Identificados marcadores que predicen el riesgo de muerte en pacientes con síntomas de fiebre amarilla (Lancet Infect Dis)


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Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (Brasil) ha identificado marcadores capaces de predecir el riesgo de mortalidad en pacientes con síntomas de fiebre amarilla, lo que potencialmente podría ayudar a prevenir el desarrollo de las etapas más graves de esta enfermedad.

Aproximadamente 10 de cada 100 personas que son picadas por mosquitos infectados por el virus de la fiebre amarilla desarrollan síntomas de la enfermedad. Aunque la mayoría de los infectados no desarrollan la enfermedad, es mortal para aproximadamente el 40% de las personas que la desarrollan.

En los últimos años se han producido brotes de fiebre amarilla en Brasil, a pesar de la existencia de una vacuna segura y eficaz desde 1938. Incluso después de más de un siglo de investigación, los científicos y los médicos no conocían ningún predictor específico de mortalidad en esta enfermedad que pudiera ayudar a priorizar el ingreso a las UCI, lo que sería "extremadamente útil dado que los pacientes con fiebre amarilla a menudo empeoran rápidamente", explican los científicos.

"Muchos pacientes ingresados en los servicios de salud con diagnóstico de fiebre amarilla no están inicialmente gravemente enfermos. Incluso pueden entrar a pie en el hospital. Sin embargo, en pocos días pueden enfermarse gravemente y una proporción bastante significativa muere", detalla Esper Kallás, autora principal del trabajo, que se ha publicado en The Lancet Infectious Diseases.

En su estudio, los investigadores analizaron a pacientes con sospecha de fiebre amarilla ingresados en dos hospitales São Paulo, durante el brote de la enfermedad en 2018. Entre el 11 de enero y el 10 de mayo, 118 y 113 pacientes fueron ingresados, y después de la revisión para confirmar el diagnóstico, 76 pacientes (68 hombres y 8 mujeres) con fiebre amarilla fueron incluidos en la investigación.

El diagnóstico se basó en el ARN detectable del virus de la fiebre amarilla en la sangre (74 pacientes) o en el virus de la fiebre amarilla confirmado en los informes de la autopsia (dos pacientes). De los 76 pacientes, 27 (36%) murieron dentro de los 60 días de su ingreso al hospital. La infección por el virus se confirmó mediante la prueba de PCR en tiempo real de muestras de sangre tomadas en el momento de la admisión o del tejido durante la autopsia.

Se realizó la secuenciación de todo el genoma de los virus de la fiebre amarilla obtenidos de los individuos infectados y se evaluaron los datos de las pruebas demográficas, clínicas y de laboratorio en el momento del ingreso. Los investigadores encontraron que cuanto más viejo era el paciente, más grave era la enfermedad. "Tiene sentido que las personas mayores sufran más y tengan un peor pronóstico. Existe una alta probabilidad de que la afección en los pacientes de edad avanzada empeore", asegura Kallás.

Un alto recuento de neutrófilos, altos niveles de aspartato aminotransferasa (AST) hepática y una alta carga viral en el momento del ingreso hospitalario también se asociaron significativamente a la mortalidad. Los neutrófilos son glóbulos blancos (o leucocitos polimorfonucleares) que desempeñan un papel esencial en el sistema inmunológico innato. Todos los 11 pacientes con recuentos de neutrófilos de 4.000 células por mililitro o más y cargas virales de 5-1 log10 copias/ml (aproximadamente 125.000 copias del virus por mililitro de sangre) o más murieron, en comparación con solo tres de 27 pacientes con recuentos de neutrófilos y cargas virales inferiores a esas cifras.

De esta forma, el aumento de la carga viral fue uno de los marcadores de gravedad identificados por el estudio. "Como en el caso de la edad avanzada, parece lógico que el pronóstico del paciente empeore a medida que aumenta la carga viral, pero es la primera vez que alguien lo verifica en un estudio científico", argumenta Kallás.

Por otro lado, encontraron que el color amarillento de la piel no era un marcador de gravedad en el momento de la admisión al hospital. "El color amarillento de la piel resultante de la destrucción de las células del hígado por el virus aparece solo en los casos más graves. En nuestro estudio, no estaba presente en la hospitalización en ninguno de los pacientes que murieron más tarde", concluye.