La investigación periodística sobre Juul que hace tambalear al cigarrillo electrónico.


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En la primera semana de noviembre de 2019, la agencia internacional de noticias Reuters publicó un prolijo reportaje realizado por su unidad de investigación que desvelaba muchas características del cigarrillo electrónico Juul, el más popular entre los jóvenes de norteamérica, y al que se responsabiliza de estar captando nuevas generaciones de consumidores adictos a la nicotina. Para poder entender la relevancia y las posibles consecuencias de lo que cuenta esta información, convendría recordar primero qué representa esta empresa, tan referencial como exitosa (hasta este momento).

Como tal, Juul se creó en 2014, aunque provenía de una empresa pionera en el campo del cigarrillo electrónico fundada en 2007. Este tipo de dispositivos tecnológicos tienen un origen difuso en China, hacia el año 2003. A alguien se le ocurrió integrar en un mismo dispositivo una batería recargable, un sistema de calor que permitiera producir vapor, una cápsula que contuviera un líquido con nicotina disuelta y una boquilla para su inhalación. La aspiración activaba el mecanismo y el resultado era muy similar al de fumar, pero con mayor sofisticacón técnica.

Las aportaciones más características de Juul a este mercado era dos. Por una parte, haber asociado sus líquidos con una amplia gama de sabores, que disimulaban su auténtico carácter adictivo y sus componentes más esenciales. Por otra, que el propio dispositivo tuviera un formato más parecido a una memoria USB que a un pitillo, proyectando como  producto una sensación más agradable. 

 

 

Estos dos elementos hicieron que su imagen rompiera con las referencias de suciedad (y toxicidad) del tabaco, y ahí surgió su éxito. La compañía, que empezó como una start-up en San Francisco, no tardó en alcanzar una valoración de más de mil millones de dólares (lo que en el argot de los emprendedores se denomina un unicornio), y en 2019 la multinacional del tabaco Altria compró una parte de sus acciones, a un precio que situaba a Juul en un valor de más de 30.000 millones de dólares. Esta cantidad es sólo un poco menos de lo que en aquel momento valía la española Telefónica. En efecto, una empresa que comercializaba unos aparatos de tan aparente simpleza, al mismo nivel de cotización que la mayor empresa española en el campo de la tecnología.

A la par que Juul ganaba clientes -hoy tiene más de la mitad del mercado norteamericano de cigarrillos electrónicos, y está presente en numerosos países-, crecían las sospechas sobre las verdaderas características de sus cápsulas de nicotina. Y no sólo por los sabores exóticos capaces de atraer a los jóvenes -la mayor parte desconociendo que inhalaban nicotina- sino por el tipo tan evidente de dependencia que producían. Como es sabido, el consumidor de cigarrillos convencionales adquiere una adicción por efecto de esa nicotina, aunque la mayor parte del daño potencial al que se expone depende de otras sustancias derivadas de la combustión de los componentes naturales o artificiales suministrados en las cajetillas. Lo que el cigarrillo electrónico ofrece principalmente es nicotina, y ésta se comporta como una sustancia adictiva aun en este nuevo formato tecnológico.

¿Es posible que la fórmula de la nicotina sintética de Juul fuera especialmente adictiva? Algo que se sospechó desde el principio parece que se acaba de confirmar mediante la investigación de Reuters, en la que supuestamente han colaborado personas muy cercanas a esta joven empresa igual que hace décadas se supo de la industria del tabaco gracias a informadores internos. Algunas de las aportaciones de este reciente reportaje son escalofriantes.

 

 

Según la información desvelada, la compañía había analizado que muchos consumidores rechazaban experiencias previas con los cigarrillos electrónicos porque los dispositivos no lograban aportar suficiente concentración de nicotina en cada inhalación, o porque cuando subía la dosis la sensación en la garganta era de insoportable aspereza. Por eso, los desarrolladores de Juul se plantearon abordar ambos problemas como los más determinantes para su negocio, y para ello se dedicaron a rastrear antiguas investigaciones y patentes de las compañías tabacaleras tradicionales. A través de este material archivado llegaron a descubrir un hallazgo relevante para su propósito: si a la nicotina sintética se le añadían determinados ácidos orgánicos, la combinación era más suave de sabor y más potente como dosis. 

Fueron los propios empleados de Juul los que actuaron como conejillos de Indias, y se encargaron de probar esas nuevas formulaciones de nicotina. Mediante un elemental procedimiento de ensayo error -cuentan en la investigación que llegaron a experimentar temblores en las manos o crisis eméticas- acabaron por encontrar la fórmula. Ésta permitía suministrar nicotina al torrente sanguíneo de manera tan eficiente que los ingenieros de la compañía llegaron a plantear la posibilidad de dotar a los dispositivos de algún sistema de control electrónico de seguridad que evitara que los usuarios ingirieran demasiada nicotina demasiado rápidamente. Los fundadores de Juul (su empresa matriz) solicitaron incluso una patente en 2014 que describía métodos para alertar al usuario o deshabilitar el dispositivo electrónico cuando la dosis de un tóxico como la nicotina superara un cierto umbral, pero esto nunca se incorporó en los dispositivos.

La revolucionaria fórmula de nicotina cristalizada con ácidos orgánicos hizo que el cigarrillo electrónico de Juul fuera tan adictivo, y es lo que propició el rápido crecimiento de la compañía, cuyos productos eran especialmente atractivos para los adolescentes y para usuarios que nunca antes habían fumado cigarrillos. No era sólo su atractivo estético: era la manera en la que fabricaba consumidores adictos a sus cápsulas. Una estrategia, por cierto, que también fue empleada por la industria tradicional del tabaco hace décadas, y que motivó las condenas legales que se sentenciaron en Estados Unidos.

Conviene leer el artículo de investigación de Reuters, prolijo en datos e informaciones relevantes sobre la manera en la que Juul ha irrumpido en el mercado de la nicotina. Algunos estados norteamericanos se plantean hoy la prohibición total del cigarrillo electrónico.