La interleucina 36γ proteína desempeña un papel clave en la vaginosis bacteriana (J Infect Dis)


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Las mujeres con vaginosis bacteriana muestran niveles elevados de la proteína proinflamatoria interleucina 36γ (IL-36γ), según un nuevo estudio colaborativo dirigido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona (Estados Unidos).

La vaginosis bacteriana es la infección bacteriana más común en las mujeres y afecta a más de 21 millones de mujeres en Estados Unidos. Se trata de una enfermedad complicada de estudiar y comprender, porque involucra múltiples agentes infecciosos complejos. Asimismo, se ha observado que tener vaginosis bacteriana hace que las mujeres sean más susceptibles a otras infecciones de transmisión sexual y otras enfermedades, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Melissa Herbst-Kralovetz ha dirigido el estudio con la Universidad de Emory y los CDC. El equipo analizó las células epiteliales cervicovaginales recogidas de mujeres con y sin vaginosis bacteriana. En el estudio fue publicado en el Journal of Infectious Diseases.

"Estos nuevos hallazgos, junto con nuestros otros trabajos recientes, son increíblemente emocionantes a medida que desarrollamos nuestra comprensión de esta nueva citocina en términos de salud y enfermedad del tracto genital. En este estudio, aprendimos que esta proteína novedosa está elevada en el trastorno vaginal más común, la vaginosis bacteriana, y puede estar jugando un papel clave en la susceptibilidad a otras enfermedades", ha señalado Herbst-Kralovetz.

"La vaginosis bacteriana es un tipo de infección vaginal causada por el crecimiento excesivo de diversas bacterias anaerobias vaginales que no requieren oxígeno para sobrevivir o crecer. La causa y la manifestación de este trastorno común sigue siendo controvertido", añade el investigador Pawel Laniewski, que también ha participado en la investigación.

Los autores perfilaron el microbioma en mujeres con y sin vaginosis bacteriana y determinaron si la IL-36γ estaba elevada en mujeres con vaginosis bacteriana. Luego seleccionaron varias bacterias altamente asociadas con la vaginosis bacteriana y prevalentes en estudios clínicos para infectar en un modelo humano de células epiteliales cervicales 3D, lo que les permitió utilizar un enfoque reduccionista para comprender mejor las posibles contribuciones de bacterias específicas a los cambios en la actividad inmune, como midiendo los niveles de IL-36γ.

"Encontramos que la infección con bacterias asociadas a vaginosis bacteriana indujo IL-36γ de una manera específica de especie, y que la infección con una mezcla polimicrobiana de bacterias asociadas a BV indujo IL-36γ a un nivel mayor que la infección con cualquier especie bacteriana sola", explica otro investigador, Jameson Gardner.

Laniewski apunta que el estudio acerca a los investigadores "a una mejor comprensión de cómo los diferentes microbios que se encuentran comúnmente en las mujeres con vaginosis bacteriana contribuyen a la activación de componentes específicos de nuestro sistema inmunitario, que pueden relacionarse con la incidencia y recurrencia de la enfermedad".

El laboratorio de Herbst-Kralovetz ha demostrado que la IL-36γ es un importante regulador de la inflamación en el tracto reproductivo femenino. Además de este estudio, los investigadores investigaron el papel de la IL-36γ en la respuesta inmune a la infección por herpes. Demostraron que la IL-36γ  está elevada en el cáncer cervical. Colectivamente, plantean la hipótesis de que esta investigación puede tener amplias implicaciones con otras infecciones de transmisión sexual bacterianas y virales y enfermedades ginecológicas, incluido el cáncer.

Los investigadores señalan que no necesariamente conocen el papel que la IL-36γ  puede desempeñar en estas enfermedades, pero muchos de ellos están causadas o son impulsadas y exacerbadas por la respuesta inflamatoria. Por lo tanto, IL-36γ podría ser un mediador importante de la respuesta a la enfermedad.

"Esto es solo el comienzo y estos datos resaltan aún más esta citocina emergente como un jugador clave en el tracto reproductivo femenino y la salud de las mujeres", concluye Herbst-Kralovetz.