“La innovación está en buscar nuevas formas para responder mejor a las necesidades del paciente”


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¿Cómo repercute la innovación en la gestión sanitaria en la calidad asistencial y en la mejora de los procesos?

En Sanidad, se puede entender el concepto en tres ámbitos: innovación terapéutica; innovación tecnológica, entendida como tal en sus dos vertientes principales: tecnología sanitaria y tecnologías de la información y la comunicación (TIC); e innovación en gestión sanitaria, como valor transversal y global desde todos los puntos de vista.  Tanto valor tiene esta última forma de gestión que sin la innovación en general no es posible la innovación en el resto de los ámbitos de la salud y tampoco la sostenibilidad. Si bien es verdad que para que la incorporación de la innovación sea viable y fomente la sostenibilidad, hay que dotar primero al sistema de solvencia.

¿Qué logros se han conseguido en el campo de la innovación en la gestión sanitaria en 2018?

En los últimos dos años se han impulsado proyectos innovadores en gestión sanitaria, destacando los que se centran en la gestión de la cronicidad, la implementación de las TIC en la gestión del paciente en el ámbito más micro o en proyectos relacionados con la medición de resultados en salud. No obstante, se trata en su mayoría de proyectos aislados, sin una visión global y estratégica.  A modo de ejemplo, para poder hacer frente a la incorporación de las innovaciones farmacológicas y de tecnologías sanitarias es necesario desinvertir en aquello que no aporta valor y, por otra parte, evaluar los resultados que se obtienen en términos reales de efectividad, más allá de los resultados obtenidos en condiciones óptimas. Y sí existen proyectos que aporten este conocimiento y evaluación, pero más bien de forma aislada en fármacos y productos concretos, sin una visión estratégica y/o de reinversión.

En este contexto, ¿cómo están respondiendo las organizaciones sanitarias?

Poco a poco, esto es algo que debe estar integrado en el ADN de las organizaciones sanitarias. En algunos casos, ya se están poniendo en marcha algunas iniciativas al respecto, como el hecho de incorporar los resultados en salud en los contratos de gestión de los gerentes de las áreas de salud en el Servicio Regional de Salud de Castilla y León.

¿Qué líneas estratégicas se han marcado para 2019?

La innovación es uno de los valores presentes de forma más prioritaria en el Plan Estratégico que la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) puso en marcha a principios de 2017 y ha estado presente en la mayor parte de actividades, jornadas y proyectos que hemos realizado en 2018. En 2019, seguiremos trabajando en ello y, en este sentido, destacar algunas de las iniciativas con más relación con la innovación en gestión sanitaria que protagonizarán el discurrir de la sociedad en 2019. Destaca el 21 Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria. Bajo el lema “Innovación: Camino de Sostenibilidad”. Santiago de Compostela acogerá en el mes de mayo la 21 edición de este encuentro, en el que se analizarán la situación y problemáticas actuales en el área de la innovación en torno a 6 áreas temáticas: Innovación y Modelo Asistencial, Innovando para la Cronicidad, Innovación en los Modelos de Gestión, Innovación y Profesionales, Innovando en la relación con los Pacientes y Humanizar Innovando.

¿Tienen previsto publicar algún documento?

El posicionamiento SEDISA del “Qué no hacer” se verá reflejado en un informe. Publicaremos un documento en el que se recogerá un análisis de las tendencias del ‘Qué no hacer’ aportadas por las sociedades científicas, autoridades sanitarias, etcétera desde la perspectiva del directivo de la salud y la gestión sanitaria.

¿Van a poner en marcha algún otro proyecto este año?

El colaboratorio SEDISA de Innovación. Se trata de un proyecto iniciado en 2018 pero que comenzará a tener resultados en 2019. El objetivo es impulsar la aportación de soluciones innovadoras a retos concretos en el viaje del paciente (patient journey) a través de una red de directivos interesados por la innovación en gestión sanitaria.  También estamos trabajando en AMPHOS Medir para Mejorar. SEDISA está impulsando esta edición de AMPHOS denominada ‘Medir para mejorar’ sobre resultados en salud.

¿Algún proyecto se encamina a analizar datos?

El Observatorio de la Gestión Sanitaria. Es un proyecto por el que se comenzarán a analizar los datos, indicadores, etcétera que tenemos y, sobre todo, que debemos tener en gestión sanitaria para el apoyo en la toma de decisiones y en la planificación de los recursos. Sin duda, los indicadores relacionados con la innovación tendrán un papel muy importante.  Por último, está el Área de Investigación e Innovación de la Fundación SEDISA, donde desarrollaremos un área en el seno de la Fundación en el que se impulsen la investigación y proyectos en el ámbito de la innovación en gestión.

¿En qué ámbitos hay que potenciar más la innovación en gestión sanitaria?

