La inhibición de la deoxihidroceramida consigue reducir un 30% el daño tisular por infarto de miocardio en ratones (Nat Metab)


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Científicos de la Universidad de Ginebra (Suiza), la Universidad de Lyon (Francia) y el Instituto Nacional de la Sanidad y de la Investigación Médica de Francia han descubierto que la síntesis de un lípido, llamado deoxihidroceramida, provoca la necrosis (muerte celular y de tejidos por falta de oxígeno) cuando se produce un infarto de miocardio.

Según sus hallazgos, publicados en Nature Metabolism, este lípido se acumula en ausencia de oxígeno y bloquea las funciones celulares. Al inhibir su síntesis en un ratón con infarto, pudieron reducir el daño tisular en un 30%.

Cada año, los ataques cardíacos matan a casi 10 millones de personas en el mundo, y más de 6 millones mueren de un derrame cerebral. Los infartos están causados por un coágulo que bloquea el flujo sanguíneo de las arterias. Los tejidos no irrigados se ven privados del oxígeno que transporta la sangre. En estas condiciones, los tejidos afectados sufren una rápida necrosis.

Pero no todos los animales son tan sensibles a la ausencia de oxígeno. Por ejemplo, los gusanos pueden vivir tres días sin oxígeno, algunas tortugas pueden vivir varios meses y ciertas bacterias indefinidamente. "Por eso buscamos encontrar la relación entre la falta de oxígeno y la necrosis tisular en los mamíferos", detalla el autor principal de este trabajo, Howard Riezman.

Los investigadores observaron que en los gusanos la deoxihidroceramida se acumulaba a niveles peligrosos bajo anoxia. "Las ceramidas son lípidos absolutamente esenciales para el organismo. Sin ceramidas, varias funciones esenciales serían defectuosas, por ejemplo, nuestra piel se secaría completamente", explica Thomas Hannich, otro de los autores de la investigación.

Sin embargo, al producirse un infarto, la síntesis de deoxihidroceramida aumenta y se vuelve tóxica para las células. Utilizando la espectrometría de masas, los investigadores comprobaron que esta ceramida bloquea ciertos complejos proteicos y provoca defectos en el citoesqueleto de las células y en el correcto funcionamiento de las mitocondrias, causando necrosis tisular.

Para confirmar que la deoxihidroceramida era realmente responsable de la necrosis tisular, el equipo introdujo una mutación humana que causó una enfermedad rara, HSAN tipo I, en los gusanos que elevaba la cantidad de deoxihidroceramida. Los gusanos se vuelven hipersensibles a la falta de oxígeno, lo que confirma su descubrimiento.

Basándose en estos resultados, inyectaron un inhibidor de la síntesis de ceramidas en ratones justo antes de un infarto cardíaco. Encontraron que los ratones que recibieron la inyección tienen un 30% menos de necrosis tisular en comparación con los ratones de control que recibieron una inyección sin el inhibidor.