La consulta del NHS para acelerar la adopción de productos digitales innovadores.


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En diciembre de 2019, el servicio público de salud británico, National Health Services (NHS), lanzó una consulta pública en la que solicitaba opiniones sobre cómo proporcionar financiación a las iniciativas denominadas de “MedTech”, expresión que engloba fundamentalmente las  que son desarrolladas por star-ups digitales en el área médica. 

A su vez, esta consulta desarrollaba una de las líneas estratégicas del NHS recogidas en su plan a largo plazo “The NHS Long Term Plan”, en el que se planteaba literalmente “Hacer un mejor uso de los datos y la tecnología digital. Proporcionar un acceso más conveniente a los servicios y la información sobre salud a los pacientes, a través de una nueva aplicación del NHS como puerta de entrada digital; un mejor acceso a herramientas digitales y registros de pacientes para el personal sanitario; y mejoras en la planificación y la prestación de servicios basados en el análisis de datos de los pacientes y poblacionales”.

El desarrollo operativo de este NHS Long Term Plan tenía una orientación muy participativa, y pretendía prioritariamente que el servicio sanitario británico mejorara su eficiencia “para obtener el mayor valor para los pacientes de cada libra de inversión de los contribuyentes”. Se redactó después de realizar cerca de 200 reuniones públicas y más de 2.500 presentaciones, ante representantes de cerca de 3,5 millones de británicos. Y como se desprende de sus propuestas, pretendía apoyarse en la digitalización como la mejor oportunidad existente para generar valor salud mediante un aumento de la rentabilidad de las inversiones en este campo. 

Una estrategia de largo recorrido.

Como tal estrategia, lo que se pretendía era establecer unos puntos clave que marcaran el desarrollo del servicio sanitario británico a largo plazo, encomendando su desarrollo al conjunto de organizaciones locales del NHS -fundamentalmente hospitales, áreas de primaria y consorcios-, que trabajan a su vez con sus propios proveedores. Mediante esa red cooperativa se articularían las mejoras en los servicios finales al paciente y la comunidad.

Una parte muy relevante de esos proveedores son quienes imaginan y ponen en práctica soluciones digitales. Lo que está pasando en este campo está cambiando mucho las maneras precedentes de incorporar mejoras sanitarias. Una pequeña empresa que tenga suficiente dominio de las herramientas y oportunidades digitales puede tener una interesantísima solución en el campo de la salud, y necesitará sistemas también innovadores para poder encajar su aportación en un sistema sanitario mastodóntico y burocratizado. Ello incluye, de manera preferente, disponer de modelos de financiación y pago que hagan posible la viabilidad de los nuevos proyectos.   

  Lo que la consulta pretendía específicamente era recabar opiniones sobre algunos asuntos que se consideraban especialmente relevantes en la idea de captar proactivamente iniciativas de valor sanitario. Hasta el momento, el NHS se ha comportado como uno de los servicios de salud de mirada más abierta para la salud digital. Desde hace años ha fomentado no sólo los desarrollos propios en este campo (por ejemplo, el innovador sistema de acceso a servicios denominado NHS Direct), sino que ha creado plataformas en las que se pudieran incorporar soluciones de terceros que, debidamente validadas, se podían llegar a financiar como una prestación más dentro de la cartera de servicios. Fue el primer servicio público de salud europeo en el que se reembolsaron soluciones digitales, como si fueran tratamientos medicamentosos, y esa senda ha sido seguida posteriormente por países como Dinamarca o Alemania.   

La consulta sobre el modelo de financiación de las soluciones de MedTech analizó las alternativas más convenientes para orientar los criterios del NHS sobre qué innovaciones son presuntamente más efectivas, y probablemente ofrezcan un mayor retorno en téminos de salud sobre la inversión requerida. En relación con ello, cuáles debían ser los criterios óptimos de selección para dispositivos, sistemas diagnósticos y productos digitales.

También, cómo abordar las barreras de financiación que todavía existan, lo que implicaba el desarrollo de nuevas propuestas políticas que afectan a la organización y los recursos del NHS. Se pretendía con ello mejorar significativamente los enfoques de adquisición y reembolso hacia modelos más efectivos. Y, finalmente, cómo implicar a las organizaciones del NHS y cuáles son las formas más efectivas para monitorizar y evaluar el impacto de estos cambios.

  Las conclusiones y los primeros proyectos en el nuevo modelo.

Tras analizar las aportaciones recibidas en el proceso de consulta, los responsables del NHS han considerado adecuado encomendar a sus organizaciones NHS England y NHS Improvement que comiencen a identificar las tecnologías médicas que hayan sido ya evaluadas y recomendadas por el NICE como efectivas, pero que al mismo tiempo sean capaces de generar eficiencias y potenciales ahorros durante su primer año de uso. 

Las tecnologías que inicialmente se han encajado en estos criterios han sido ciertas pruebas basadas en el análisis de factor de crecimiento placentario para descartar la pre-eclampsia en mujeres embarazadas; SecurAcath, un sistema de calidad para los catéteres percutáneos; HeartFlow, que crea modelos 3D de las arterias coronarias de un paciente y evalúa los bloqueos; y gammaCore, un dispositivo portátil que alivia los síntomas de las cefaleas en racimo.

Durante el bienio 2021/22, el NHS se ha comprometido a respaldar nuevos productos que se demuestre que son efectivos y coste-efectivos, mediante la eliminación de las barreras financieras y la mejora de los sistemas de compra de nuevas tecnologías.