Estudio confirma factores de riesgo de COVID-19 en niños

  • Jill Pivovarov

  • Noticias Médicas de Medscape
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Niños y adolescentes con resultados positivos de la prueba para COVID-19 no solo tienen más probabilidades de haber estado en contacto cercano con alguien con un caso confirmado del virus, sino que tienen menos probabilidades de que los estudiantes y el personal dentro de la escuela a la que asistieron hubieran usado de manera constante la mascarilla, informaron la Dra. Charlotte V. Hobbs, y sus colaboradores de University of Mississippi, en Jackson, Estados Unidos.[1]

En asociación con el Equipo de Respuesta COVID-19 del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la Dra. Hobbs y sus colaboradores llevaron a cabo un estudio de casos y controles de 397 niños y adolescentes menores de 18 años para evaluar la exposición escolar, comunitaria y de contacto cercano asociada con la COVID-19 pediátrica. Se incluyeron en el estudio a los pacientes sometidos a pruebas de detección de COVID-19 en centros de salud para pacientes ambulatorios o departamentos de emergencia afiliados al University of Mississippi Medical Center entre el 1 de septiembre y el 5 de noviembre de 2020.

Casi dos tercios informaron que la exposición provino de miembros de la familia

Del total de participantes observados en el estudio, 82 (21%) tenían menos de 4 años, 214 (54%) eran mujeres, 217 (55%) de raza negra no hispanos y 145 (37%) de raza blanca no hispanos. Más de la mitad (53%) se realizó la prueba debido a que presentaron síntomas de la COVID-19. De los que dieron positivo, 66% informó haber tenido contacto cercano con un caso de COVID-19 y 64% informó que esos contactos eran familiares, en comparación con 15% de los contactos que eran compañeros de escuela y 27% compañeros de clase.

Todos los participantes informaron de asistencia presencial a la escuela o a centros de cuidado infantil menos de 14 días antes de dar positivo al virus, incluidos 62% de los pacientes que dieron positivo y 68% de los que dieron negativo. Los autores notaron que la asistencia a la escuela en sí misma no se asoció con ningún resultado positivo en las pruebas. De hecho, en 64% de los casos positivos y 76% de los casos negativos los padres informaron que los niños y el personal usaban mascarilla en los lugares de aprendizaje.

De los participantes del estudio que dieron positivo en la prueba y que tuvieron contacto cercano con alguien con COVID-19, los contactos tenían más probabilidades de ser miembros de la familia que compañeros de clase en la escuela o en el centro de cuidado infantil. Específicamente, era más probable que en el periodo de 2 semanas previas a la prueba hubieran asistido a reuniones con personas fuera de sus hogares inmediatos, incluidos eventos sociales y actividades con otros niños. Los padres de los estudiantes que dieron positivo también fueron menos propensos a informar del uso constante de mascarillas en interiores entre sus hijos mayores de 2 años y el personal de la escuela.

No se observó que ir a la escuela aumentara la probabilidad de dar positivo

Asistir a la escuela o a un centro de cuidado infantil de manera presencial durante las 2 semanas anteriores a la prueba del SARS-CoV-2 no se asoció con mayor probabilidad de resultados positivos, señalaron los autores del estudio, y agregaron que la mayoría de los encuestados del estudio informó el uso de mascarilla dentro de la escuela y los centros de cuidado infantil, de acuerdo con las pautas recomendadas por el Departamento de Salud del Estado de Mississippi.

La Dra. Hobbs y sus colaboradores informaron de al menos cuatro limitaciones del estudio. Señalaron que los participantes del estudio pueden no ser representativos de los jóvenes en otras regiones geográficas del país. Consideraron la posibilidad de factores de confusión no medidos en relación con las conductas de los participantes que pueden no haber sido consideradas en el estudio. No se intentó verificar las afirmaciones de los padres sobre el uso de mascarillas en las escuelas y los centros de cuidado infantil. Por último, reconocieron que "el estado de los casos o controles podría estar sujeto a una clasificación errónea debido a la imperfecta sensibilidad o especificidad de las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa".

Hasta el 14 de diciembre de 2020, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informó que un 10,2% de todos los casos de COVID-19 en el país fue en niños y adolescentes menores de 18 años.

"Los esfuerzos continuos para prevenir la transmisión en las escuelas y los centros de cuidado infantil son importantes, al igual que la evaluación de varios tipos de actividades y exposiciones para identificar los factores de riesgo de COVID-19 cuando los niños participan en interacciones sociales y en el aula". Promover comportamientos para reducir la exposición al virus entre los más jóvenes del hogar, en la comunidad, las escuelas y los centros de cuidado infantil es importante para prevenir los brotes del virus en las escuelas, advirtieron los autores.

En una entrevista adicional con esta organización de noticias, la Dra. Karalyn Kinsella, pediatra general en una consulta privado en Cheshire, Estados Unidos, señaló: "Lo que este informe me dice es que los casos de COVID-19 son más comunes cuando el uso de mascarillas es inconsistente en las escuelas y en el hogar y en las escuelas que no se adhieren adecuadamente a las pautas del Centro de Control y Prevención de Enfermedades. En general, siempre que se sigan las pautas de distanciamiento social, las escuelas son lugares bastante seguros para los niños durante esta pandemia".

Este hallazgo es importante, ya que muchas familias impiden que sus hijos vayan a la escuela por temor a contraer el virus, agregó. Algunas consecuencias que sufren estos niños incluyen la falta de conexión social y estructura, que en algunos casos conduce a aumento de la ansiedad y la depresión, y para las personas con discapacidades, como quienes reciben fisioterapia, terapia ocupacional o logopedia, no obtienen el beneficio completo de los servicios que de lo contrario, recibirían en persona, observó.

"No creo que las familias realmente comprendan los riesgos de reunirse con familiares o amigos ‘en su burbuja’, o el riesgo de seguir participando en deportes. De aquí es de donde proviene la mayoría de los casos de COVID-19", dijo, y agregó que es importante discutir este riesgo con ellos en las consultas. "Así, cuando los familiares nos pregunten qué pensamos del aprendizaje de manera presencial, creo que deberíamos sentirnos bastante seguros de afirmar que el beneficio podría superar el riesgo".

La Dra. Hobbs y sus colaboradores, y la Dra. Kinsella, han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este artículo fue originalmente publicado en MDedge.com y adaptado para Medscape en español parte de la Red Profesional de Medscape.