La inhibición de la proteína MeCP2 frena el desarrollo de la fibrosis hepática (Gastroenterology)


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Un trabajo publicado por la científica Marina García Macia, investigadora del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG), centro mixto de la Universidad de Salamanca y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la inhibición de la proteína Methyl-CpG binding protein 2 (MeCP2) frena el desarrollo de la fibrosis hepática en experimentos in vivo llevados a cabo en ratones.

Según la Universidad de Salamanca, en la fibrosis hepática el tejido conectivo excesivo se acumula en el hígado hasta que compromete su estructura y, posteriormente, altera las funciones de este órgano, a medida que los hepatocitos en vías de regeneración intentan reemplazar y reparar el tejido dañado; y cuando esta alteración es diseminada, se confirma la cirrosis, que puede derivar en cáncer hepático.

La incidencia estimada de estos tumores en España es de 5.862 casos (4.252 varones y 1.610 mujeres), según el informe 'Las cifras del cáncer en España 2017', publicado por la SEOM, y es el séptimo cáncer diagnosticado en varones y el decimoséptimo en mujeres.

El hallazgo, publicado en Gastroenterology, abre la vía al desarrollo de nuevos fármacos que sean capaces de desactivar la replicación celular que se pone en marcha por la acción de esta proteína, entre otras, dando lugar al desarrollo de la fibrosis hepática.

"Esta proteína controla a las células estrelladas, máximas responsables del desarrollo de esta enfermedad; cuando sufren un daño, se activan y ponen en marcha la proliferación celular, sobre todo cuando encontramos la fosforilación que marca la activación de la proteína. Cuando modificas esa proteína directamente, la fibrosis hepática va mucho más lenta, se detiene, porque las células no se pueden diferenciar", ha asegurado la investigadora.

Así, la modificación de esta proteína actúa "como una mano mágica" y, además, es "un proceso relativamente sencillo para poderlo desarrollar en un fármaco", añade Marina García.

De hecho, el grupo Fibrosis Lab, de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), donde Marina García Macia llevó a cabo la investigación durante una estancia posdoctoral, trabaja con compañías farmacéuticas para la transferencia del conocimiento.

La investigadora partía de la base de que la proteína MeCP2 se requiere para el desarrollo de la fibrosis hepática en ratón. "Con un ratón al que le faltaba esa proteína entera, y con otro animal, en el que modificamos la base de la fosforilación, en vez de una serina, utilizamos una alanina; así, aunque la proteína estuviera presente, no funcionaba. En ambos casos, vimos que la fibrosis no se desarrollaba igual, iba mucho más despacio", explica.

A estos animales, llevados en paralelo con sus controles, se les indujo fibrosis hepática mediante carbono tetraclorhidro, y se les analizó el hígado y las células estrelladas para ver cómo su proliferación era reducida y cómo los ratones mostraban más resistencia a la fibrosis hepática.

Con todo, "de los estudios realizados tanto con los ratones que no expresan MeCP2 como aquellos que no fosforilan la serina 80, podemos concluir que la fosforilación de MeCP2 es requerida para la proliferación de las células estrelladas y para la inducción de la fibrosis. Los genes que regula MeCP2 en las células estrelladas son los requeridos para la replicación y reparación de ADN. Estrategias para inhibir la fosforilación de MeCP2 en la serina 80 deberían llevarse a cabo para el tratamiento de la fibrosis hepática", concluye la investigadora.