La medicina digital que pone en cuestión las guías de práctica clínica tradicionales.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Propeller Health, antes denominada Asthmapolis, es una empresa que inició sus proyectos a la orilla del lago Michigan, centrada en proporcionar ayuda a pacientes de asma mediante un original dispositivo digital. Fue fundada por el epidemiólogo David Van Sickle, que se inspiró en un conocido caso acontecido en Barcelona a principios de los años ochenta.

Se recordará que por aquel entonces la capital catalana sufría brotes de asma paroxísticos, sin un patrón característico, que afectaban a grupos poblacionales numerosos, y sobre lo que nadie podía explicar una casua. El tema llegó a ser un problema de cariz político, y se prolongó durante varios años. Finalmente, un estudio publicado en “Epidemiology” mostró la causa de los brotes: los casos de asma se acumulaban en relación con la actividad del puerto, cuando en este se desestibaba semilla de soja y el viento dispersaba su polvo por la ciudad.

Pues bien, David -que nunca había visitado Barcelona pero conocía el trabajo- se preguntó si con la tecnología actual se podría determinar en tiempo real la progresión de la línea de afección de casos de asma. Así ideó un dispositivo emisor que se acoplaba a los inhaladores con los que los propios pacientes se administran el broncodilatador, consiguiendo que estos ofrecieran información de su estatus en tiempo real. Eran los asmáticos, de acuerdo con sus necesidades, los que activaban una señal geolocalizada, inicialmente originada en su inhalador, trasladada desde ahí a su teléfono móvil, emitida a la red y finalmente agregada en un sistema de información sanitaria.

De esta manera, al crearse un mapa de alergenicidad en tiempo real, los pacientes podrían disponer de mejor información sobre la situación ambiental y los médicos saber más de las necesidades específicas de alivio sintomático de estos. En efecto, si Propeller Health hubiera existido a principios de los ochenta en Barcelona se hubiera podido pintar en el mapa una curva cuyo centro estaría en el puerto.

 

Reconsiderar las guías de práctica clínica.

El caso es que Propeller Health lleva ya años comercializando su solución, un ejemplo magnífico de terapéutica digital. Los datos les avalan. Han proporcionado dispositivos a decenas de miles de asmáticos, que controlan mejor su situación porque entre ellos comparten información de estado ambiental. Todos se constituyen en una especie de “red centinela”, y conjuntamente describen el mapa de alérgenos que producirá la atopia respiratoria. Así los afectados toman sus propias decisiones, administran mejor su medicación, los médicos conocen más de sus pacientes, y las aseguradoras ahorran dinero en broncodilatadores porque estos se usan más razonablemente.

Propeller ha trabajado mucho en la evaluación clínica de su idea, y en su página web muestra muchos resultados provenientes de los estudios realizados. En su raíz está la validación científica de su tecnología, y en este sentido son una de las empresas que con mayor ejemplaridad ha combinado la innovación con el rigor en los procedimientos y la demostración de su efectividad.

Precisamente en un reciente trabajo, Propeller ha sido capaz de sugerir que las guías clínicas para evaluar el control del asma necesitan ser actualizadas para reflejar información objetiva del paciente obtenida a través de sistemas como el que ellos han desarrollado.

El análisis, realizado en colaboración con la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado y el Hospital Infantil de Colorado, y publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology, muestra que tanto los pacientes como sus responsables clínicos obtienen una visión más precisa del uso de medicamentos cuando se registran por vía digital directa, dado que los sensores informan del número de inhalaciones de la medicación de rescate con máxima fiabilidad.

Estos hallazgos demuestran cómo los datos digitales objetivos se pueden usar para medir y evaluar con mayor precisión el control del asma, en comparación con los datos informados por los pacientes que dependen de su memoria y que además pueden verse sesgados por la interpretación posterior que se haga.

Esta nueva evidencia sugiere que se deben reconsiderar los denominados en las guías como "casos de uso de rescate" o “occasion”, según la American Thoracic Society (ATS) y la European Respiratory Society (ERS) desde 2009. En concreto, estos datos indican que no existe una definición clara y natural de lo que denominan "occasion". Por el contrario, el informe de las inhalaciones registrado con el mecanismo de Propeller es más objetivo y se estandariza más fácilmente en la práctica clínica, además de servir mejor para la investigación clínica.

"En el pasado, los médicos preguntaban a los pacientes sobre el uso de medicamentos de rescate para determinar si su asma estaba bien controlado, parcialmente controlado o no bien controlado", declaraba David Stempel, Director Médico de Propeller Salud y coautor de este estudio. "Su comprensión clínica se basaba en el recuerdo y se veía afectada por el sesgo del paciente, ya que pocos de ellos recuerdan la cantidad de veces que utilizan su rescate".

"Ahora, con los datos de la terapéutica digital, sabemos con mayor precisión cuánta dosis de inhalador de rescate se usaron", dijo. "La incorporación de la ciencia digital en las recomendaciones de las organizacione ATS y ERS promoverá el desarrollo de directrices y, con suerte, mejorará los resultados clínicos en los pacientes".

En este estudio de 3.373 pacientes, Propeller Health usó su plataforma de medicina digital para conectar los inhaladores de los pacientes con un sensor que informa de la fecha y la hora de uso del inhalador. Empleando estos datos, Propeller pudo evaluar objetivamente la cantidad de inhalaciones que un paciente tomó de su medicamento de rescate, lo que proporcionó una imagen más precisa de su uso.

El análisis encontró que a los dos minutos de la primera inhalación, el 30% de los eventos de rescate consistió en una sola inhalación, el 53% requirió dos inhalaciones y el 17% tuvo tres o más inhalaciones del medicamento de rescate. También, que durante las siguientes 4 a 6 horas, el patrón de inhalaciones cambió gradualmente, lo que indica que no hay un punto de definición claro para lo que se venía en denominar “occasion”.

"La incorporación de los datos de medicina digital en la práctica clínica alivia la carga del paciente para recordar cada circunstancia de uso de medicamentos y despeja dudas en el médico para estimar si la información del paciente es precisa", afirman los autores del trabajo.

Un creciente cuerpo de investigación sugiere que los dispositivos digitales cambiarán completamente la forma en que se monitoriza el uso de medicamentos y el manejo de enfermedades. Incluso, hasta transformar las actuales guías de práctica clínica, establecidas sobre la base de un conocimiento menos depurado.