“Houston, tenemos un problema…”


  • Editorial Univadis
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En esta desdichada época, en la que los médicos estamos teniendo que atender a miles de pacientes sin los medios técnicos, materiales y personales a los que estábamos acostumbrados, muchos profesionales han agudizado el ingenio para encontrar soluciones creativas. Ideas para mejorar el cuidado de los enfermos en todos los aspectos, en la atención puramente física y también en la humana. Los médicos están demostrando capacidad de trabajo y compromiso con su profesión, pero también creatividad y brillantez intelectual. Aquí van algunas ideas ingeniosas de los profesionales de la medicina gracias a las cuales esta pandemia se está sobrellevando algo mejor. 

La pronación y las almohadillas de rosca. El síndrome respiratorio agudo (SARS) que produce el COVID-19 tiene ciertas similitudes con el síndrome de distrés respiratorio agudo. La posición de prono libera a los pulmones del peso de las estructuras mediastínicas y aumenta la salida de secreciones. La pronación en el síndrome de distrés respiratorio agudo puede aumentar la capacidad funcional residual, mejorar la ventilación/perfusión y la mecánica respiratoria. Tanto los intensivistas como los médicos de las plantas han incorporado la pronación de los pacientes con SARS grave por COVID-19 como una técnica para mejorar su oxigenación obteniendo con buenos resultados. Ciertamente es una posición incómoda y muchos pacientes no la aguantan o lo hacen muy poco tiempo. Si es así, se les deja decúbito lateral, posición que tiene la misma explicación fisiopatológica pero un efecto menor. Como en esta crisis están colaborando todos los médicos, algunos traumatólogos han aportado una almohada a modo de rosquilla, hecha con toallas y vendas. Una solución creativa para que los pacientes puedan aguantar más tiempo y mejor la posición de prono. Gracias a estas técnicas se están salvando vidas.

Soportes ventilatorios de alto flujo presión. La ausencia de respiradores es uno de los principales problemas de la epidemia en España. Resulta dramático que pacientes que deberían ser ventilados en una unidad de cuidados intensivos no pueda recibir ventilación mecánica y esto ha llevado a que los médicos de las plantas busquen alternativas para los pacientes que no pueden ingresar en cuidados intensivos. Se trata de intentar que los pacientes que no ingresan en cuidados intensivos se beneficien también de una ventilación a altos flujos y presiones, algo imprescindible en el SARS grave por COVID-19. El problema es que, aunque se piense en posibles soluciones, en las plantas de hospitalización no se cuenta con los medios materiales para poner en marcha este tipo de ventilaciones. Esto ha llevado buscar las piezas necesarias para estos dispositivos por todos sitios, de manera que se puedan poner en marcha soportes respiratorios no invasivos, bien con sistemas de doble rama o de rama única. En muchos sitios se han conseguido construir sistemas de presión positiva en vía respiratoria y de alto flujo utilizando sistemas tipo CPAP de Boussignac, gafas nasales de alto flujo y otro tipo de soluciones creativas. En estas soluciones se están usando desde las máscaras de buceo comercializadas por Decathlon hasta dispositivos de pediatría o impresión 3D para conseguir las piezas necesarias para que los sistemas funcionen. Y todo en tiempo récord. Un camino lleno de dificultades y estrés, pero gracias al cual se están salvando muchas vidas.

Cartas anónimas para los pacientes. Los pacientes ingresados con COVID-19 tienen el problema adicional de estar aislados. Personas que no están acostumbradas a la soledad o que necesitan más que nunca a sus seres queridos, además del padecimiento de la enfermedad tienen que sufrir la soledad. Algunos son jóvenes y pueden comunicarse con sus seres queridos a través de los dispositivos móviles, pero la mayoría son personas mayores que no manejan la tecnología móvil. Para dar ánimos y que los enfermos sobrelleven mejor la soledad, los residentes de muchos hospitales han puesto en marcha una iniciativa preciosa: a través de una carta sin remitente, los enfermos aislados reciben el cariño y los ánimos del personal sanitario. Una iniciativa que está ayudando a que muchos pacientes rompan su aislamiento y que ayuda también a los propios sanitarios, como narraba recientemente Sara Mateos, una joven residente: “No sólo está siendo motivador para los enfermos, sino también para todo el personal sanitario. A nosotras mismas se nos saltan las lágrimas leyéndolas”. Iniciativas como esta no salvan vidas, pero hacen que esta sea mejor.

Fotos de los médicos para sus pacientes. Otro de los problemas que plantea la epidemia de COVID-19 es que el personal sanitario entra a las habitaciones de los enfermos con los EPI, tapados hasta la coronilla, y los enfermos no pueden verle la cara a su médico o a su enfermera. En medicina hay habitualmente asimetría entre los pacientes y los médicos, pero ahora es que ni siquiera pueden verle la cara a su médico, convertido en una especie de astronauta muy lejano para ellos. Una distancia casi insalvable. Por este motivo algunos médicos llevan su cara impresa y pegada al tórax. De esta manera los enfermos pueden ponerle cara a los médicos. Ciertamente no es una cara dinámica y carece de gestualidad, pero si a la imagen congelada del médico se le añade su voz y el lenguaje corporal, el paciente sabrá mucho más acerca de la persona en la que ha confiado su vida. Una iniciativa que, aunque no cura, llena de humanidad un contexto que puede resultar desangelado.

Y podríamos seguir con muchas iniciativas más: trajes fabricados con todo tipo de materiales, unidades de cuidados intermedios inventadas en medio de la nada, vigilabebés destinados a ver cómo están los enfermos desde la distancia,… y un largo etcétera de ideas creativas pensadas por profesionales que se levantan y acuestan pensando en sus enfermos.