ESTRO 2019 – Comentario del especialista: Desafíos presentes y futuros de la radioterapia en adolescentes y adultos jóvenes


  • Cristina Ferrario — Agenzia Zoe
  • Univadis
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Karin Dieckmann es la vicepresidenta del departamento de Radioterapia de la Universidad Médica de Viena (Austria). También es la directora del curso de formación pediátrica de ESTRO.

  • Los niños y adultos jóvenes (NAJ) son, decididamente, una población de pacientes específica. 
  • Uno de los principales desafíos en el marco pediátrico y de NAJ es la pequeña cantidad de pacientes que encontramos en nuestros hospitales. Esto podría dificultar la formación correcta de un radioterapeuta sobre cómo tratar los problemas específicos a los que se enfrentan los pacientes jóvenes durante y después del tratamiento. Además, el pequeño número de pacientes es también uno de los motivos por los que se necesitan estudios clínicos para la recogida de datos y la elaboración de los conceptos de tratamiento adecuados en el ámbito internacional.
  • Desde un punto de vida más clínico, es necesario que los radioterapeutas sean conscientes de los efectos secundarios y que intenten centrar su atención especialmente sobre los tardíos.
  • Los efectos secundarios agudos más frecuentes son vómitos, cefalea, cansancio y cambios en el recuento celular sanguíneo, dependiendo de la localización del tumor, del tratamiento y de la intensidad de la radioquimioterapia, y suele ser posible tratarlos con medicamentos específicos.
  • Pero siempre deberíamos tener en cuenta que estamos tratando personas con organismos en crecimiento y, en muchos casos, supervivientes a largo plazo. Por ello, por ejemplo, si hay órganos en riesgo cerca del objetivo del tratamiento y deben recibir radioterapia, los efectos secundarios a largo plazo pueden aparecer incluso después de varios años.
  • El otro gran problema a la hora de tratar NAJ se relaciona con los aspectos psicológicos y emocionales del diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Los oncólogos radioterápicos no tienen la formación necesaria para gestionar estos aspectos que no son físicos. En oncología pediátrica, siempre es necesario ser muy empático, dado que la comunicación entre médicos y niños/NAJ es realmente intensa y distinta de la que podría darse con adultos. Hay tres participantes distintos en esta comunicación: niños, padres y médicos. Siempre intentamos reunirlos; para mí, la parte más importante son los niños/adultos jóvenes. Es importante hacer que sientan que constituyen una parte más en tratamiento y explicárselo de modo que lo comprendan y puedan hacer preguntas sobre él siempre que lo necesiten. Después de terminar la explicación a los pacientes, se incluye a los padres en el diálogo y ellos pueden plantear sus dudas.
  • Una radioterapia curativa debería tener como objetivo la eliminación de la enfermedad al tiempo que se evitan (o al menos se reducen en la mayor medida posible) los efectos secundarios agudos y a largo plazo. La tecnología avanza muy rápido en el campo de la radioterapia y la protonterapia parece ser el camino que seguir en el tratamiento antineoplásico para los más jóvenes, especialmente en los pacientes que reciben tratamiento con intención curativa. No obstante, hay varias técnicas de radioterapia con fotones de gran precisión y eficacia que pueden ofrecerse incluso si se carece de protonterapia. Estoy convencida de que no hay que derivar a un centro de protonterapia a todos los pacientes. Necesitamos seleccionar muy bien a los pacientes y deberíamos tener un conocimiento muy bueno de los distintos tratamientos disponibles si queremos realmente alcanzar el objetivo de curar a los pacientes sin que sufran efectos secundarios a largo plazo.
  • El uso de una combinación de inmunoterapia y radioterapia es uno de los temas candentes en oncología radioterápica. Hay varios estudios en curso, pero nos encontramos en el principio de este viaje con los NAJ.
  • Aunque el número de niños y adultos jóvenes sea muy limitado en los departamentos de radioterapia, los radioterapeutas deben recibir formación intensiva en radiooncología pediátrica. Cada segundo año, la escuela ESTRO organiza cursos de oncología pediátrica que intentan aumentar la conciencia entre los radioterapeutas sobre las necesidades específicas de sus pacientes jóvenes.
  • En conclusión: el tratamiento correcto para el paciente adecuado. Esto es lo que debemos aprender, enseñar y vivir en nuestra práctica cotidiana.