Financiación adecuada y mejores condiciones laborales, entre las demandas del Grupo AP25


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La necesidad de una financiación adecuada, la dotación de plantillas suficientes, mejoras de las condiciones laborales y retributivas, capacidad autoorganizativa real de los equipos… son solo algunas de la necesidades de la AP recogidas en el documento elaborado por el Grupo de Trabajo de Atención Primaria de la Organización Médica Colegial (Grupo AP25), presentado en el marco de la II Jornada “Atención Primaria 2025” celebrada en la sede de la corporación. En él se incluyen también la importancia de establecer mejoras en la  continuidad asistencial así como en la comunicación entre niveles, en las competencias del médico de Atención Primaria o la necesidad de un nuevo contrato social del médico con la comunidad.

“Se trata de un documento amplio que busca combinar reflexión y actualización, evidencia e inteligencia práctica, conocimiento y experiencia, mente y corazón”, tal como señalaba el presidente del CGCOM, el Dr. Serafín Romero, en la presentación. El representante colegial ha abogado también por dotarla de recursos, buena organización y gestión, y de una práctica clínica cimentada en instrumentos clínicos y de gestión del conocimiento. El presidente del CGCOM, asimismo, anima a dar por concluida la etapa de la resignación “para exigir a los poderes públicos coherencia, responsabilidad y compromiso”.

En el documento AP2025 han participado los representantes nacionales de A.P. Rural y Urbana del CGGCOM, Dres. Hermenegildo Marcos y Vicente Matas; y los vocales provinciales: Francisco Javier Rodríguez, de Ciudad Real; Paula Chao, de Madrid; Remedios Rico, de Tarragona; Manuel Ortega Marlasca, de Cádiz; Esteban Sanmartin, de Huesca; Juan José Torres, de Badajoz; y Julia Nicolás, de Vizcaya; además de expertos en la materia como los Dres. José Luis Garavís, José Ramón Repullo, y Rosa María Magallón, y por parte del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), Sara Figueroa.

El documento está dividido en cuatro partes: estructuras solventes para la A.P.; organización basada en el profesionalismo y la autonomía de gestión; instrumentos para una práctica clínica apropiada; y conocimiento y tecnología en el primer nivel asistencial. Con un total de 50 conclusiones en su conjunto. Se han incluido tres temas nuevos específicos como son las competencias del médico de A.P.; Medicina y Universidad, y el nuevo contrato social del médico con la comunidad.

Hacia la suficiencia financiera y de plantillas

En el nuevo trabajo del Grupo AP25 queda asentado que la financiación es clave y se necesita un horizonte de estabilidad, recuperación y solvencia presupuestaria para empezar a hablar en serio de mejorar la infraestructura de la Primaria en España.

Se propone un avance del 0,1 por ciento sobre el PIB en el presupuesto sanitario público entre los años 2017 y 2025 para llegar a un 6,9 del PIB y, dentro de este, un avance del 0,6 por ciento anual en la participación de A.P. hasta llegar, en una primera etapa, al 19,6 por ciento del presupuesto sanitario público en el año 2025, lo que equivale al 1,35 del PIB, según se ha señalado desde la OMC. “Sin una financiación adecuada, suficiente y equitativa de A.P. no se podrá hacer frente a los grandes retos del SNS con eficiencia y calidad”, según se indica.

En el documento se afirma que en España faltan médicos de familia en A.P.  y que se necesitaría ampliar la plantilla en 2.217 profesionales adicionales. El coste de la medida podría suponer algo más de 100 millones de euros al año.

En cuanto a las condiciones laborales y retributivas, se considera que son fundamentales en Primaria, según se indica en el documento, sin olvidar que una nueva gestión de recursos humanos puede promover la continuidad y longitudinalidad, que son instrumentos distintivos y esenciales de su modelo de intervención clínica. El documento señala también que sería necesario un estatuto marco del médico con un sistema retributivo y negociación específica para la profesión.

Los expertos inciden también en la importancia de la gestión clínica, que según se pone de manifiesto, debe liderarse por directores médicos que cuenten con medios y formas, adaptarse a las condiciones reales asistenciales y dotarla con el 25 por ciento del presupuesto sanitario. La atenuación de la burocracia y el cese de las actividades no-asistenciales de baja utilidad para los médicos de A.P. y sus pacientes debe ser uno de los puntos a tener en cuenta siempre en la mejora de las condiciones laborales y profesionales de la A.P. nacional, tal y como se destaca.

En cuanto a las medidas para aumentar la capacidad resolutiva de la A.P. habría que actuar sobre los siguientes puntos: presupuestos suficientes y mayor implicación en la gestión del personal de A.P., recursos humanos adecuados, reducir la burocracia en consultas, acceso a todas las pruebas diagnósticas, mejorar la dotación del material y tecnológica de los centros de salud, y mejorar la comunicación entre niveles asistenciales.

Además, y de cara a la continuidad asistencial se afirma que se puede mejorar con protocolos, vías clínicas o gestión por procesos, consensuándolos entre niveles y aplicándolos a un entorno determinado. Ello permitirá mejorar la calidad de la asistencia y la eficiencia, disminuyendo notablemente la variabilidad.