La medicina es un arte

  • Ángel Benegas Orrego

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Aunque a priori puedan parecer dos campos totalmente separados y sin ningún tipo de vinculación, la medicina y el arte van frecuentemente de la mano. Existen definiciones de la medicina que así lo establecen, como por ejemplo aquella que la define como “el arte y ciencia del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y el mantenimiento de la salud”. Y es que no debe sorprendernos ya que arte y ciencia (en este caso, medicina) están unidos de forma intrínseca en la vía común del descubrimiento. 

A lo largo de la historia han ido aconteciendo una serie de hitos en la sociedad que, sin duda, marcaron un antes y un después en la humanidad. En nuestra formación como médicos hemos recibido numerosa historia de las patologías que estudiábamos, así como una historia holística de la medicina. Hemos recibido esa herencia cultural y patrimonial que tanto engrandece a nuestra profesión. Sin embargo, aunque resulte útil enfrentarse a dichas situaciones, dos cualidades médicas ejemplarizantes en el ejercicio profesional son la prudencia y la capacidad de crítica que deben poseer los médicos. 

Existen numerosas especialidades médicas que, bajo mi punto de vista, se encuentran íntimamente relacionadas con el arte, sobre todo con la pintura, pero me gustaría hacer hincapié en la psiquiatría.  

Si nos centramos en las patologías psiquiátricas, existen evidencias científicas para poder afirmar que aquellas personas que presentan trastorno bipolar podrían tener alterada su expresión artística de una forma notable. Sobre todo en las fases de hipomanía en las que se ha evidenciado un aumento de la creatividad artística. Tanto es así, que, en ocasiones, los artistas preferían no tomar la medicación existente para el cuadro con el fin de no mermar su capacidad creativa. Un claro ejemplo de artista con un posible trastorno bipolar fue el famoso pintor Vicent Van Gogh. 

En el caso de este conocido artista, se cree que fue la descompensación de la enfermedad la que le llevó a cortarse la oreja e incluso a autolesionarse hasta consumar el suicidio. No existe actualmente documento médico que avale esta patología en el pintor, pero sí numerosas pistas que a nivel médico nos acercan a este tipo de trastorno. Por ejemplo, el consumo excesivo de alcohol, malos hábitos alimenticios o la destrucción de la relación con otro pintor al que adoraba, Paul Gauguin. Fue tras esto último cuando Van Gogh se seccionó la oreja y los episodios de psicosis se volvieron mucho más frecuente, tras los cuales el artista sentía miedo y, probablemente, uno de estos episodios hiciera que el artista acabase con su vida. 

Para seguir haciendo hincapié en que la medicina y el arte, en este caso la pintura, no se encuentran tan desvinculados como parece, debo mencionar la corriente artística de “arte marginal” o “art brut” que se corresponden a pinturas realizadas por enfermos mentales ingresados en centros específicos que nunca han recibido lecciones artísticas. Su máximo exponente fue el pintor suizo Adolf Wölfli que tuvo una infancia marcada por haber sido víctima de abusos sexuales y haberse quedado huérfano a los 10 años de edad. Fue encarcelado y liberado posteriormente para su ingreso en un centro psiquiátrico debido a su psicosis y alucinaciones. Todas sus obras son geométricas, muy próximas al arte tribal y muy recargadas de detalles. Esto puede explicar el horror vacui que presentaba, ese miedo al vacío y la soledad  en el que el autor podía verse reflejado por ítems acontecidos durante su infancia. 

Tras estas breves pinceladas quiero concluir invocando al arte y a la ciencia. Como se puede ver a lo largo de la historia, incluso en la formación que se recibe en las facultades de Medicina actualmente, se desvincula de forma exagerada y se entiende la medicina como la ciencia para diagnosticar, tratar y curar enfermedades así como mejorar la calidad de vida de los pacientes. Poco a poco hemos visto como se ha ido implementando la formación “no formal” y, con ella, se han ido aportando a los médicos competencias necesarias. En nuestro ejercicio profesional no nos podemos desvincular de la visión holística que debemos tener tanto de la persona que estamos tratando como del contexto social que presenta. El arte entendido como herramienta puede ayudarnos en muchísimas acciones que en nuestro día a día realizamos de forma inconsciente ya que, desde que la sociedad estableció a los artistas y la forma de plasmar su forma de vida y la visión que tenían de la misma como elementos que hacían progresar la humanidad, tenemos datos de patologías y aspectos médicos que no han sido descubiertos hasta el siglo XIX o el siglo XX y que han ayudado a seguir avanzando en el arte, y la ciencia, de la medicina. 

Ángel Benegas Orrego