Impacto del confinamiento en las personas con deterioro cognitivo

  • Andrea Jiménez

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Debido a la pandemia por la covid-19, el 14 de marzo de 2020 se decretó en España el confinamiento obligatorio  que se prolongó durante 99 días. Las medidas de aislamiento social aplicadas por el estado de emergencia han tenido un impacto negativo en personas con deterioro cognitivo, como señala un estudio llevado a cabo por médicos del Servicio de Neurología del Hospital del Mar e investigadores del Grupo de investigación en Neurofuncionalidad y Lenguaje del Instituto Hospital del Mar.
El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Neurology,  realizó un seguimiento a 60 pacientes con una edad media de 75 años del Servicio de Neurología del centro médico catalán. A través de una encuesta telefónica se midieron los cambios funcionales y neuropsiquiátricos sufridos por los pacientes, de los cuales el 53,3% eran mujeres, así como la sobrecarga de los trabajadores a causa de las restricciones provocadas por la pandemia. 
Del total de pacientes, el 42% presentaba enfermedad de Alzheimer en fase de demencia y el 25% deterioro cognitivo leve. El resto mostraba otros tipos de síndromes degenerativos, entre ellos, demencia por cuerpos de Lewy. El cuestionario ad-hoc analizó la adaptación al encierro y las medidas de seguridad de los pacientes, quienes ya contaban con seguimiento de su estado cognitivo de seis meses previos al confinamiento. Además, se preguntó a los encuestados y a sus cuidadores y familiares por los posibles cambios de lugar de residencia, el apoyo médico recibido, las caídas sufridas, y la interrupción de programas de estimulación cognitiva, así como la pérdida de rutinas.
Como señala el estudio, el 70% de los pacientes abandonaron sus actividades diarias previas y el 43,3% de los enfermos socialmente activos antes del confinamiento dejaron sus actividades habituales, como acudir a centros sociales, entre otras citas. La encuesta también muestra que el 28% de los pacientes dejó de recibir estimulación cognitiva en centros especializados tras su cierre y el 31% dejó de visitar a familiares. El estudio también manifiesta que, durante el encierro, el 15% de los pacientes sufrió episodios de delirium y el 13% un aumento del número de caídas. 

”En las personas con deterioro cognitivo entre las terapias más importantes destacan la actividad física y el contacto social. Someter a los pacientes a un encerramiento que reduce su actividad y su contacto físico con otras personas, tiene una repercusión directa en su situación mental. Hay que entender que la actividad afectiva es importante para la actividad cognitiva y que, por otro lado, la situación de soledad supone un peor pronóstico”, afirma José Miguel Laínez, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y jefe de Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Valencia.

Los datos lanzados por este estudio se ven reforzados por los resultados del informe “Situación de los pacientes con demencia tras el confinamiento por COVID-19”, publicado por el SEN a finales de noviembre y que contó con la percepción de 239 profesionales de la especialidad neurológica. Según la investigación, “el 99% de los neurólogos españoles consultados y que atienden a personas con deterioro cognitivo, considera que el estado cognitivo y funcional de sus pacientes ha empeorado tras el confinamiento y un 55% piensa que este es mucho o muchísimo peor”. 

De los síntomas conductuales que han aparecido con más frecuencia durante el confinamiento destacan la irritabilidad, ansiedad, trastornos del sueño y agresividad. “Pero también otras manifestaciones que ha asomado en muchos pacientes como episodios de delirium o depresión “, destaca Laínez. La gran mayoría de los neurólogos considera que este empeoramiento de los pacientes se ha debido principalmente a la interrupción de paseos y otras actividades físicas, así como a la falta de estimulación cognitiva y la pérdida de contacto familiar y social que ha generado el confinamiento.

“Por otro lado, las terapias farmacológicas no han tenido el mismo seguimiento. Hemos retrasado consultas, y muchas de ellas pasaron a ser telemáticas. La atención no ha sido de la misma calidad y no había el mismo control sobre aspectos de conducta como la agitación, entre otros. Los pacientes no han podido tener el mismo seguimiento habitual”, lamenta el presidente de la SEN.

El impacto del confinamiento en cuidadores, familiares de enfermos y la población general

Las medidas de aislamiento social también han pasado factura a los familiares y a los cuidadores, quienes, según el primer estudio, percibieron un incremento de la carga de trabajo y del estrés en un 41% de los casos, independientemente del nivel de demencia del paciente. Según la encuesta, el 11% de los trabajadores indicaron agotamiento, sobre todo aquellos a cargo de enfermos con niveles avanzados de demencia. En relación con los cuidados médicos, el 16% de las familias afirmó haber sufrido problemas para acceder a ellos. “Nuestro informe también evidencia cómo el confinamiento ha afectado, además, a los trabajadores de pacientes con demencia: el 75% de los neurólogos considera que han vivido su rol de cuidadores mucho o muchísimo peor durante estos meses”, comenta Láinez a Univadis España.

Aunque tras la primera ola, los centros y los profesionales de la salud se encuentran más experimentados que antes a la hora de afrontar esta nueva modalidad de atención debida a la situación generada por la pandemia, los servicios todavía son ineficientes, según el presidente del SEN. “Nos hemos acostumbrado a manejar mejor la atención a distancia. Pero en este país no estamos preparados todavía para la telemedicina, no contamos con las herramientas ni la formación, tampoco con la capacidad. La telemedicina es una revolución que se acabará implementándose, pero ahora es insuficiente. Enfrentamos la necesidad urgente de adaptar la atención sanitaria y el apoyo emocional a las personas con deterioro cognitivo”, declara el neurólogo.

El confinamiento también ha podido acelerar la aparición de nuevos casos de procesos neurodegenerativos ya que, como señala el documento de la SEN, “un 60% de los neurólogos entrevistados considera que han aumentado los casos de nuevo diagnóstico de deterioro cognitivo durante los meses posteriores a marzo de 2020”. Por otro lado, los efectos negativos de la covid-19 durante el confinamiento también han producido afectaciones neurológicas en personas sanas. “En los últimos meses hemos observado gente que no manifestaba síntomas previos con cuadros de deterioro cognitivo motivados por falta de estímulos y de contacto, así como por el estrés que provoca la incertidumbre que nos rodea”, manifiesta el responsable de la SEN.

Según ha informado la Organización Mundial de la Salud, las tasas de ansiedad y decaimiento anímico que reporta la población a nivel mundial tras la pandemia son preocupantes, y advierte de un probable aumento de las enfermedades mentales. Tal como ha declarado el director del organismo internacional, Tedros Adhanom Ghebreyesus,“el duelo, el ‎aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo están generando o agravando trastornos de salud mental”.