental que se dote a esta entidad de los recursos humanos y económicos necesarios para que sea potente y competitivo.

A la hora de incorporar nuevas innovaciones a centros de salud y hospitalarios, ¿cómo valora la formación e información que reciben los médicos?

La industria de la tecnología sanitaria está plenamente comprometida con la formación médica de los profesionales. Hay que tener en cuenta que actualización del profesional sobre tecnologías, técnicas y procedimientos es vital para garantizar la utilización segura, correcta y eficiente de tecnologías de alta complejidad y en constante innovación. La industria trabaja a diario para que el acceso a dicha formación sea cada vez mayor y permita a los especialistas actualizar conocimientos de forma específica en las terapias y tecnologías más innovadoras.