La fosfatasa alcalina intestinal es un posible biomarcador de la enterocolitis necrotizante (JAMA Netw Open)


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Un estudio realizado sobre una muestra de 136 recién nacidos prematuros ha demostrado que la fosfatasa alcalina intestinal, una proteína involucrada en el manejo de bacterias dañinas del intestino humano, es un biomarcador fiable para la detección no invasiva de enterocolitis necrotizante, enfermedad potencialmente mortal que afecta casi exclusivamente a recién nacidos, según publican sus autores en JAMA Network Open.

La investigación, dirigida por científicos de la Universidad Estatal de Louisiana (Estados Unidos), es uno de los estudios clínicos prospectivos más grandes hasta ahora en recién nacidos prematuros.

La enterocolitis necrotizante tiene una tasa de mortalidad de hasta el 50%. La inflamación del intestino provoca una invasión bacteriana que causa daño celular y muerte celular, lo que provoca necrosis del colon y el intestino.

A medida que avanza, puede conducir a una perforación intestinal que causa peritonitis, sepsis y muerte. Hasta la fecha, no se ha establecido ninguna prueba clínica como el estándar de oro para diagnosticar la enfermedad. Las radiografías se usan para diagnosticar enfermedades avanzadas, pero su sensibilidad puede ser tan baja como 44%.

"Este estudio ejemplifica la medicina académica en su mejor momento -señala la investigadora Sunyoung Kim-. Crea vínculos entre las presentaciones de pacientes inexplicables y la investigación científica. Nos impulsó el deseo de construir herramientas únicas y utilizables para combatir una enfermedad que no se ha explicado durante casi 200 años en la población de pacientes más frágiles: bebés prematuros".

Investigaciones previas sugerían que la enterocolitis necrotizante está precedida y acompañada por cambios en la microbiota intestinal.

En este estudio, el equipo midió y analizó la actividad de la fosfatasa alcalina intestinal (iAP) obtenida de muestras de heces de los niños del estudio.

Los datos clínicos recopilados incluyeron edad gestacional, peso al nacer, puntajes de Apgar, tipo de parto, raza, sexo, alimentación, antibióticos, resultados de laboratorio y radiología, así como notas quirúrgicas. El 18% de los niños fueron clasificados como con enterocolitis necrotizante grave, 14% eran casos sospechosos y 68% eran controles.

Dado que la actividad de iAP precede al proceso químico que desencadena la inflamación, los investigadores estudiaron la abundancia y la actividad enzimática del cobertizo de iAP en las heces para evaluar la correlación de dos medidas bioquímicas de iAP con la gravedad de la enfermedad.

Descubrieron que los niveles elevados de proteína iAP vinculada a la enterocolitis necrotizante se eliminaban en las muestras, pero las proteínas eran disfuncionales en los pacientes. Las tasas de precisión utilizando los niveles de iAP y la actividad de iAP como marcadores de la enterocolitis necrotizante grave fueron del 97% y 76%, respectivamente. Los valores de precisión fueron similares para la sospecha de enterocolitis necrotizante: 97% y 62%, respectivamente.

Estos resultados indican que la bioquímica y la abundancia de iAP pueden usarse como biomarcadores de diagnóstico para enterocolitis necrotizante graves y sospechosos. Significativamente, las medidas de iAP no fueron biomarcadores para la sepsis, otra condición potencialmente mortal que puede presentar síntomas similares a la enterocolitis necrotizante. Un diagnóstico correcto es crucial para las decisiones de tratamiento.

El biomarcador ha duplicado la identificación diagnóstica de la enfermedad, en comparación con el estándar de oro actual, un hito importante. "La iAP es el primer biomarcador de diagnóstico candidato, único en su valor predictivo para la enterocolitis necrotizante", apunta Kim.

"Se correlaciona solo con la enterocolitis necrotizante y no se asocia con sepsis u otras infecciones no gastrointestinales -prosigue-. El potencial clínico de esta herramienta no invasiva radica en su uso para identificar a los bebés con mayor riesgo de desarrollar enterocolitis necrotizante, para facilitar el manejo de la alimentación y los regímenes de antibióticos, y controlar la respuesta al tratamiento".