¿Está afectando la covid-19 a nuestro bienestar mental?: desarrollo de herramientas online para valorarlo de manera remota

  • Carlos Sierra

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Es un hecho más que demostrado el enorme impacto que está teniendo la pandemia de la covid-19 en la salud de muchos de los que han padecido o padecen la enfermedad. Sin embargo, muchos no infectados por el SARS-CoV-2 también están viendo su salud mermada debido a los efectos que el confinamiento obligatorio ha tenido sobre la salud y el bienestar mental.

Para evaluar este efecto, científicos del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), liderados por el investigador ICREA Paul Verschure, midieron el estado emocional de 112 personas (64.29% mujeres) con una media de edad de 32.38 años, originarias de 19 países (30.36% de España y 21.43% de Italia) y residentes en 17 países (53.57% en España y 16.07% en Italia), todos ellos bajo medidas de confinamiento estricto.

Los datos se recogieron con herramientas online entre el 9 y el 20 de abril y los participantes no fueron conscientes del objeto del estudio hasta que finalizó su participación.

Los resultados, publicados en la revista Plos One, mostraron que el confinamiento impuesto por la pandemia de la covid-19 tuvo, en general, un efecto negativo en el bienestar de la ciudadanía.

Evaluando el estado mental de manera online

Los investigadores del IBEC Héctor López, la Dra. Klaudia Grechuta y el Dr. Paul Verschure pidieron a los participantes que calificaran el contenido emocional de una serie de 30 imágenes afectivas en términos de la negatividad o positividad (placer) así como de la intensidad (excitación) de la emoción que evocan. Después de enviar las calificaciones, los participantes completaron un cuestionario sobre su situación y experiencia durante la pandemia. Estos datos permitieron a los investigadores evaluar su estado mental, comparándolo con resultados de estudios de validación anteriores a la pandemia realizados con participantes en situación de “no confinamiento”. También tuvieron en cuenta ciertos aspectos personales de los participantes como, por ejemplo, si les gustaba trabajar desde casa, si añoraban la “vida normal” antes del confinamiento o si vivían solos.

Además, los autores también utilizaron técnicas de aprendizaje automático, como los predictores de los estados afectivos de los participantes, con el objetivo de identificar precozmente a las personas que podrían estar en mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo. 

El método utilizado permitió superar algunas de las limitaciones de las escalas tradicionales, que han sido ampliamente criticadas por los sesgos de evaluación y accesibilidad limitada. Este método online, basado en valoraciones de imágenes afectivas, ha demostrado ser eficaz para medir el estado emocional de las personas en general y, por lo tanto, podría adaptarse para su uso en una población más amplia y en diferentes situaciones. Esta metodología, que es correcta, presenta dos limitaciones a la hora de evaluar los resultados. “La primera es el uso de participantes voluntarios. Este tipo de selección de participantes, llamado muestreo por conveniencia, tiene la desventaja que no sabemos con seguridad si la gente que ha aceptado participar son los más afectados por la crisis de la covid-19. En segundo lugar, el estudio compara cómo han reaccionado personas en cuarentena frente a una muestra de personas recogida en 2015. Sin embargo, no sabemos si esta muestra anterior tiene las mismas o diferentes características que la muestra que ha estado en cuarentena” matizó para Univadis España la Dra. Maria Cabello, investigadora del CIBERSAM y profesora del departamento de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid.

El estudio reveló que los participantes bajo confinamiento califican las imágenes de manera significativamente más negativa que los sujetos que evaluaron los mismos estímulos en circunstancias "normales" antes de la pandemia. Además, también encontraron que los participantes que durante el encierro no disfrutaron de trabajar desde casa o que vivían solos, calificaron las imágenes de manera más negativa que los demás, no observándose ninguna diferencia significativa entre países. Estos resultados concuerdan con los obtenidos por el Grupo Multidisciplinar de Investigación en Trastornos Afectivos del CIBERSAM -centro colaborador de la OMS-, que muestran que “la cuarentena ha producido el aumento en la población de síntomas como insomnio, ansiedad y depresión y estrés postraumático tal y como indican nuestra práctica clínica, síntomas que se han presentado de manera más acusada en personas que vivían solas” explicó a Univadis España la psiquiatra Itziar Leal del Hospital de la Princesa de Madrid.

Conclusiones y próximos pasos

Estos hallazgos, que resaltan el impacto negativo del confinamiento en la salud psicológica, no sorprendieron a los investigadores. “Sabemos que situaciones como las dadas durante la pandemia, de estrés y variaciones emocionales, pueden tener un impacto tanto en la salud física como en la mental, a corto y largo plazo. Además, por estudios de epidemias anteriores (como la de SARS en 2002), conocemos que las cuarentenas pueden afectar severamente a la población, causando, por ejemplo, depresión. Por ello, nuestro estudio confirma el impacto negativo del confinamiento en la salud y bienestar mental, y propone un método para monitorizar, prever y sugerir actuaciones que eviten los efectos adversos de las restricciones” explicó a Univadis España Héctor López.

Sin embargo, a día de hoy, no se puede implementar esta metodología en la práctica clínica diaria “debido a limitaciones diversas (tiempo de consulta, por ejemplo), aunque podría ser interesante aplicar esta herramienta en personas que puedan ser más vulnerables para realizar un seguimiento más estrecho y continuar con su uso en investigación para desarrollar abordajes nuevos y eficaces” razonó la Dra. Leal

Actualmente, los investigadores del IBEC están trabajando en un sistema que podría proporcionar un seguimiento continuo de la salud emocional mediante aplicaciones para teléfonos inteligentes. Esto permitiría disponer de un sistema de diagnóstico remoto en el hogar de bajo coste, permitiendo a los médicos diagnosticar, monitorizar y tratar a las personas que presentan alteraciones en su bienestar emocional. “La implementación de un sistema de este tipo podría aportar una mayor precisión enriqueciendo la información que se obtiene en una entrevista clínica habitual. Sería interesante usar este software para el diagnóstico y la monitorización de los pacientes y poder comprobar muestras más extensas que ayudarían en la práctica clínica habitual y quizás en el desarrollo de herramientas de tratamiento que nos ayuden en el abordaje de estas patologías” concluyó la Dra. Leal.

Esta investigación fue financiada a través de proyectos de la UE ANITA (H2020-787061), cDAC (ERC 2013 ADG 341196) y RGS @ home (EIT Health ID 19277).
El autor Paul Verschure declaró ser el fundador y el CEO interino de Eodyne S.L., cuyo objetivo es desarrollar tecnologías para neurorehabilitación. El resto de autores declararon no tener conflicto de intereses.