Juul, cuando la amenaza para la salud llega desde un USB.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Está fuera de toda duda que fumar es la primera causa evitable de enfermedad y de muerte por enfermedad. Constituye el principal factor de riesgo para un conjunto muy amplio de patologías, entre ellas algunas de altísima letalidad. Estamos ante el primer problema de salud pública del mundo desarrollado, en el que en países como España sigue fumando casi una cuarta parte de la población. La respuesta de los responsables de la política sanitaria ha consistido en décadas de regulaciones tendentes a restringir el consumo, que poco a poco consigue el propósito de reducir paulatinamente el consumo y parte de la morbilidad asociada.

Pero la industria tabaquera ha elaborado una respuesta para seguir manteniendo sus ventas, que en los últimos años tiene dos ejes principales.

Uno consiste en abrir nuevos mercados, como los de los países emergentes, donde las tasas de consumo son aún crecientes, y el consumo afecta a población de toda edad.

La otra manera de mantener el negocio es presentar en los países occidentales maneras diferentes de consumir tabaco o sus derivados, incorporando algunas tecnologías nuevas y presentando la novedad como un consumo menos dañino. Esto es lo que ocurre con los vapeadores, cuyo daño a la salud está bien acreditado, y también con otras formas de desarrollar el cigarrillo electrónico, como el IQOS, el llamado tabaco sin combustión, de la multinacional Philip Morris. Pero además, ha aparecido Juul, que por su extensión entre los más jóvenes es hoy día una de las mayores amenazas.

 

¿Cómo funcina Juul?

Juul no tiene forma de cigarrillo, y emite poco vapor al exterior. Se asemeja a una memoria USB rectangular, y de hecho es un dispositivo que se carga conectándolo a una toma de este tipo. Técnicamente es un acumulador de carga eléctrica asociado a un dispositivo de calentamiento que permite evaporar el contenido de un cartucho de aceites, creando un vapor que se puede inhalar.

Hasta aquí, el funcionamiento es muy similar al de un cigarrillo electrónico. Pero tiene algunas diferencias en las que se basa su gran éxito, y por tanto el peligro de salud pública que supone.

La primera es su formato, similar a una memoria USB sin concesiones estéticas, lo que hace que pueda llevarlo cualquier adolescente sin riesgo de ser estigmatizado como consumidor, porque verdaderamente el dispositivo disimula bien sus intenciones. Es lo suficientemente pequeño como para caber en un puño cerrado y tiene un diseño elegante, basado en líneas inspiradas en la tecnología, que se parece mucho a una unidad de memoria flash USB.

En segundo lugar, Juul ha sido concebido como un eficaz producto de marketing, especialmente al calificar los sabores que se pueden adquirir para su consumo con el dispositivo. Virginia Tobacco, Mint, Mango, Creme o Fruit, cada uno asociado a un color, son algunos de los reclamos que se ofrecen para recargar el vapeador. Todos llevan nicotina en distinta proporción, y a los cartuchos se les denomina “pods”.

Finalmente, lo que más está preocupando de Juul es que sus creadores venden la idea a sus inversores de que han conseguido un sistema único y patentado de evaporación de los aceites que ayuda a que de manera precoz se establezca un consumo muy compulsivo, camino de la dependencia. Es decir, que venden como valor del producto su capacidad adictiva, algo que va mucho más allá de las virtudes de su moderno diseño o el reclamo de sus sabores.

Con todos estos elementos es como Juul se ha vuelto tan popular entre los jóvenes norteamericanos, acumulado ya casi la mitad de la cuota de mercado del cigarrillo electrónico en aquel país. El rápido aumento de popularidad del producto hizo que The Boston Globe lo llamara "el fenómeno más generalizado del que probablemente nunca haya oído hablar". Un 65% de esos jóvenes declaran no saber que están consumiendo nicotina.

 

Un unicornio fatal para la salud.

Un solo cartucho de Juul, uno de sus pods, tienen nicotina equivalente a un paquete de cigarrillos, o 200 bocanadas de cigarrillos, según el propio sitio web del producto. Como es sabido, la nicotina es un químico adictivo, y la evidencia sugiere que el uso de nicotina durante la adolescencia y la adultez temprana genera impactos a largo plazo en el desarrollo del cerebro. Además, el uso de cigarrillos electrónicos aumenta el riesgo de consumir cigarrillos convencionales entre jóvenes y adultos jóvenes. Sin embargo, muchos de ellos no se dan cuenta de que están inhalando nicotina cuando vapean o usan cigarrillos electrónicos. La mayoría de los usuarios jóvenes de cigarrillos electrónicos piensan que la última vez que usaron el producto solo respiraron un saborizante, no nicotina, según la encuesta “Monitoring the Future 2016” de la Universidad de Michigan.

A día de hoy, Juul es una empresa independiente, no es la filial de ninguna tabaquera, pero como tal compañía es una de las que más interés está despertando entre muchos inversores de Silicon Valley. De hecho, habiendo sido fundada en 2017, hace apenas unos meses, es hoy una marca que ha captado inversores que han depositado en ella más de 1.000 millones de dólares, lo que en el argot de las startups se denomina “unicornio”, precisamente por la dificultad de hallar un caso. El valor de la empresa está calculado en más de 10.000 millones de dólares, y ha conseguido este valor en menos tiempo que lo consiguiera la propia Facebook.

¿Qué han visto los inversores en Juul? Sin duda, la oportunidad de establecer un relevo en un consumo tóxico y adictivo como es el del tabaco, y hacerlo de manera muy incisiva entre la población más joven. Los datos reales de penetración ya demuestran que hay una oportunidad de mercado, igual que la hubo hace décadas para el cigarrillo de combustión. Los cuarteles generales de la empresa están situados en San Francisco, allá donde más oportunidades de inversión para nuevos negocios existen. De manera cínica, la compañía afirma que su misión consiste realmente en ofrecer una alternativa a los mil millones de fumadores que hay en el mundo, a quienes se propone un cambio de hábito revestido de modernidad.

Por fortuna, hay una reacción frente a esta nueva amenaza, en diversos frentes, la FDA americana, que tiene competencias en materia de tabaco y derivados, hizo recientemente una inspección sorpresa en la sede de Juul, en la que se indagaron tanto los componentes de los productos como las prácticas de mercadotecnia de la compañía. Desde la propia FDA, su comisionado general Scott Gottlieb ha calificado como "epidemia" el uso por parte de los adolescentes de dispositivos de evaporación de nicotina.

Además, numerosos grupos activistas están dedicados a informar a los adolescentes de que utilizar un dispositivo de este tipo no es como consumir un caramelo. Aunque para algunos resulte obvio, la contrapropaganda se hace imprescindible para mitigar el impacto de este tipo de nuevas amenazas para la salud.