La innovación es un cambio que introduce novedades. Realmente esto es una de las complicaciones: analizar y valorar si esas novedades lo son y si, en el marco económico que vivimos, compensa dejar de invertir en un producto, técnica,… para invertir o reinvertir en la nueva novedad. Partiendo de esta base, es fundamental potenciar la innovación como cultura organizacional y en aquellas áreas que suponen un reto mayor para el sistema, tales como la cronicidad, la gestión de los recursos humanos o los resultados en salud y el data analytics.

¿Cómo se garantiza el acceso a la innovación desde la gerencia sanitaria?

El directivo de la salud y, en concreto el gerente de una organización sanitaria, en términos de acceso a la innovación, debe velar por el bien de toda la comunidad a la que atiende, desde un punto de vista global. Junto a esto, debe actuar y tomar decisiones teniendo en cuenta los resultados, mediante una evaluación objetiva, continuada y transparente, desinvertir en lo ineficiente y reinvertir en aquella innovación que aporte valor a los pacientes, resultados en salud, eficiencia y, en consecuencia, sostenibilidad al sistema.

La aplicación de la innovación, ¿se produce antes en el sector privado que en el público?

Sin duda, los modelos de gestión directa suelen ser menos flexibles para poder implementar innovaciones en los procesos, organización, etcétera. No obstante, con frecuencia, pequeñas acciones innovadoras aportan importantes avances en la gestión y, en consecuencia, en resultados tanto en salud como en eficiencia.

¿Qué papel tiene la formación a la hora de hablar de innovación?

Es fundamental. En primer lugar, porque la innovación en el sector de la salud avanza muy deprisa y el directivo debe conocerla y, asimismo, porque la formación continuada en gestión aporta conocimiento y capacidad para poder implementar la innovación en todos sus formatos y enfoques. En definitiva, contar con directivos formados y profesionalizados es una prioridad para la implementación de la innovación.

¿Cómo se cuantifica la eficiencia de los procesos al implantar pautas innovadoras?

Uno de los problemas -y reto- más importantes es precisamente cuantificar la eficiencia de los procesos en los que se incorporan medidas innovadoras. Esa cuantificación debe incorporar tanto resultados en salud como resultados en eficiencia.

¿Hay que considerar el beneficio de la innovación a largo plazo?

Por supuesto. De hecho, una de las barreras más graves para la no implementación de medidas innovadoras en gestión es, precisamente, la visión cortoplacista de la salud y la Sanidad, agravada por la falta de autonomía en la mesogestión.

¿Qué podemos aprender de nuestros vecinos europeos?

Por una parte, en el ámbito de la incorporación de terapias y productos innovadores, seguimos un tanto por detrás de otros países europeos en el tiempo de implementación desde que son autorizados por la Agencia Europea, si bien estos tiempos se han acortado en los últimos años. Por otra parte, creo que nos falta el impulso de la innovación en gestión por parte de la macrogestión. En Reino Unido, por ejemplo, los proyectos estratégicos de Data Analytics han tenido éxito en su implementación debido a este apoyo.

Y, ¿de otros países fuera de nuestro entorno?

Más allá de Europa, existen otros ejemplos a seguir. Es el caso, por ejemplo, del Sheba Medical Center de Israel, donde cuentan con programas anuales de subvenciones a la innovación, equipos de desarrollo interno que trabajan en innovación, programas de tutoría, consultoría y oportunidades de capacitación y servicios para permitir ciclos de desarrollo rápidos. Además, en este centro, las start ups tienen la oportunidad de alquilar espacio en el centro de innovación de Sheba para poder realizar estudios, tener acceso a datos y contar con relaciones con socios internacionales en el desempeño de su trabajo.

¿Qué pueden aprender de nosotros?

España tiene uno de los mejores sistemas sanitarios en cuanto a la accesibilidad y la calidad asistencial. Contamos con grandes profesionales y, en la última década hemos evolucionado en los modelos de gestión existentes y la colaboración público-privada desde un punto de vista general.

¿Cómo cree que van a influir las nuevas perspectivas económicas de “estancamiento” en la innovación?

Con frecuencia, la incorporación de la innovación, sobre todo en el ámbito de la gestión sanitaria, no está tan relacionado con nuevas inversiones sino con formas diferentes de hacer -o no hacer- las cosas. Evidentemente, desde un punto de vista general, es fundamental el apoyo a la investigación biomédica, una estabilidad económica y regulatoria que sirva para atraer inversiones, así como la equidad autonómica.

Y, ¿el Brexit?

Desde una perspectiva constructiva y positiva y sin poder responder de forma exacta por la incertidumbre que el Brexit está creando, podemos decir que nos encontramos ante una oportunidad que puede evolucionar hacia un modelo de innovación más abierto en el que, además, puede haber movimientos en la localización de compañías punteras en el sector. Eso sí, debemos tener el apoyo y compromiso de las autoridades sanitarias para hacer frente y aprovechar la situación en una apuesta más firme por la innovación.