Estados Unidos redescubre la telemedicina en la pandemia de coronavirus.


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Publicaba “The New York Times” un reportaje en el que se contaba que el uso de las visitas clínicas virtuales está aumentando en Estados Unidos como una forma eficaz y segura de gestionar la casuística de los pacientes, y al mismo tiempo contener la propagación de la infección por coronavirus que se puede producir en hospitales, clínicas y consultorios médicos.

Muchos de los hospitales grandes de todo el país se están esforzando en expandir lo más rápidamente posible el uso de la telemedicina para detectar y tratar de manera segura a los pacientes que pueden estar afectados por SARS-CoV-2, especialmente en las fases de triaje preliminar.

Las tecnologías para realización de estas teleconsultas -con vídeo o mediante sistemas de mensajería tipo chat- son ya ubicuas, y no difieren básicamente de los sistemas que se emplean en Estados Unidos o Europa. Hay aplicaciones muy comunes que permiten una buena comunicación visual o textual bidireccional, hay plataformas de apoyo clínico al paciente en la que esas aplicaciones se integran con seguridad, y hay redes de comunicación de alta capacidad que en principio permiten un acceso casi universal al servicio. 

En España, tanto hospitales públicos como privados como centros de atención primaria utilizan sistemas de videoconferencia de manera creciente, a veces para la realización de interconsultas por los profesionales, aunque también en algunos casos para hacer seguimiento del paciente.  

En el reportaje del Times se ponen ejemplos de cómo los pacientes norteamericanos consultan sobre síntomas relacionados con el coronavirus -tos, fiebre, fatiga- y de los criterios clínicos que se pueden emplear para aprovechar esta vía de comunicación para descartar casos o derivarlos a servicios presenciales. "Estamos en un punto de inflexión para la salud digital", afirma el Dr. Shah, que emplea a menudo este sistema, "porque estamos viendo cómo se puede usar en una crisis de salud pública".

Si bien la posibilidad de tratar con un médico a través de un ordenador o un teléfono móvil no es nueva, la telemedicina es todavía un área muy incipiente y que no ha despegado del todo ni en Estados Unidos (donde tradicionalmente la tecnología es incentivada por la dinámica mercado), ni tampoco en Europe. Allá, muchos seguros sanitarios ofrecen la opción de poder contactar con una enfermera o un médico mediante vías telemáticas, como alternativa a las puertas de urgencia. Pero la realidad es tozuda, y ni siquiera en Estados Unidos es el tecnológico un canal empleado por una mayoría de las personas. Ahora, los médicos, los hospitales y las aseguradoras están repensando cómo se puede usar la tecnología en medio de la crisis pandémica, lo que puede contribuir a descongestionar los centros sanitarios y al mismo tiempo a disminuir el riesgo de nuevos contagios.

Triaje, teleconsultas, interconsultas, atención a domicilio...

Según el Dr. Stephen Parodi, especialista en enfermedades infecciosas y directivo de una de la mejores aseguradoras estadounidenses, The Permanente Medical Group, "el uso de la telemedicina será fundamental para manejar esta pandemia". Precisamente por ello  la telemedicina ha merecido un capítulo específico en el paquete de fondos de emergencia que el Congreso americano ha aprobado por un valor de 8.300 millones de dólares. Parte de esos fondos se dedicarán a ampliar la telemedicina en el sistema Medicare, el aseguramiento de carácter público en aquel país y del que se benefician las personas mayores de 65 años.  

También las aseguradoras privadas decidieron al inicio de la crisis ampliar sus programas de acceso a visitas virtuales especialmente para las personas que experimenten síntomas de coronavirus. Mediante su teléfono u ordenador, los pacientes podrán obtener orientación sobre si necesitan ser vistos o evaluados en lugar de presentarse sin previo aviso en una puerta de urgencias. Aquellos que padezcan algún factor de riesgo o enfermedad crónica también podrían optar por sustituir un desplazamiento al centro de atención primaria con una visita virtual cuando se trate de realizar un chequeo sintomático rutinario. De esa forma pueden evitar las salas de espera abarrotadas y posibles infecciones por contacto con los afectados.

Otra posibilidad que ofrece la telemedicina es la realización de interconsultas con especialistas en enfermedades infecciosas. En el reportaje se afirma que los sistemas y organizaciones sanitarias están buscando nuevas maneras de adaptarse tecnológicamente a esta inédita situación, e incluso desarrollar servicios virtuales que pueden emplearse como primera línea de atención para los pacientes. "Se está redescubriendo la telesalud", dice el Dr. Peter Antall, director médico de AmWell, una compañía con sede en Boston que trabaja para hospitales de  todo el país. 

Pero uno de los problemas que se quiere evitar es precisamente que los pacientes que necesiten ser atendidos en persona no dejen de obtener esa atención por disponer de la consulta a distancia. La atención virtual tiene unos límites, y nunca puede entenderse como sustitutiva de la presencial. Algunas aseguradoras sí animan a los usuarios a emplear sus funciones de chat, principalmente, para evaluar sus riesgos. Esto permite que se tomen decisiones informadas para aplicarse auto cuarentenas o vigilar más cuidadosamente posibles síntomas.

Parece que la idea de usar la telemedicina para evitar una mayor propagación del virus se está difundiendo muy rápidamente. Existen experiencias previas que se desarrollaron en brotes de sarampión el año pasado, y que permitieron diseñar estrategias para proteger lo mejor posible a los grupos susceptibles. "Cuando el coronavirus se hizo patente, revisamos el flujo de trabajo que hicimos con el sarampión y lo escalamos", comenta Kerry Palakanis, una enfermera clínica que es directora ejecutiva de la iniciativa Connect Care.

El sistema también está pensado para facilitar atención médica domiciliaria, particularmente para pacientes crónicos o incluso infectados por Covid-19 que puedan tratarse de manera segura en el hogar. Desde ahí podrían estar equipadas para tomar su presión arterial o medir su glucemia, y un médico o enfermera podría estar disponible en video.

Los expertos creen que estas nuevas vías asistenciales podría también limitar la exposición potencial de los profesionales sanitarios, y las compañías de telemedicina norteamericanas declarar estar recibiendo un aumento en la cantidad de llamadas pidiendo desarrollos urgentes.

También algunos servicios sanitarios de carácter público como el australiano han incorporado un mayor uso de la telemedicina dentro de la crisis del coronavirus.