La alopecia areata infantil ha aumentado dos tantos desde 2009 en Estados Unidos

  • Doug Brunk

  • Maria Baena
  • Noticias de Medscape
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La prevalencia de la alopecia areata infantil en Estados Unidos ha aumentado dos tantos durante la última década y afecta desproporcionadamente a niñas y población pediátrica hispanoamericana, de acuerdo con los resultados del estudio más grande que se haya realizado hasta la fecha sobre el tema.[1]

"La alopecia areata es una causa relativamente frecuente de alopecia no cicatrizal en niños", indicó Paige McKenzie durante el Congreso Anual de la Sociedad de Dermatología Pediátrica (SPD, por sus siglas en inglés) de 2021. "Los únicos dos estudios epidemiológicos que se han realizado en pacientes pediátricos se han basado en datos de registros o de encuestas, lo que inherentemente tiene riesgo de sesgo", añadió, haciendo alusión a estudios publicados en 2017 y 2018.[2,3]

"Además, las descripciones epidemiológicas de la alopecia areata en adultos son limitadas y las estimaciones generales han variado desde el 0,2 % hasta el 2 %. Los conocimientos actuales también se basan en gran medida en estudios de población del condado de Olmsted, Estados Unidos, un área con características demográficas raciales principalmente caucásicas, por lo que no es representativa de la población estadounidense en su totalidad".

Para identificar la incidencia y la prevalencia de la alopecia areata pediátrica en el curso del tiempo y en diferentes edades, raza/origen étnico y sexo, McKenzie y sus colaboradores llevaron a cabo un estudio retrospectivo de cohortes de 2009 a 2020 utilizando PEDSnet, una red de siete centros de salud pediátrica estadounidenses con una base de datos de más de 6,5 millones de niños. "PEDSnet es única, pues utiliza un modelo de datos común para estandarizar datos de historias clínicas electrónicas en los diferentes sistemas de salud y utiliza nomenclatura sistematizada de la medicina (SNOMED), términos clínicos para identificar poblaciones de pacientes específicos", señaló McKenzie, quien fue una becaria de investigación clínica en la sección de dermatología en el Hospital Infantil de Filadelfia durante el año académico de 2020 a 2021.

McKenzie y sus coautores limitaron su análisis a niños menores de 18 años a los que se asignó un código SNOMED para la alopecia areata durante por lo menos una consulta con un médico dermatólogo o por los menos dos consultas con un médico no dermatólogo. También identificaron una cohorte de incidencia que fue un subgrupo de la cohorte de estudio que tenía por lo menos 12 meses de seguimiento.

"Para determinar la identificación precisa de pacientes con alopecia areata también analizamos 100 casos al azar de una institución con un umbral de más del 95 % de exactitud", destacó Mackenzie, quien ahora es estudiante de cuarto año de medicina en el Centro Medico del Sudoeste de la Universidad de Texas, en Dallas, Estados Unidos.

De 5.409.919 niños incluidos en el estudio, 5.801 tenían alopecia areata, para una prevalencia global del 0,11 %. La prevalencia se incrementó al doble, desde un 0,04 en 2009 hasta un 0,08 % en 2019. "Disminuyó en 2020, lo cual consideramos es resultado de los efectos de la pandemia de la COVID-19 sobre la utilización de la asistencia médica", destacó. La prevalencia de alopecia areata alcanzó un máximo a los 9 años de edad y fue más alta en niñas, en comparación con niños (0,12 % frente a 0,09 %, respectivamente). La prevalencia fue más alta en hispanoamericanos (0,23 %), seguida de asiáticos (0,17 %), de raza negra (0,12 %) y de raza caucásica (0,08 %).

La cohorte de incidencia consistió en 2.896.241 niños. De estos, 2.398 tenían alopecia areata entre 2009 y 2020, para una incidencia global de 13,6 casos por 100.000 años/paciente. La tasa de incidencia de alopecia areata en función de la edad tuvo una distribución normal y alcanzó un máximo a los 6 años de edad. Las tasas fueron un 22,8 % más elevadas en niñas que en niños. Asimismo, las tasas de incidencia fueron máximas en hispanoamericanos (31,5/100.000 años-persona), seguidas de las de asiáticos (23,1/100.000 años-persona), raza negra (17,0/100.000 años-persona) y caucásicos (8,8/100.000).

El análisis de regresión logística demostró acuerdo general con los datos de incidencia no ajustados. Los hombres tuvieron menos probabilidades de recibir un diagnóstico de alopecia areata, en comparación con mujeres (odds ratio ajustado [ORa]: 0,80; p < 0,001). El análisis en función de raza/origen étnico reveló un aumento significativo de las tasas en niños de entornos minoritarios, en comparación con caucásicos. Los niños hispanoamericanos tuvieron el máximo riesgo de desarrollar alopecia areata (ORa: 3,07), siguiéndoles los niños asiáticos (ORa: 2,02) y los niños de raza negra (ORa: 1,73) (p < 0,001 para todas las asociaciones). Pacientes con dermatitis atópica, enfermedades tiroideas, psoriasis, vitiligo o trisomía 21 antes del diagnóstico de alopecia areata tuvieron un riesgo significativamente mayor de desarrollar el trastorno, en comparación con quienes no tenían tales diagnósticos.

"Esta es la descripción más grande de la alopecia areata pediátrica hasta la fecha. La prevalencia ha aumentado constantemente, con un incremento de dos tantos en el curso de los últimos 10 años, lo que refleja otros trastornos autoinmunitarios. Los niños que se identifican como hispanoamericanos, asiáticos y de raza negra tienen tasas de incidencia significativamente más elevadas de alopecia areata que los que se identifican como caucásicos", añadió McKenzie.

En un futuro "los esfuerzos se han de centrar en aumentar la educación y concienzar sobre la alopecia areata a diversas comunidades de manera que a los pacientes se les pueda establecer el diagnóstico correcto en una etapa temprana. También podemos utilizar estos datos para garantizar que las poblaciones representativas sean incluidas en estudios clínicos para pacientes con alopecia areata", destacó.

El Dr. Lawrence J. Green, profesor clínico de dermatología en la Universidad George Washington, en Washington, Estados Unidos, a quien se le pidió que comentara el estudio, señaló: "El trabajo es muy informativo. Al analizar una extensa cohorte de pacientes pediátricos con alopecia areata diagnosticada por un dermatólogo o por dos o más médicos no dermatólogos, los autores observaron una incidencia y una prevalencia más altas en niños no caucásicos en Estados Unidos. Me preocupa de hecho que la verdadera incidencia pudiera ser más alta que lo observado en la base de datos investigada, pues los niños no caucásicos suelen provenir de zonas desatendidas o no bien cuidadas".

Otros autores fueron el Dr. Christopher B. Forrest, Ph. D., Mitchell Maltenfort, Ph. D. y la Dra. Leslie Castelo-Soccio, Ph. D., del Hospital Infantil de Filadelfia, en Filadelfia, Estados Unidos. La Dra. Castelo-Soccio es una consultora de Pfizer, los otros autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Green declaró que es conferenciante, consultor o investigador para numerosas compañías farmacéuticas.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge y adaptado para Medscape en español, parte de la Red Profesional de Medscape.