La carrera de Fitbit y Amazon por medir el mayor número de variables fisiológicas.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Ha coincidido en poco tiempo la presentación de dos dispositivos de uso personal -los llamados wearables, cuantificadores o simplemente “vestibles”- que tienen en común una mayor ambición por medir variables fisiológicas que hasta el momento no podían registrar estos aparatos, y a través de estrategias bastante sorprendentes. Se trata del Fitbit Sense y el Amazon Hallo.

La historia reciente de este tipo de dispositivos cuantificadores se puede entender por la convergencia de dos tendencias previas. 

De una de ellas es representate la propia Fitibit, que lo que empezó vendiendo eran básicamente unos podómetros digitales, pequeños mecanismos que se podían llevar en la muñeca o el bolsillo y que sólo servían para saber el número de pasos que recorríamos, o escalones que subíamos. La novedad entonces -estamos hablando de apenas hace 8 años- consistía en que proporcionaban un registro continuo de nuestros movimientos, un caudal de datos que podía gestionarse mediante una aplicación en el móvil, y asociar a ella un cierto sistema de incentivos y recompensas. Los Fitbit originales hacían sólo eso; los actuales miden muchas cosas más, mediante sensores -de ritmo cardíaco, principalmente- que se fueron integrando posteriormente, junto con unos sistemas de análisis algoritmico que han hecho más sofisticadas y completas las aplicaciones asociadas.

La otra línea filogenética de los actuales wearables viene de la evolución de los llamados relojes inteligentes. Cuando se presentaron los primeros modelos de Apple Watch, Samsung o Android Wear, las empresas que los comercializaban pensaban que serían una buena prolongación de las pantallas de los móviles para, esencialmente, extender el sistema de notificaciones en la muñeca y que no hubiera que emplear el teléfono para leerlas o incluso contestarlas. Pero fueron los usuarios lo que apreciaron más valor en las funciones relacionadas con la salud, como el control de la actividad física, y de ahí que estos dispositivos hayan evolucionado claramente hacia el manejo de las variables fisiológicas, las propias de la actividad o el reposo, incluyendo sistemas de análisis del sueño o incluso la posibilidad de realizar un trazado electrocardiográfico sencillo.

Los dos dispositivos que se acaban de comercializar representan más que nunca esa idea del pequeño aparato que nos puede ayudar a desarrollar más actividad física, ordenar el sueño, cuidar el corazón o bajar de peso. Pero comienzan a llegar a aspectos relacionados con el estrés, el estado anímico y los hábitos de vida.

La propuesta de Fitbit: Sense.

Fitbit es una empresa que ha sido recientemente comprada por Google, aunque la Unión Europea todavía no ha autorizado la operación a falta de que se aclaren aspectos relativos a la privacidad de los datos recopilados por los dispositivos.

Fitbit Sense es un reloj que se anuncia con un nuevo compendio de sensores capaces de controlar variables que hasta ahora no eran abordables. Concretamente, ofrece un nuevo análisis de la frecuencia cardiaca, monitorización de la temperatura cutánea y gestión del estrés mediante detección de la actividad electrodérmica. 

Esto último parece lo más novedoso. Es conocido que la respuesta eléctrica de la piel es un mecanismo relacionado con la activación del sistema nervioso, y que hay estudios que la relacionan con el nivel de estrés (por ejemplo, se han visto cambios significativos en las distintas fases de actividad de un piloto aéreo). Lo que propone Fitbit es asociar esta variable a un cálculo algorítmico del estado de ánimo (de “muy estresado” a “muy calmado”), y es justo esto lo que ofrece Sense. Que el usuario tenga una idea de las situaciones, acciones, momentos o días que le generan mayor disconfort y tensión emocional.

Además, este reloj integra por primera vez un sensor de temperatura cutánea que permite observar su variación respecto a una temperatura que se toma como referencia, y conocer tendencias a lo largo del tiempo. No muestra la temperatura en pantalla y en cada momento, sino que a través de la app ofrece una gráfica de las variaciones. 

