La manipulación del microbioma intestinal podría ser útil para prevenir y revertir las alergias alimentarias (Nat Med)


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Una nueva investigación, dirigida por investigadores de Brigham and Women's Hospital y Boston Children's Hospital (Estados Unidos), ha identificado las especies de bacterias del intestino humano en la infancia que protegen frente a las alergias alimentarias, y ha detectado cambios asociados al desarrollo de alergias alimentarias y a una respuesta inmunitaria alterada.

Actualmente, la única forma de prevenir una reacción es que las personas con alergias alimentarias eviten por completo los alimentos a los que son alérgicos. Los investigadores están buscando activamente nuevos tratamientos para prevenir o revertir las alergias a los alimentos en los pacientes.

Estudios recientes han sugerido que un microbioma intestinal alterado puede desempeñar un papel fundamental en el desarrollo de alergias a los alimentos.

En estudios preclínicos en un modelo de ratón de alergia alimentaria, el equipo encontró que al administrar una formulación oral enriquecida de 5 o 6 especies de bacterias encontradas en el intestino humano protegidas contra las alergias alimentarias y la enfermedad establecida se revirtió al reforzar la tolerancia de los alérgenos alimentarios.

"Esto representa un cambio radical en nuestro enfoque de la terapéutica para las alergias alimentarias -explica en Nature Medicine la autora principal Lynn Bry-. Hemos identificado los microbios que están asociados a la protección y los que están asociados a las alergias alimentarias en los pacientes. Si administramos asociaciones definidas que representan a los microbios protectores como un agente terapéutico, no solo podemos evitar que ocurran alergias alimentarias, sino que también podemos revertir las existentes en modelos preclínicos. Con estos microbios estamos restableciendo el sistema inmunitario".

El equipo realizó estudios en humanos y modelos preclínicos para comprender las especies bacterianas clave involucradas en las alergias alimentarias. El equipo recogió repetidamente muestras fecales cada cuatro o seis meses de 56 bebés que desarrollaron alergias a los alimentos, encontrando muchas diferencias al comparar su microbiota con 98 niños que no desarrollaron alergias a los alimentos.

Se trasplantaron muestras de microbiota fecal de lactantes con o sin alergias alimentarias a ratones sensibilizados a los huevos. Los ratones que recibieron microbiota de controles sanos estaban más protegidos contra la alergia al huevo que aquellos que recibieron microbiota de los niños con alergias alimentarias.

Usando enfoques computacionales, los investigadores analizaron las diferencias en los microbios de los niños con alergias a los alimentos en comparación con los que no lo tenían para identificar los microbios asociados con la protección o las alergias a los alimentos en los pacientes.

El equipo probó si la administración oral de microbios protectores a los ratones podría prevenir el desarrollo de alergias a los alimentos. "Es muy complicado observar todos los microbios en el intestino y dar sentido a lo que pueden estar haciendo en la alergia a los alimentos, pero al usar enfoques computacionales, pudimos limitarnos a un grupo específico de microbios que están asociados con una efecto protector", puntualiza el coautor Georg Gerber.

"Ser capaz de desglosar de cientos de especies microbianas a solo cinco o seis o más -añade Gerber-, tiene implicaciones para la terapéutica y, desde una perspectiva científica básica, significa que podemos comenzar a descubrir cómo estas bacterias específicas confieren protección".

Para entender cómo las especies de bacterias podrían influir en la susceptibilidad a las alergias alimentarias, el equipo también examinó los cambios inmunológicos, tanto en los bebés humanos como en los ratones. Descubrieron que los consorcios clostridiales y bacteroidetes apuntaban a dos vías inmunológicas importantes y estimulaban las células T reguladoras específicas, que modulan el sistema inmunitario, cambiando su perfil para promover respuestas tolerantes en lugar de respuestas alérgicas. Estos efectos se encontraron tanto en los modelos preclínicos como en los lactantes humanos.

El nuevo enfoque representa un marcado contraste con la inmunoterapia oral, una estrategia que apunta a aumentar el umbral para desencadenar una reacción alérgica al darle a un individuo cantidades pequeñas pero crecientes de un alérgeno alimentario.

A diferencia de este enfoque, la bacterioterapia cambia el cableado del sistema inmunitario de forma independiente al alérgeno, con potencial para tratar ampliamente las alergias alimentarias en lugar de desensibilizar a un individuo frente a un alérgeno específico.

"Cuando puedes llegar a un entendimiento mecánico de qué microbios, productos microbianos y objetivos del lado del paciente están involucrados, no solo estás haciendo una gran ciencia, sino que también te brinda la oportunidad de encontrar una mejor terapéutica y un mejor diagnóstico. Con las alergias alimentarias, esto nos ha dado un terapéutico creíble que ahora podemos llevar a cabo para el cuidado del paciente", asegura Bry.