La mayoría de las hipoacusias infantiles severas están presentes en el parto o en período neonatal


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El 80% de las hipoacusias infantiles severas o disminuciones de la capacidad auditiva de los niños están presentes en el momento del parto o en el período neonatal, según han indicado desde IMQ con motivo de la conmemoración, el pasado domingo, del Día Internacional de las Personas Sordas.

Para detectar las hipoacusias infantiles severas, explica Íñigo Ucelay, especialista en Otorrinolaringología de IMQ, se emplean dos tipos de técnicas. "En primer lugar, las otoemisiones acústicas, en las que se emite un sonido externo y se espera la respuesta del oído interno, la cóclea, del menor", ha explicado el especialista.

Por otro lado, "también se dispone de la prueba de los potenciales evocados auditivos. En este caso, no se necesita la colaboración del menor, ya que mediante unos electrodos en la cabeza del niño se puede comprobar de manera objetiva la respuesta del cerebro y del oído interno ante un estímulo acústico", continúa.

"La falta de audición puede comprometer el correcto desarrollo cognitivo del menor. De hecho, el retraso en la adquisición del lenguaje por parte de los niños puede ser un síntoma de sordera, por lo que se debe estar atento al desarrollo del lenguaje y, en caso de sospecha, acudir al pediatra o al otorrinolaringólogo", ha añadido el especialista. "Tal es la importancia de este tipo de problemas, que la ley obliga a realizar pruebas de audición a los recién nacidos", indican desde IMQ.

Entre las diversas causas de sordera en los recién nacidos, además de las causas hereditarias, se encuentran el sufrimiento fetal durante el parto, generalmente por falta de oxígeno, y el contagio de la madre, durante el embarazo, del citomegalovirus.

"En el caso del citomegalovirus, lo ideal es que la madre ya haya pasado la enfermedad, de modo que haya generado defensas previas. De otro modo, hay que intentar evitar el contacto con personas infectadas por este virus, con el fin de reducir el riesgo de contagio", ha apuntado el citado especialista.

También ha llamado la atención sobre la importancia de las otitis medias agudas, una inflamación aguda del oído medio, que afecta el interior del tímpano. Su síntoma más importante es el dolor y pueden conllevar una pérdida de audición.

"Muchas otitis medias agudas están relacionadas con catarros nasales, problemas alérgicos, sinusitis, adenoiditis o vegentaciones y otros, que van evolucionando hasta afectar de manera importante al oído. Lo mismo ocurre con enfermedades de carácter vírico, como la gripe, el sarampión, la varicela y otros, que pueden contribuir a la aparición de una pérdida de audición en el menor", incide Ucelay.

Además, otro tipo de otitis, las medias serosas "pueden provocar sordera de larga evolución. Se trata de la formación de acúmulos de moco dentro del oído medio que dificultan el correcto movimiento del tímpano y la cadena de huesecillos", indica.

Para tratar este tipo, "se suele optar por un tratamiento médico, pero si el problema no se cura en tres meses, o produce lesiones en el tímpano o un retraso importante en el lenguaje, se opta por un tratamiento quirúrgico", aclara Ucelay, que ha añadido que durante la operación se pone un drenaje transtimpánico para "recuperar la aireación del oído medio y una audición normal".