La estimulación cerebral profunda para el Parkinson anula la capacidad de nadar de los pacientes (Neurology)


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Investigadores Universidad de Zurich (Suiza) han identificado nueve casos de personas portadoras de un dispositivo de estimulación cerebral profunda implantado para controlar los síntomas de la enfermedad de Parkinson que perdieron su capacidad de nadar, según publican en la Neurology.

Las nueve personas habían sido buenos nadadores incluso después del diagnóstico de Parkinson. Pero una vez que se sometieron a una cirugía de estimulación cerebral profunda, los investigadores descubrieron que mientras otros síntomas de movimiento mejoraban, sus habilidades de natación se deterioraban.

"Hasta que se realice más investigación para determinar por qué algunas personas con estimulación cerebral profunda ya no pueden nadar, es crucial que se les informe ahora sobre el riesgo potencial de ahogamiento y la necesidad de una evaluación cuidadosamente supervisada de sus habilidades de natación antes de meterse en el agua", señala el autor Daniel Waldvogel.

De los nueve casos documentados, tres se destacan en el trabajo de investigación. Los síntomas de movimiento de cada persona mejoraron después de la estimulación cerebral profunda.

Un hombre de 69 años que era un buen nadador y vivía en un lago saltó al agua después de tener implantado el dispositivo de estimulación cerebral profunda. Como sus síntomas de movimiento habían mejorado, pensó que sería capaz de nadar. Pero no pudo. Les dijo a los investigadores que se habría ahogado si no hubiera sido rescatado por un miembro de la familia.

Una mujer de 59 años que era nadadora de competición y continuó nadando después de ser diagnosticada con la enfermedad de Parkinson ya no pudo nadar después de la estimulación cerebral profunda.

Otra mujer de 61 años que había nadado en competiciones cruzando el lago de Zurich apenas podía nadar después de la estimulación cerebral profunda. Se quejaba de una postura incómoda cuando intentaba nadar.

Tres de las nueve personas apagaron sus dispositivos de estimulación cerebral profunda y pudieron nadar de inmediato. Pero debido a que sus otros síntomas de movimiento empeoraron, volvieron a encender sus dispositivos.

"La natación es un movimiento altamente coordinado que requiere una coordinación complicada de brazos y piernas -explica Waldvogel-. Es necesario determinar exactamente cómo la estimulación cerebral profunda está interfiriendo con esta capacidad".

Waldvogel señala que el artículo incluye solo unos pocos casos. Se necesita más investigación en grandes grupos de personas para determinar el porcentaje de personas con Parkinson que pierden su capacidad de nadar con estimulación cerebral profunda.