Especialidades... especiales


  • Editorial Univadis
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Según datos del Ministerio de Sanidad, al examen de formación médica especializada de 2015-2016 se presentaron 11.681 médicos, en el de 2016-2017 hubo 13.730 aspirantes, en la convocatoria 2017-2018 fueron 14.450 los candidatos y en la de 2018-2019 los candidatos sumaban 15.475. En la actual convocatoria, 2019-2020, se han presentado 16.176 jóvenes médicos. Por tanto, en 4 años, y a pesar de la reducción del cupo para extranjeros (se presentan muchos menos que hace años), los candidatos a ser especialista han aumentado el 27,8%. Tal y como era previsible con la creación de nuevas facultades de medicina en los últimos 15 años, el MIR vuelve a estar cada vez más disputado. 

El examen MIR de este año ha sufrido algunos cambios importantes respecto a otros años. Por primera vez había que responder a 175 preguntas multirrespuesta en cuatro horas. Los últimos años eran 225 preguntas (en 5 horas) y hasta el 2009 se realizaban 250 preguntas con cinco opciones en lugar de las cuatro actuales. Sigue habiendo 10 preguntas de reserva. Esta disminución del 30% de las preguntas y del número de opciones puede ser considerada una relajación en la dificultad del examen. En contra se argumenta que, si las preguntas se hacen correctamente, hacer un examen más corto no disminuye su capacidad para discriminar a los mejores. El otro cambio importante ha sido el intento de hacer preguntas más cercanas a la realidad de la medicina clínica. Se ha preguntado más sobre cuestiones generales y transversales: urgencias, geriatría, Atención Primaria, medicina interna, etcétera. Y las preguntas de imagen, una constante desde 2011, cada vez son más importantes. 

La formación especializada en España es relativamente reciente. El Hospital General de Asturias fue el pionero en la formación MIR, iniciando el primer programa de internos y residentes en 1963. Sólo un año después, en 1964, la Clínica Puerta de Hierro de Madrid convocó sus primeras plazas de internos y residentes y en 1966 lo hizo el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona. En 1967 se creó el "Seminario de Hospitales con Programa de Graduados", en el que participaban 9 hospitales de toda España. El Seminario de Hospitales sentó las bases para desarrollar el futuro sistema MIR en los años 1970. En 1978, el recién creado Ministerio de Sanidad consolidó legalmente el sistema MIR. Desaparecía el internado rotatorio, a través del cual muchos médicos adquirían la especialidad, y se establecía un tiempo para la especialización de 4 ó 5 años. En 1984 el Real Decreto 127 estableció al sistema MIR como único camino para la especialización en España. 

Sin embargo, debido a la carestía de algunas especialidades, había médicos que continuaban trabajando como especialistas sin haber pasado por el MIR. Para acabar con este sistema paralelo de especialización en 1999 se elaboró el “Decreto Mestos” (Real Decreto 1497 de 1999). Este Decreto establecía “un procedimiento excepcional de acceso al título de Médico Especialista” para aquellos médicos que trabajaban oficialmente en el campo de una especialidad y no poseían el titulo oficial de especialista. Se les daba una oportunidad para acceder al título de especialista sin pasar por el MIR. Desde aquel RD 1497/1999 el sistema MIR es la única vía para especializarse en España.

Como vemos, el examen MIR ha evolucionado, tanto el formato como su regulación. Pero, ¿lo han hecho también los aspirantes? En los primeros años del MIR había menos especialidades y las generalistas estaban cotizadas, aunque también otras “órgano-específicas”. En otro Editorial Univadis el Dr. Eloy Pacho, médico internista que se presentó al MIR en 1984 obteniendo el número uno de más de 22.000 candidatos (para sólo 1.345 plazas), comentaba cómo más de la mitad los 20 primeros escogieron Medicina Interna, siendo también muy cotizadas Cardiología y algunas cirugías, por lo que era habitual encontrar entre los primeros números a médicos que elegían Cirugía General o Traumatología. El Dr. Pacho batió el record de preguntas netas acertadas y fue tratado como un héroe en el hospital donde había estudiado. En cuanto a la elección señalaba cómo “era pura vocación, no se pensaba tanto en la salida profesional”, aunque “si no podías hacer lo que te gustaba, entonces valorabas los aspectos prácticos”.

Con el paso de los años las preferencias han ido cambiando. Las prioridades se centran en las salidas laborales, en el salario y en el potencial tecnológico de la especialidad. En las últimas convocatorias MIR los primeros lugares del ranking de especialidades los ocupan Dermatología, Cirugía Plástica, Cardiología, Neurocirugía, Cirugía Pediátrica y Radiodiagnóstico. Tras ellas se sitúan un grupo que incluye especialidades quirúrgicas y médico-quirúrgicas (Cirugía Oral y Maxilofacial, Ginecología, Otorrinolaringología, Oftalmología), así como Neurología y Pediatría. También se agotan pronto Urología, Cirugía Cardiovascular y Angiología y Cirugía Torácica. Hay tres especialidades que merecen consideración aparte: Medicina Interna, Cirugía Ortopédica y Traumatología y Cirugía General. Debido a que ofrecen un elevado número de plazas, las escogen candidatos entre los primeros números y también por encima del 4.000. 

Especialidades con demanda media
son, por ejemplo, Oncología Médica, Neumología, Nefrología, Medicina Intensiva, Reumatología, Hematología o Medicina Física y Rehabilitación. De Medicina Familiar y Comunitaria suelen quedar plazas hasta muy avanzada la elección, al igual que de Medicina Preventiva y Salud Pública, Geriatría, Medicina Nuclear y Neurofisiología Clínica. Las últimas plazas suelen repartirse entre Anatomía Patológica, Inmunología, Farmacología Clínica, Microbiología, Análisis Clínicos, Medicina del Trabajo y Bioquímica Clínica.

Este panorama global puede hacernos pensar que, efectivamente, lo que más cuenta son las salidas laborales, el salario y la tecnología, algo que atrae a los jóvenes del presente y, por lo que parece, aún más a los del futuro. Pero no se puede generalizar. El número 11 del pasado MIR eligió Medicina de Familia en Salamanca y en 2018 siete de los 13 primeros puestos eligieron Medicina Interna, incluidos los números 1 y 2. Como señalaba Antonio Zapatero, entonces presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna, “una especialidad con gran presente y futuro”. Otro dato más de cómo la vocación, los anhelos y los sueños del presente y del futuro no se pueden encasillar fácilmente son las 100 primeras plazas escogidas en 2019: 17 de ellos eligieron Dermatología, 16 Cardiología, 11 Digestivo y otros 11 Medicina Interna. De todo un poco. 

Todas las ellas, Dermatología o Geriatría, Cirugía Plástica o Microbiología, son especialidades del futuro. Ser buen médico no depende del número MIR ni de utilizar más tecnología. Lo esencial, desde los inicios de la medicina, son las ganas de ayudar a los enfermos y la perseverancia en esta vocación tan maravillosa.