La ciclosporina podría ser útil en el tratamiento externo de la psoriasis y la dermatitis atópica (Drug Deliv Transl Res)


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Un equipo investigador de la Universidad de Valencia, DrugBiOp, coordinado por Teresa María Garrigues y Ana Melero, ha estudiado la penetración en la piel de la ciclosporina A, principio activo compuesto por once aminoácidos y que tiene propiedades inmunosupresoras, para el tratamiento externo de la psoriasis y la dermatitis atópica, según informa la institución académica.

Al respecto, señala que la psoriasis y la dermatitis atópica son dos enfermedades inflamatorias crónicas relacionadas con el sistema inmunitario y que necesitan que se desarrollen tratamientos "más fáciles de administrar, menos costosos económicamente, más efectivos y menos tóxicos".

En ese sentido, la investigadora principal del proyecto, Ana Melero, ha destacado que han diseñado "unas vesículas lipídicas ultraflexibles que son capaces de administrar a través de la piel un péptido de pequeño tamaño, que es la ciclosporina". Es un fármaco inmunosupresor que de momento solo se podía administrar por vía oral o inyectarse, porque sus dimensiones elevadas hacen imposible administrarlo a través de la piel.

En la investigación, publicada en Drug Delivery and Translational Research, han preparado y caracterizado vesículas lipídicas estables, como son los liposomas, transferomas y etosomas, y se ha evaluado su penetración en la piel.

"Si se utilizan nuestros nanotransportadores, se puede aplicar de forma tópica sobre la piel dañada porque se absorbe hasta las capas de la piel afectada de forma local, sin distribuirse por todo el organismo", afirma Melero.

Según propone el equipo investigador, la administración tópica es más fácil de aplicar y permite reducir la dosis y los riesgos de infección y otros efectos graves asociados a la distribución del fármaco por todo el cuerpo. "La novedad es que permite la absorción de un fármaco de tamaño superior al habitual a través de la piel y abre una vía de administración de otras sustancias con fines terapéuticos, diagnósticos o incluso de vacunación a través de la piel intacta, sin que se tenga que inyectar" apunta la investigadora. Lo que pretende este trabajo es abrir la posibilidad de utilizar la ciclosporina A de forma tópica, directamente sobre la piel y como alternativa a las actuales rutas orales o parenterales.

La ciclosporina A es un medicamento que se utiliza desde 1997 de forma oral para tratar dolencias como la psoriasis y la dermatitis atópica. Dos dolencias inflamatorias crónicas relacionadas con el sistema inmunitario y que necesitan que se desarrollen tratamientos más fáciles de administrar, menos costosos económicamente, más efectivos y menos tóxicos.

Al ser un potente inmunosupresor, deprime el sistema inmunitario del paciente, y sus efectos secundarios y el riesgo de uso por vía sistémica son muy elevados, es por eso que se administra a pacientes graves y que no responden a otras terapias.