Estados Unidos y Reino Unido se preguntan si espaciar o reducir las dosis de la vacuna contra la COVID-19

  • Ralph Ellis

  • Noticias Médicas de Medscape
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Con un número de casos de COVID-19 en aumento diariamente, las autoridades sanitarias de Estados Unidos y Reino Unido están buscando formas de vacunar a más personas con una cantidad limitada de vacunas.

Estados Unidos propone reducir las dosis

Los funcionarios federales de Estados Unidos anunciaron que la vacuna no se estaba administrando tan rápido como esperaban. Se han distribuido más de 13 millones de dosis de las vacunas de Moderna y de Pfizer/BioNTech, pero solo 4,2 millones se administraron el sábado 2 de enero, según Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Por tanto, el gobierno de Estados Unidos está considerando reducir a la mitad las dosis de la vacuna de Moderna, con el objetivo de duplicar potencialmente el número de vacunas, comentó en CBS Face the Nation el Prof. Moncef Slaoui, director científico de Operation Warp Speed, la asociación público-privada creada por el gobierno de Estados Unidos para facilitar y acelerar el desarrollo, la fabricación y la distribución de vacunas, fármacos y pruebas diagnósticas contra la COVID-19.

Según el Prof. Slaoui, la investigación muestra que dos dosis de 50 µg de la vacuna de Moderna proporcionan el mismo resultado en personas de 18 a 55 años que dos dosis de 100 µg.

Añadió que dar dosis más bajas "significa lograr el objetivo de inmunizar al doble de personas con las dosis que tenemos. Sabemos que esto induce respuesta inmune idéntica a la dosis de 100 microgramos, por lo que estamos en conversaciones con Moderna y con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA)".

Se espera que la FDA apruebe esta decisión, destacó.

El portavoz de Moderna, Ray Jordan, no hizo referencia a los comentarios del profesor Slaoui. Sin embargo, recordó que los ensayos clínicos de Moderna utilizaron dos dosis de 100 microgramos, con 4 semanas de diferencia.

Reino Unido planea espaciar las dosis

Mientras tanto, el Reino Unido está lidiando con el lanzamiento de su propia vacuna, ya que el 4 de enero se anunció un nuevo confinamiento total. En los hospitales ingleses el número de pacientes con el virus ha "aumentado en casi un tercio" en una semana y está 40% por encima del pico de la primera ola, indicó el primer ministro, Boris Johnson.

Para hacer frente a esta situación crítica y acelerar la estrategia de vacunación, el Departamento de Salud del gobierno del Reino Unido ha propuesto retrasar la segunda aplicación de la vacuna de Pfizer/BioNTech, en un intento de administrar la primera dosis a la mayor cantidad posible de personas.

De acuerdo con esta recomendación, la segunda dosis se administrará con 12 semanas de diferencia, en lugar de 2 a 3 semanas. La carta del equipo Ministerial del Departamento de Salud indica que este es "un enfoque clásico de salud pública que busca beneficiar al mayor número de personas tan rápido como sea posible."

"Es probable que la segunda dosis de la vacuna sea muy importante para la duración de la protección, y un intervalo de dosis adecuado puede aumentar aún más la eficacia de la vacuna", destacaron los directores de salud de Gales, Irlanda del Norte, Escocia e Inglaterra en una carta al público. "Pero a corto plazo es probable que la eficacia adicional conferida por la segunda dosis sea modesta; la gran mayoría de la protección inicial contra la enfermedad clínica se produce después de la primera dosis de vacuna", señalaron.

Sin embargo, Pfizer informó que no tiene datos para justificar la estrategia británica. "El estudio de fase 3 de Pfizer y BioNTech para la vacuna contra la COVID-19 fue diseñado para evaluar la seguridad y eficacia de la vacuna en un programa de 2 dosis, separadas por 21 días. No hay datos que demuestren que la protección después de la primera dosis se mantenga después de 21 días", declaró Pfizer.

Como recordatorio, la publicación de datos preliminares del ensayo de fase 3 sobre la vacuna de Pfizer/BioNTech indica que la eficacia de la vacunación entre la primera y la segunda inyección es de 52%.

Un aplazamiento que podría implicar riesgos

Varias voces se pronuncian en contra de la estrategia de reducir las dosis o retrasar la segunda dosis. La principal preocupación es una posible pérdida de inmunidad a largo plazo. Además, para algunos, un intervalo más largo entre las dos inyecciones podría promover el desarrollo de resistencia al virus.

Al mismo tiempo, un grupo de médicos británicos dijo que la demora en administrar las segundas dosis podría poner en peligro a los adultos mayores. "Este grupo de pacientes de edad muy avanzada tiene mayor riesgo de muerte si contrae la COVID-19, razón por la cual los médicos de atención primaria están tan preocupados por ellos. Es injusto que decenas de miles de nuestros pacientes con mayor riesgo hasta la fecha pospongan sus citas", añadió el Dr. Richard Vautrey, presidente del comité de médicos generales de la British Medical Association.

Por su parte, la FDA advirtió en un comunicado "que usar una sola dosis o administrar menos de la dosis estudiada en los ensayos clínicos sin comprender el impacto en la intensidad y la duración de la protección es motivo de preocupación, ya que existen pruebas que sugieren que la intensidad de la respuesta inmunitaria está asociada con la duración de la protección proporcionada". La agencia también señaló que existe "peligro potencial" en las personas que creen que están protegidas contra la COVID-19 con una primera dosis de la vacuna de Pfizer durante más tiempo de lo que demuestran los datos disponibles.

En un tuit fechado el 4 de enero, el editor jefe de Medscape, Dr. Eric Topol, director del Scripps Research Translational Institute, en La Jolla, Estados Unidos, comentó: "No hay respuesta correcta, existe falta de datos, hay muchas conjeturas y se requiere un debate intelectual saludable. Lo que no sucedería si hubiera suficiente suministro de vacunas".

Ante la escasez de vacunas, ¿tendremos pronto las mismas discusiones en España, México, Argentina y otros países en Latinoamérica?

Este artículo fue publicado originalmente en Medscape.fr y adaptado para Medscape en español, parte de la red profesional de Medscape.