Hasta seis meses menos de formación práctica para estudiantes de medicina y cirugía por la covid19

  • Andrea Arnal

  • Noticias
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Uno de los daños colaterales más notables dentro del sistema sanitario por la covid19 es la imposibilidad de acceso a prácticas a los estudiantes de medicina, lo cual puede tener un impacto negativo a medio y largo plazo en la calidad de la atención sanitaria española. Los más damnificados por esta situación son precisamente los residentes de cirugía de 5º o último año, ya que, tal y como explica Antonio J. Torres, catedrático de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y vicepresidente de la Comisión Nacional de la Especialidad de Cirugía General y del Aparato Digestivo a Univadis España, es el curso en el que “más entrenamiento práctico se adquiere”. Ahora, debido a la disminución actual del número de intervenciones quirúrgicas por la pandemia, “esta formación práctica queda mermada de forma importante”.  

Se trata de una medida impuesta de momento tanto en Madrid como en Murcia —no se descarta que en un futuro más comunidades se unan—, y que según las administraciones está pensada para evitar más contagios entre los alumnos. Este razonamiento ha sido cuestionado recientemente por la Conferencia de Decanos: “Aunque la presencia de estudiantes en los centros sanitarios pueda suponer un riesgo de contagio o convertirse en fuente de transmisión (aún adoptando las medidas preventivas pertinentes), sería similar al de profesionales sanitarios y no sanitarios o al de usuarios y sus acompañantes”, señala Javier Arias, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El experto además insiste en que hay que tener en cuenta que, en cualquier caso, “el número de estudiantes que realizan prácticas en un centro es muy reducido comparado con el de usuarios o profesionales”.  

Aún es pronto para cuantificar el impacto final que puede tener en la sanidad pública la privación a estas prácticas, pero se estima que tanto en los estudiantes de 6º curso de las facultades de Medicina como en los residentes de Cirugía de 5º año los meses de pandemia van a suponer una merma de al menos unos seis meses en sus periodos formativos. Diversos estudios ya han señalado de forma reiterada que una formación experimental es fundamental para el desempeño de la actividad médica: “Se tiene información de resultados muy negativos a nivel de destreza y habilidades quirúrgicas en la formación de residentes de Cirugía que han participado en un menor número de intervenciones quirúrgicas durante su formación, pero esto ha sido observado en escenarios diferentes a los de la pandemia”, añade Torres. 

En el caso de los estudiantes de 6º de Medicina, el problema está en que la falta de acceso a prácticas impide una correcta preparación para el Examen de Competencias Objetivo y Estructurado (ECOE), una prueba eminentemente práctica en la que hay que hacer frente a diferentes estaciones con casos clínicos simulados: ”Se puede practicar telemáticamente el razonamiento clínico, y existen maniquíes y dispositivos de realidad aumentada para ayudar a adquirir algunas de las competencias. Quizá la tecnología permita algo más en el futuro”, valora Arias, quien insiste que “en cualquier caso, siempre habrá algo imposible de aprender si no es en la clínica: la relación médico-paciente, el acercamiento, el diálogo y la empatía con el enfermo”. En total, y según datos del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), esta reducción de prácticas va a afectar a más de 1.455 alumnos de sexto curso en Madrid, y 290 en Murcia si no se toman medidas.

Tanto Arias como otros decanos de las facultades de Medicina y Ciencias de la Salud de Madrid se han reunido con responsables de las Consejerías de Sanidad y de Universidades para hallar soluciones. A su juicio, la asistencia a las prácticas debe ser vista como una oportunidad más que como un lastre: “Los estudiantes pueden resultar de gran ayuda al tiempo que aprenden habilidades esenciales”, apunta el decano, quien recuerda que dada la escasez de personal sanitario en los últimos meses, habría que tener en cuenta que “los estudiantes bien formados podrían ayudar a paliar esta situación”.

Antonio J. Torres, quien es además Jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, también comparte esta opinión: “Los estudiantes de Medicina deben ir a los Hospitales Universitarios, siempre respetando todas las medidas que se establezcan para preservar la seguridad de los pacientes”. El cirujano insiste además en que “no hay nada inviable. Hay que ser imaginativo en identificar soluciones”. 

En este sentido, el catedrático ha lanzado algunas ideas al respecto: “A nivel de los estudiantes de Medicina, habría que arbitrar medidas extraordinarias de gestión de recursos materiales y humanos en las facultades de Medicina y en los hospitales universitarios, que posibiliten la entrada de los estudiantes en los hospitales de forma ordenada y que no comprometan las medidas dictadas por la situación de pandemia”. En lo que respecta a los residentes de Cirugía, “deberían establecerse medidas que palien la situación, como el incremento de la actividad quirúrgica sin ingreso (estrategias de cirugía mayor ambulatoria, estrategias de cirugías de corta estancia, programas de recuperación postoperatoria precoz,..) o la ampliación de forma excepcional de sus periodos de residencia (como ya se hace cuando concurren enfermedades en los residentes que les puedan conducir a no completar los periodos legalmente establecidos: enfermedades de larga duración, intervenciones quirúrgicas, embarazo,....)”.

Las organizaciones estudiantiles de medicina y enfermería ya convocaron una manifestación virtual el pasado 8 de septiembre bajo el hashtag #NoSinMisPrácticas, una jornada en la que también aprovecharon para enviar comunicados exigiendo que se revisara su situación. De momento, lo que se ha conseguido en Madrid es un protocolo que, en palabras del propio Arias, “va a permitir una reincorporación prudente de los estudiantes a las prácticas clínicas”, aunque ha de ser consensuado primero con los gerentes de los distintos centros asistenciales de la Comunidad de Madrid.

Dicha reincorporación deberá estar planificada “a corto plazo y ser muy flexible”, según Arias. El experto insiste en que “si se informa demasiado pronto, la situación cambia y la información dada se torna enseguida inútil”, por lo que considera necesario “que nos concienciemos de que tenemos que actuar desde cada estamento con prudencia y responsabilidad, además de profesionalidad, con el fin de minimizar el impacto negativo de esta crisis en la formación médica”.
.