¿Existen personajes públicos con trastorno bipolar?

  • Ángel Benegas Orrego

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La sociedad española es una de las grandes consumidoras de programas de televisión y, cada vez más (sobre todo las generaciones venideras), se toman como referentes a personajes públicos que día a día aparecen en este medio. Seguramente, muchos de nosotros hemos escuchado a algún niño en el parque o simplemente paseando por la calle preguntando acerca de una actriz, un futbolista o un presentador de algún reality.  

En esta ocasión vamos a intentar establecer un nexo de unión entre uno de los trastornos mentales más llamativos y los personajes que, día a día, aparecen en nuestras vidas: el trastorno bipolar. 

Como médicos que somos debemos ser conscientes de la importancia de esta patología, que como sabrán, puede presentar distintas fases: fase maníaca, hipomaníaca o una fase mixta entre las dos anteriores. Destacamos que el enfermo psiquiátrico, en muy contadas ocasiones, presenta la sintomatología de un único trastorno por lo que, en el caso del trastorno bipolar, suele acompañarse de episodios depresivos entre sus fases. 

Algunas teorías señalan que a nivel biológico este tipo de trastorno psiquiátrico puede explicarse por disfunciones existentes a nivel de las neuronas límbicas y las situadas en la región orbito-frontal. En el caso de las primeras existe un estímulo que hace que sufran una hiperexcitación y, en el caso de las segundas se produce un fallo en la inhibición. Esto ocasiona un fallo en la regulación del sistema que se manifiesta con la sintomatología típica del trastorno bipolar (en cualquiera de sus fases). 

Hay dos personajes públicos, conocidos en la sociedad, que reconocen presentar la patología que estamos analizando. Una de ellas es la colaboradora de numerosos programas de televisión emitidos en Telecinco, Raquel Mosquera. Esta mujer reconoce sufrir la patología e incluso su enfermedad ha sido comentada en numerosos momentos por parte de sus compañeros de trabajo. Esta periodista fue titular cuando tuvo que abandonar un reality en el que participaba por presentar un brote psicótico. ¿En qué momento de la enfermedad se encontraba? Probablemente se tratase de la fase maníaca del trastorno desencadenada por la falta de adherencia al tratamiento. Esta fase se caracteriza por una verborrea muy característica con un aumento de la autoestima, en la que la paciente se encuentra “mejor que nunca” y con mucha fuerza para afrontar las decisiones. Existe una euforia desmesurada con su consiguiente aumento de la irritabilidad y expansividad. Hay una hiperactividad que conlleva una pérdida de atención y un comportamiento impulsivo e imprudente. 

El otro personaje es Demi Lovato muy seguida por la sociedad infanto-juvenil española por su aparición como protagonista en numerosos programas de la cadena Disney Channel, como Camp Rock. Gracias a esto la actriz, cantante y compositora estadounidense consiguió abrirse un hueco en la industria española. Ella misma reconoció que vivir con trastorno bipolar es difícil pero con los adecuados recursos se puede llevar una vida normal.  Esta artista ha señalado que padece fases depresivas que, como ya hemos comentado, es la que suele existir entre dos fases del trastorno bipolar. Se caracteriza por presentar pensamientos negativos (de sí misma, del mundo y del futuro) y por la indefensión aprendida (existe una pérdida motivacional y emocional). Esto acarrea dificultades para mantener la concentración en las actividades que realizan,  cambios en el apetito y en el sueño y suelen expresar de forma recurrente pensamientos de muerte y suicidio, a lo que hay que prestar especial atención.

Ambos personajes han hecho, a lo largo de su vida, hincapié en la necesidad del tratamiento combinado para poder afrontar la enfermedad y, en definitiva, la vida. Ese tratamiento combinado pasa por una base farmacológica para mejorar la sintomatología y en una segunda fase, una vez estemos inmersos en dicho tratamiento, la necesidad de establecer una serie de pautas y acciones encaminadas a afrontar las fases más agudas del trastorno sin que ello suponga una disminución de la calidad de vida de los pacientes. 

Cada día en más ocasiones somos conscientes de la necesidad de esa interdisciplinar para el ejercicio profesional de la medicina actual, esa medicina individualizada en la que se trata a cada paciente de forma personal y se olvida la patología que presenta. Esa visión holística de la persona y no únicamente la enfermedad que está sufriendo. Esa interdisciplinariedad tan necesaria en nuestro día a día.