Información sobre el tratamiento del LCM de diagnóstico reciente

  • ASH 2020
  • 27 ago. 2020

  • de Pavankumar Kamat
  • Univadis Clinical Summaries
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Punto clave

  • El Dr. Eduardo M. Sotomayor proporcionó información sobre el tratamiento del linfoma de células del manto (LCM) recién diagnosticado en una sesión durante la reciente reunión de la Sociedad Estadounidense de Hematología (American Society of Hematology, ASH) sobre neoplasias malignas hemáticas. 

Puntos clave

  • Aunque tradicionalmente el LCM se ha considerado una enfermedad bastante agresiva con malos desenlaces, la investigación reciente indica que los desenlaces son muy variados.
  • La identificación de biomarcadores resulta crucial para determinar qué pacientes obtendrían los mejores resultados con una estrategia de espera vigilante y quiénes necesitarán una estrategia de tratamiento intensivo para el LCM.
  • En torno al 10 %-20 % de los pacientes con LCM presentan un linfoma clínicamente inactivo.
    • Los biomarcadores indicativos de tales casos incluyen una expresión baja o la ausencia de expresión del marcador de transcripción SOX11 y una firma de 16 genes identificada recientemente llamada L-MCL16.
  • Los pacientes con enfermedad inactiva pueden alcanzar una supervivencia a los 5 años hasta del 100 %, frente al 49 % de los que presentan LCM clásico.
  • La enfermedad mínima residual (ERM) es una medida clave de estratificación del riesgo, además del Índice pronóstico internacional del linfoma de células del manto (Mantle Cell Lymphoma International Prognostic Index, MIPI) y el MIPI simplificado (MIPI-s).
  • El cuadro clínico inicial de los pacientes con LCM inactiva suele ser leucémica, no ganglionar, con linfocitosis y esplenomegalia, pero sin linfadenopatía o con linfadenopatía mínima.
  • Sotomayor recomienda un enfoque de espera vigilante, con un estrecho seguimiento de dichos pacientes.
  • La ausencia de evolución de la enfermedad en el año siguiente al diagnóstico proporciona una garantía razonable de la naturaleza inactiva del LCM.
  • Sin embargo, Sotomayor afirma que, una vez que se produce progresión, el tratamiento debe continuar de acuerdo con el tipo de progresión (“clásica” o “agresiva”).
  • Aunque el diagnóstico de LCM sigue siendo relativamente sencillo, la identificación de los pacientes que necesitan tratamiento frente a la espera vigilante es el mayor desafío.
  • De acuerdo con Sotomayor, en las decisiones de tratamiento en los pacientes con LCM clásico influyen múltiples factores.
  • Debe haber un equilibrio entre las características tumorales y la intensidad del tratamiento, la edad del paciente, la tolerancia y las comorbilidades, así como las características únicas de la enfermedad.
  • Los inhibidores de la tirosina cinasa de Bruton (TCB), los inhibidores del linfoma de linfocitos B 2 (LLB-2) y los nuevos tratamientos inmunitarios como, por ejemplo, el tratamiento con linfocitos T con receptor quimérico para el antígeno (CAR), se encuentran entre los nuevos avances de tratamiento para el LCM.
  • Sotomayor afirma que son especialmente alentadores los datos emergentes sobre los linfocitos T-CAR en el LCM.
  • El brexucabtagén autoleucel (Tecartus) recibió la aprobación acelerada de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administration) en julio de 2020, basándose en los resultados positivos del ensayo multicéntrico en fase II ZUMA-2.