La interacción entre dos genes promueve la inflamación del cerebro que conduce al Alzheimer (Neuron)


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Científicos del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) presentan nuevas pistas sobre cómo prevenir la inflamación del tejido cerebral, que promueve la enfermedad de Alzheimer. Sus hallazgos, publicados en Neuron, podrían contribuir al desarrollo de nuevas terapias para esta enfermedad neurodegenerativa.

Se sabe que los cerebros de las personas con Alzheimer se llenan de depósitos de células nerviosas dañadas y otras proteínas, las llamadas placas amiloideas, así como ovillos neurofibrilares de proteína tau. Pero si solo se tienen placas y ovillos probablemente no se desarrollará la enfermedad durante mucho tiempo. La neuroinflamación que tiene lugar en respuesta a las placas y ovillos es la principal causa de muerte de las neuronas, lo que conduce al declive cognitivo.

Estos mismos científicos descubrieron en 2008 el primer gen asociado a la neuroinflamación en el Alzheimer, conocido como CD33, que contiene el código genético de los receptores que se encuentran en las células de la microglía, que normalmente actúan como una de las “amas de llaves” del cerebro, eliminando los desechos neurológicos, incluyendo placas y ovillos. En 2013, también mostraron que CD33 influye en la actividad de la microglía: cuando el gen está altamente expresado, la microglia pasa de ser una “ama de llaves” a una “asesina” de neuronas, lo que desencadena la neuroinflamación.

Mientras tanto, otros investigadores identificaron otro gen, TREM2, que tiene el efecto contrario a CD33: inhibe la capacidad de la microglía para promover la neuroinflamación. En otras palabras, CD33 es el interruptor de encendido para la neuroinflamación, mientras que TREM2 actúa como un interruptor de apagado. "El Santo Grial en este campo ha sido descubrir cómo desactivar la neuroinflamación en la microglía", apuntan los investigaciones.

En su nuevo trabajo, se propusieron descubrir cómo interactúan CD33 y TREM2, y qué papel podría desempeñar esa relación en la neuroinflamación y el origen del Alzheimer. Para ello, se plantearon qué sucede cuando estos genes de importancia crítica son silenciados individual y simultáneamente.

Para encontrar respuestas, estudiaron ratones de laboratorio especialmente criados para tener cambios cerebrales y comportamiento consistente con el Alzheimer. El equipo comenzó observando y probando una cepa de ratones a los que se les habían desactivado los genes CD33. Descubrieron que estos ratones tenían niveles reducidos de placa amiloide en sus cerebros y funcionaban mejor que otros ratones con Alzheimer en pruebas de aprendizaje y memoria, tales como encontrar su camino en un laberinto.

Sin embargo, cuando silenciaron tanto CD33 como TREM2, los beneficios para el cerebro y el comportamiento de los ratones desaparecieron, lo que también ocurrió cuando solo se silenció un solo gen de TREM2. "Eso nos dice que TREM2 está trabajando en la dirección de CD33 para controlar la neuroinflamación", señalan. Esa teoría fue reforzada por la secuenciación del ARN de la microglia, que indicaba que tanto CD33 como TREM2 regulan la neuroinflamación al aumentar o disminuir la actividad de una célula inmune llamada IL-1 beta y el receptor celular IL-1RN.