Estudio muestra la facilidad de propagación del SARS-CoV-2 en un vuelo

  • Doug Brunk

  • Noticias Médicas de Medscape
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No es un secreto que el SARS-CoV-2 puede propagarse durante los vuelos comerciales, pero un nuevo análisis diseñado para evaluar posibles puntos de infección en un vuelo de larga distancia desde Dubai, Emiratos Árabes Unidos, a Nueva Zelanda el otoño pasado, demuestra con cuánta facilidad se contrae el virus.[1]

El estudio, que fue publicado el 5 de enero en la versión electrónica de Emerging Infectious Diseases, "demuestra cuán transmisible es este virus, y que todos deberíamos hacer lo posible para reducir la transmisión donde y cuando podamos", comentó a Medscape Noticias Médicas uno de los autores del estudio, Joep de Ligt, Ph. D., director de bioinformática y genómica en el Institute of Environmental Science and Research, en Porirua, Nueva Zelanda. "Otro mensaje importante es que, aunque es útil, una prueba negativa antes de un vuelo no es garantía de que las personas no portarán o contraerán el virus. Si las personas tienen que volar, se les ha de recomendar que tomen todas las precauciones posibles".

En marzo de 2020 Nueva Zelanda cerró sus fronteras a todos, excepto a sus ciudadanos, residentes permanentes y a quienes habían recibido una exención. En abril el país implementó un programa de aislamiento y cuarentena controlado en la frontera, que exigía que las personas que llegaran a Nueva Zelanda permanecieran en una instalación asignada por el gobierno durante un mínimo de 14 días.

En junio los funcionarios sanitarios del país comenzaron a evaluar a las personas que regresaban a Nueva Zelanda y que permanecían en instalaciones de aislamiento y cuarentena controlados. Se obtuvieron frotis de secreciones nasofaríngeas en el tercero y el duodécimo días del periodo de cuarentena. Los funcionarios sanitarios también evaluaron a todas las personas que desarrollaron síntomas o a las que habían tenido contacto cercano con personas cuyos resultados en la prueba de SARS-CoV-2 fueron positivos.

Hasta octubre de 2020 las pruebas de personas en aislamiento y cuarentena controlados habían identificado 215 infectadas con el SARS-CoV-2 entre 62.698 que habían llegado al país. De estas 215 personas, siete habían llegado en un vuelo de Emiratos Árabes Unidos de 86 pasajeros, que salió de Dubai el 28 de septiembre y llegó a Auckland, Nueva Zelanda, al día siguiente. El vuelo hizo una parada para cargar combustible en Kuala Lumpur. Los pasajeros procedían de cinco países: Suiza, Irlanda, Ucrania, Sudáfrica e India. Hubo una escala en Dubai. Para evaluar posibles puntos de infección, los investigadores, con el consentimiento de los siete pasajeros afectados, analizaron información sobre sus recorridos y progresión de la enfermedad, así como datos genómicos del virus.

Datos exhaustivos

"Nuestro estudio fue uno de los primeros con datos exhaustivos de transmisión durante un vuelo mientras se pusieron en práctica medidas protectoras, como uso de mascarilla y guantes, además de pruebas realizadas antes de la salida", indicó de Ligt. "La integración de datos epidemiológicos y genómicos detallados significó que podíamos sacar conclusiones sobre la forma y el lugar donde ocurrieron las infecciones. Muy pocos países cuentan con el tiempo y los recursos para realizar tal análisis detallado y, por tanto, el estudio proporciona datos importantes a los encargados de establecer las políticas a nivel internacional al evaluar los riesgos de transmisión para los vuelos".

Cinco de los siete pasajeros informaron que las pruebas que les efectuaron antes de la salida habían resultado negativas. Los siete estuvieron sentados a cuatro filas de distancia entre sí durante el vuelo. Ninguno de los pasajeros entró o salió del avión durante el periodo de carga de combustible de dos horas en Kuala Lumpur. Durante el vuelo y antes de la salida de Dubai no era obligatorio el uso de mascarillas. Cinco pasajeros notificaron el uso de mascarilla y guantes mientras estaban en el avión; dos no los utilizaron.

Después de evaluar los datos epidemiológicos, distribución de asientos ocupados en el vuelo, fechas de inicio de los síntomas y datos genómicos de estos siete viajeros, los investigadores determinaron que dos pasajeros probablemente eran casos-índice que se habían infectado antes del vuelo, cuatro probablemente se infectaron durante el vuelo y el pasajero restante probablemente se infectó mientras estaba en aislamiento y cuarentena controlados.