Además, el Sense hace nuevas cosas en relación con la función cardiaca. Ofrece notificaciones de frecuencia cardiaca alta/baja, cuando ésta se sitúa por encima o por debajo de los umbrales habituales, y en Estados Unidos permite realizar un trazado de ECG (todavía no disponible en Europa por requerimientos regulatorios). Junto a todo ello, ha mejorado los sistemas de control del ritmo de sueño, el ciclo menstrual y la actividad física. Hoy por hoy, es el mayor compendio de sensores y capacidad de registro que está comercializado para el gran consumo.

La sorpresa de Amazon: Hallo.

Pocos días después del debut del Fitbit Sense se presentaba un curioso dispositivo de Amazon llamado Hallo. O más que un dispositivo, se trata de todo un servicio de cuidado de la salud, a una parte del cual se accede mediante suscripción.

Amazon Halo Band no dispone de pantalla. Es a través de la aplicación que la acompaña como podemos acceder al conjunto habitual de funciones de seguimiento del estado físico (pasos, actividad deportiva, sueño, etc.). 

Pero junto a ello hay con dos ideas muy innovadoras y que están suscitando alguna preocupación sobre su efectividad real y el respeto a la privacidad: se trata de poder usar la cámara del móvil para crear un modelo escaneado tridimensional de nuestra grasa corporal, y también analizar la voz como indicador del estado de ánimo. El cambio es sutil pero importante: Hallo se centra algo menos en los deportes y el ejercicio (de ahí que no necesite pantalla) y un poco más en los cambios de estilo de vida.

Su función de control de la grasa corporal se basa en la posibilidad de realizar un escaneado con el propio teléfono móvil, mediante la cámara y a través de un sistema que obtiene fotos, las procesa remotamente, y ofrece una imagen tridimensional que asemeja el organismo humano. Se basa en tecnologías de aprendizaje automático que permiten calcular el porcentaje de grasa corporal. Amazon argumenta que esa variable es un indicador de salud más confiable que el peso o el índice de masa corporal, y que las básculas inteligentes que intentan medir esa grasa corporal usando impedancia bioeléctrica no son tan precisas como su escaneo. 

Aseguran en Amazon que han realizado estudios internos para respaldar esas afirmaciones y que pueden comenzar a enviar artículos a revistas médicas revisados por pares próximamente. La aplicación dispone de un pequeño control deslizante sobre el que puede arrastrar el dedo para que se muestre cómo se vería con más o menos grasa corporal. Esa característica está destinada a ser educativa y motivadora para conseguir ajustarse a valores óptimos.

La otra novedad de Hallo consiste en un sistema de análisis de la voz. Según ha informado Amazon, el tono de voz ofrece información sobre el estado emocional durante el día. La pulsera lleva dos micrófonos adiestrados para captar sólo la voz del usuario -por ello, solicita previamente leer algo de texto para que pueda entrenarse-. La pulsera escucha la voz de forma intermitente y la juzgará en función de métricas como la positividad y la energía de emisión. Recoge el tono, la intensidad, el ritmo y el tempo de la voz, y con ello elabora una clasificación según los llamados "momentos notables": afirma poder detectar estados emocionales como “esperanzado”, “eufórico”, “vacilante”, “aburrido”, “arrepentido”, “feliz”, “preocupado”, “confundido” o “afectuoso”.

El Halo Band no es un dispositivo médico, según afirma Amazon. Por tanto, no se ha presentado el dispositivo a la FDA para ningún tipo de aprobación, ni siquiera la más liviana que sí emplean otros muchos cuantificadores. 

Se están cruzando nuevas barreras en el uso de los wearables. Lo que por una parte ofrece posibilidades muy atrayentes en el cuidado de la salud, pero de otra también presenta cuestionamientos y preocupaciones. La principal es si empresas como Fitbit (perteneciente a Google) y Amazon van a hacer un uso correcto de información tan sensible que captan a través de estos mecanismos.