La estimulación de corriente directa transcraneal puede ser útil para el tratamiento de la obesidad (Appetite)


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Un estudio desarrollado por la Universidad de Sao Paulo (USP), en Brasil, ha demostrado que las técnicas de neuromodulación no invasivas, como la estimulación de corriente directa transcraneal (tDCS), pueden reducir o aumentar el apetito, dependiendo del perfil genético del paciente, lo que supone un avance en las terapias de tratamiento de la obesidad.

La investigación, publicada en 'Appetite', se ha desarrollado en colaboración con la Fundación Estatal de Apoyo a la Investigación de Sao Paulo. Para su desarrollo se han realizado ensayos clínicos con la técnica doble ciego. De este modo, los voluntarios se han dividido de forma aleatoria en dos grupos y ni ellos ni los investigadores saben quién recibe el tratamiento o el placebo.

En tDCS se colocan dos electrodos en el cuero cabelludo del participante y se conectan a un dispositivo portátil, generando una corriente galvánica que altera la actividad eléctrica del cerebro en el área de interés. En el caso de la obesidad, el objetivo es "modular la excitabilidad de las neuronas en la corteza prefrontal dorsolateral izquierda", ha explicado Priscila Giacomo Fassini, de la USP y autora del estudio.

Utilizaron una muestra de 38 mujeres de entre 20 y 40 años con un índice de masa corporal (IMC) entre 30 y 35, correspondiente a la obesidad leve o de clase 1, quienes recibieron 17 sesiones de tDCS de treinta minutos durante un mes. En la primera etapa del estudio los voluntarios recibieron una sola sesión de tDCS y después realizaron una prueba de medición de memoria de trabajo, con el objetivo de confirmar que se estaba estimulando la región cerebral correcta.

En este sentido, el equipo pudo observar que la dopamina "juega un papel crucial en la regulación de la recompensa de los alimentos, la alimentación y el peso corporal", ya que los alimentos agradables activan el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina, y la neuromodulación puede imitar este efecto. Durante las fases posteriores los participantes fueron ingresados en el hospital durante dos semanas y se les aplicó dietas supervisadas e individualizadas bajas en calorías. Después se monitorizó durante 6 meses el apetito.

Por otra parte, el equipo decidió investigar las variaciones en el gen COMT, que codifica 'catecol-O-metiltransferasa', una enzima que desempeña un papel crítico en la liberación de dopamina en la corteza prefrontal. Así, se ha puesto de relieve la "importancia" de las variaciones del gen COMT, un factor "clave" para determinar el resultado de esta técnica.

De este modo, los ensayos han apuntado a una reducción del apetito a largo plazo sólo en los individuos con modificaciones en el gen COMT que recibieron la terapia, ya que presentaban una mayor disponibilidad de dopamina. Sin embargo, en aquellas mujeres que no presentaban modificaciones el tDCS tuvo el efecto contrario, aumentando el hambre y el deseo de comer.

Por último, la experta ha destacado que este método es seguro y no tiene efectos secundarios y ha concluido que estos resultados "nos ayudan a entender por qué solo algunas personas responden al tratamiento con tDCS", aunque puede haber otros factores diferentes a las modificaciones del genotipo.