"Los siete pasajeros se sentaron en asientos del pasillo a dos filas de donde se sentaron los supuestos casos-índice", refieren de Ligt y sus coautores. "En combinación, estos datos presentan un probable escenario de más de cuatro eventos de transmisión del SARS-CoV-2 durante el vuelo de larga distancia de Dubai a Auckland".

De acuerdo con de Ligt, existe una probabilidad de que algunos pasajeros fueran portadores del virus a niveles por debajo del límite de detección. "También existe la probabilidad de que las personas se infectaran después de su prueba previa a la salida, pues en muchas regiones del mundo no está controlada la propagación del virus en la población", señaló.

Tres de los pasajeros resultaron positivos en el día 3 de su cuarentena de 14 días. De acuerdo con los investigadores, esto "indica algunas complejidades a la hora de determinar la utilidad de las pruebas previas a la salida, tales como la modalidad y el momento en que se realiza cualquiera de estas pruebas. Aunque no son definitivos, estos hallazgos subrayan la utilidad de considerar a todos los pasajeros internacionales que llegan a Nueva Zelanda como potencialmente infectados con el SARS-CoV-2, aun cuando se lleven a cabo pruebas previas a la salida, se cumpla el distanciamiento social y el espaciamiento, y se utilice equipo de protección personal durante el vuelo", afirmaron.

Los investigadores también señalaron que "se informó que la fuente de energía auxiliar de la nave del vuelo EK448 estuvo sin operar durante ≈ 30 minutos durante la parada de dos horas para cargar combustible en Kuala Lumpur, de manera que el sistema de control ambiental no estuvo trabajando durante este periodo".

El uso de mascarilla no fue obligatorio durante el vuelo

La Dra. Natascha Tuznic, D. O., a quien se le pidió su comentario sobre el estudio, discrepó con una frase que aparece en la sección de discusión del artículo, que dice: "Estos eventos de transmisión ocurrieron a pesar del uso notificado de mascarilla y guantes durante el vuelo".

"El uso de mascarilla no fue obligatorio durante el vuelo, lo cual es un enorme problema", destacó Tuznik, especialista en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la University of California, Davis, en Sacramento, Estados Unidos. "Hubo también una escala de dos horas en Kuala Lumpur, durante la cual se informó de un problema con la fuente de energía auxiliar durante aproximadamente 30 minutos. No es de sorprender que las personas se infectaran, pues no tomaron las precauciones apropiadas y hubo problemas de circulación. Otro aspecto que los autores no comentaron, que siempre es una inquietud en relación con estos vuelos de larga distancia, es el referente a las comidas. Cuando se sirven alimentos las personas se quitan las mascarillas".

"El estudio refuerza la noción de que si se debe que tomar un vuelo de larga distancia, es conveniente tener en cuenta que van a aumentar las posibilidades de exponerse. Es realmente necesario estar pendiente del uso de la mascarilla. Si se sirven alimentos durante el vuelo, esto es algo que hay que tener en cuenta, que será necesario quitarse la mascarilla y que podría uno sentarse cerca de alguien infectado", añadió la especialista.

"La distribución de los asientos ocupados en el avión también es importante. Estos siete pasajeros estaban muy cercanos entre sí. Dicen que el asiento de la ventana probablemente es el más seguro, y si es posible, evitar moverse de un lado a otro durante el vuelo. Puede ser difícil no utilizar el baño en un vuelo de larga distancia, pero sigue siendo un riesgo. Si se coge un asiento del lado de la ventana que resulte estar inmediatamente próximo a una persona infectada, esto es solo mala suerte, ya que no se puede predecir", destacó.

Los datos para el análisis fueron obtenidos de un vuelo de larga distancia, aunque de Ligt señaló que la transmisión del SARS-CoV-2 también es posible en vuelos más cortos. "Están surgiendo cada vez más estudios, algunos de los cuales son sobre vuelos más breves en los que se ha observado la transmisión. Lo importante de señalar es que la ventilación debe ser más eficaz en esos vuelos más cortos, y el movimiento limitado a los servicios o para comer también ayudará a reducir los riesgos".

El estudio fue financiado por el Ministerio de Salud de Nueva Zelanda, el Ministerio de Comercio, Innovación y Empleo, el Consejo de Investigación de Salud de Nueva Zelanda y el Fondo para Innovación Estratégica del ESR. Los investigadores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Esta noticia fue publicada originalmente en Medscape.com y adaptada para Medscape en español, parte de la Red Profesional.