La coinfección de esquistosomiasis y Helicobacter pylori cambia la respuesta inmunitaria (Cell Rep)


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Un equipo de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) ha encontrado que la infección simultánea con trematodos sanguíneos (esquistosomas) y la bacteria Helicobacter pylori da lugar, entre otros efectos, a un debilitamiento del impacto adverso de los patógenos que actúan individualmente.

La equistosomiasis es una enfermedad causada por gusanos planos del género esquistosoma, que generalmente ingresan al cuerpo humano con agua de lagos, estanques o ríos y son transportados al torrente sanguíneo. La especie Schistosoma mansoni es especialmente dañina para el hígado, donde causa cirrosis.

Helicobacter pylori es una bacteria que coloniza el estómago humano y cuyas infecciones están asociadas con úlceras gastroduodenales y cáncer. En lugares donde los esquistosomas están muy extendidos, como en algunos países africanos al sur del Sahara, son frecuentes las coinfecciones con Helicobacter pylori. Los investigadores utilizaron ratones para estudiar lo que sucede en una coinfección con Helicobacter pylori y Schistosoma mansoni.

En una infección por esquistosomiasis, la infección inicial está seguida por una fase aguda, reemplazada unas cinco semanas después por una fase crónica. En su estudio, publicado en Cell Reports, los investigadores muestran que se encuentran menos linfocitos T en el estómago durante la fase aguda de la esquistosomiasis. En los huéspedes infectados solo por Helicobacter pylori, estas células inmunes son más numerosas en el estómago y allí causan inflamación.

"Mostramos que la esquistosomiasis conduce a un aumento en los niveles de quimiocinas en el hígado. Las quimiocinas atraen las células T y, en cierto sentido, las desvían hacia el hígado", ha explicado el investigador Markus Gerhard. Tal y como ha indicado, esto conduce a una reducción en la inflamación del estómago. Sin embargo, este efecto se desvanece cuando comienza la fase crónica.

Mientras que los huéspedes infectados con esquistosomiasis a menudo sufren daño hepático durante esa fase, los nuevos hallazgos mostraron que con las coinfecciones esto es menos frecuente. Además, detectaron cantidades elevadas de la proteína de señalización IL-13dRa2 en la sangre de ratones infectados con la bacteria.

"IL-13dRa2 puede proporcionar protección contra la cirrosis e incluso puede revertir los cambios en los tejidos", ha revelado la investigadora Clarissa Prazeres da Costa. "Por lo tanto, creemos que podrían desempeñar un papel decisivo para reducir el alcance de la cirrosis hepática en las coinfecciones", ha comentado.