ESMO 2022 – La pandemia de la COVID-19 no debería desviar nuestra atención del cáncer

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Cristina Ferrario

Puntos principales

  • La pandemia de la COVID-19 sigue impactando la atención al cáncer, tanto desde el punto de vista de los pacientes como de los médicos.
  • Los retrasos en la detección y los tratamientos, así como la redefinición de la práctica han tenido consecuencias devastadoras en los pacientes.
  • A pesar de todo, también podemos decir que la pandemia nos ha dejado algunas cosas buenas, como un nuevo enfoque de atención basado en la telemedicina.

"Después de más de dos años, estamos todavía lejos de dejar atrás la pandemia de la COVID-19", este fue el principal mensaje de la Sesión de Apoyo al Paciente celebrada durante el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), en la que se discutió tanto el impacto negativo de la pandemia como las lecciones aprendidas.

“Necesitamos que los pacientes hagan todo lo que les pedimos” dijo la presidenta de la ESMO, Solange Peters, abriendo la sesión y señalando la contribución de las organizaciones de pacientes a las actividades de la ESMO.

Es el momento de actuar

"El cáncer no va a esperar y nosotros tampoco deberíamos", “exigimos que el cáncer sea la prioridad de la Agenda Europea de Salud”, dijo Mark Lawler (Belfast, Reino Unido; Organización Europea del Cáncer), quien pidió que se tomaran medidas para volver a poner el cáncer en el centro de la atención tras la interrupción causada por la pandemia.

El experto arrojó algunas cifras sobre la relación COVID-19/cáncer en hospitales públicos de todo el Reino Unido: 7 de cada 10 personas con sospecha de cáncer ni acudieron a su médico ni fueron remitidas a un especialista, 4 de cada 10 pacientes no tienen acceso a la quimioterapia y se está observando una caída drástica en el número de colonoscopias.

Este problema podría abordarse siguiendo el "Plan de 7 puntos" diseñado por la Organización Europea del Cáncer, una forma "de recuperarse mejor y más rápido", según Lawler, que también habló sobre la campaña "Tiempo para actuar", promovida por la misma organización.

“Volver a la normalidad no es suficiente”, añadió Christopher Curtis, moderador de la sesión y defensor mundial del paciente con cáncer de cabeza y cuello, que sugiere una estrategia basada en tres pilares: colaboración, diagnóstico temprano y asociación.

Todos unidos en el proceso del cáncer

“La disrupción provocada por la pandemia ha afectado a todo el recorrido del cáncer”, dijo Lawler. Afirmación que fue respaladada por los datos aportados por otros ponenten durante la sesión. Francois Rimareix, del Hospital Gustave Roussy (Francia), ofreció una imagen del impacto que la COVID-19 ha tenido en la cirugía oncológica: múltiples cambios en las estrategias terapéuticas, un 38 % de las cirugías oncológicas retrasadas y casi el doble de complicaciones posquirúrgicas y mortalidad. "Este daño colateral de la pandemia será la próxima crisis del sistema sanitario en 5 años", declaró.

Lydia Makaroff, presidenta de la Coalición Mundial de Pacientes con Cáncer de Vejiga (World Bladder Cancer Patient Coalition), comentó los resultados de una encuesta dirigida por la Global Cancer Coalition Network: la pandemia ha afectado de forma profunda y negativa a las organizaciones de pacientes con cáncer de todo el mundo, causando caídas en las donaciones y en el número medio de voluntarios (con una caída del 70 %), además de parones en los servicios o incluso cierres permanentes para algunas organizaciones. Una gran pérdida para los pacientes con cáncer.

No hay mal que por bien no venga

La telemedicina podría ser el lado positivo de la pandemia. “Uno de los principales ajustes en la atención realizados durante la pandemia fue la implementación de la telemedicina ”, señaló Ivica Ratosa, del Instituto de Oncología, Liubliana, Eslovenia. Los datos obtenidos tras la realización de una encuesta sobre las percepción de los pacientes y los oncólogos de la telemedicina mostraron que la pandemia ha generado barreras en la comunicación, pero también nuevas oportunidades. Durante la pandemia el número de teleconsultas aumentó en todo el mundo, convirtiéndose en una forma rentable de proporcionar atención oncológica.

Los pacientes aprecian la comodidad, flexibilidad y ahorro de tiempo y costes de la telemedicina, y algunos de ellos están dispuestos a seguir utilizando estos servicios en el futuro. “Es poco probable que la telemedicina sustituya a las visitas presenciales en oncología, pero complementa la atención al paciente”, afirmó Ratosa, que señaló: “Estas intervenciones son eficaces en lugares con infraestructuras, apoyo y financiación adecuados”, enumerando algunas de las barreras para la implantación de la telemedicina: conocimientos, experiencia con la tecnología (tanto para médicos como para pacientes) y disponibilidad de conexiones y dispositivos.