Incontinencia fecal, es un trastorno infradiagnosticado y estigmatizado que afecta a un 12% de la población general


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La incontinencia fecal consiste en la pérdida de control sobre el material fecal. Es difícil conocer con exactitud su incidencia, pero se considera que afecta a entre el 1 y el 12% de la población general, y en las personas mayores puede llegar hasta el 25%.

Así se destacó en la I Jornada de Incontinencia Fecal en la Región de Murcia y la presentación de la Asociación de Pacientes para la Incontinencia Anal (ASIA), que se celebró recientemente en el Hospital Reina Sofía de Murcia. De hecho, es la primera causa de cuidados especializados domiciliarios y la segunda de ancianos en geriátricos. No obstante, aunque se ve como un problema de mayores, puede presentarse a cualquier edad. Aunque su origen es multifactorial, las causas más habituales de incontinencia fecal se dan por lesiones graves en el momento del parto y tras diversas cirugías de la región anal, como las fístulas.

Otras causas pueden ser enfermedades crónicas como la diabetes, esclerosis múltiple o cualquier proceso degenerativo. La incontinencia fecal no constituye una enfermedad en sí, aunque generalmente llega a convertirse en un serio problema médico, social y psicológico para la persona que la padece. Así, la incertidumbre de sufrir un episodio de incontinencia puede llegar a incapacitar a la persona, hasta sentir que su vida gira en torno a un baño.

Según palabras de Àngels Roca Font, presidenta de la Asociación ASIA, "cuando tienes incontinencia fecal, todo lo que era importante en tu vida pasa a un segundo plano, incluido el tiempo que has dedicado a formarte para ejercer una profesión". Por ello, "la incontinencia de las heces tiene unas implicaciones psicosociales que la diferencian de otros problemas parecidos. Hasta no hace muchos años, era un problema escondido en la intimidad de los que la padecían".

"Socialmente causaba vergüenza y estaba generalizada la idea de que no había nada que hacer, incluso por los propios profesionales. Tampoco se decía a nadie, ni siquiera al médico. Por lo general, se suele reconocer antes la incontinencia urinaria que la fecal, cuando muchas veces van juntas", según añade el jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del hospital general universitario Reina Sofía de Murcia, el Dr. Antonio Albarracín Marín-Blázquez.

Ante este trastorno, normalmente infradiagnosticado, estigmatizado y escondido en la intimidad de quien la padece, se hace necesario valorar las distintas vertientes que lo avocan hacia una mala calidad de vida. Desde el punto de vista médico, se dispone de un amplio arsenal de medidas médicas y quirúrgicas que pueden mitigar en gran medida la incontinencia.

José Manuel Muñoz Camarena, cirujano coloproctólogo del Hospital Reina Sofía y uno de los organizadores de este encuentro, informa sobre las diferentes actuaciones de que se dispone en la actualidad.

"En un principio, se ayuda a la persona afectada a regular el hábito defecatorio y a reforzar la musculatura anal y perineal mediante la rehabilitación del suelo pélvico y/o biofeedback. Además, la coloproctología ofrece actuaciones quirúrgicas sobre los defectos del esfínter y periné. Y, en casos necesarios, se pueden estimular los nervios anales (pudendos), ya sea a través del tibial posterior o directamente por las raíces sacras".

La participación del médico de AP como primer contacto con la persona afectada que ha de estar atento para detectar el problema y derivarlo al especialista y el médico rehabilitador constituyen el escalón previo para conseguir una adecuada atención.

No obstante, lo anterior no es suficiente. La incontinencia fecal no se puede abordar desde el punto de vista sanitario sin la participación activa de las personas que la padecen. Se debe completar con medidas encaminadas a arropar, informar, asesorar, así como promocionar la investigación y nuevos tratamientos.