ERS 2019 - Prevención y tratamiento de las infecciones respiratorias en atención primaria.


  • Eliana Mesa
  • Conference Reports
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En esta sesión se cubrieron la neumonía adquirida en la comunidad, aspectos económicos sobre las vacunaciones para las enfermedades respiratorias y la importancia de la fenotipificación en las infecciones relacionadas con la EPOC.

Cabe destacar tres cuestiones importantes:

Se han revisado los aspectos clínicos de la neumonía adquirida en la comunidad, con especial atención a los microorganismos implicados habitualmente, los diagnósticos diferenciales y el tratamiento. Una vez diagnosticada la neumonía, en gran medida sobre la base de los síntomas clínicos y de la radiografía de tórax, hay que valorar su gravedad. Si la gravedad es alta, debe derivarse al paciente a un hospital. Si la gravedad es baja (CRB65 = 0), debe iniciarse el tratamiento antibiótico de forma temprana, preferiblemente con un betalactámico y evitando las fluoroquinolonas o el tratamiento antibiótico doble. El tratamiento debe mantenerse 5 días, y se considerará prolongar este tratamiento solo en los casos en los que no se observe mejoría.  También se recomienda no usar esteroides, excepto cuando el paciente presente una enfermedad concomitante (p. ej., EPOC, asma).

En el caso de las vacunas, se han resaltado las estrategias empleadas en los diferentes países para la prevención de las enfermedades respiratorias. Se ha demostrado su rentabilidad, y este aspecto debería tenerse en cuenta al diseñar programas de vacunación. En el caso de la vacuna antigripal, se ha demostrado la rentabilidad de la dosis alta frente a la dosis convencional en cuanto a las hospitalizaciones debidas a enfermedad cardiorrespiratoria subyacente, incluso en los países de rentas baja y media. La vacuna antigripal para los pacientes con EPOC a menudo está bien consolidada, aunque pueden optimizarse las nuevas estrategias y vacunas antigripales y antineumocócicas.

La fenotipificación de la EPOC ha sido otro tema interesante. Pueden observarse diferentes marcadores para definir cada tipo de EPOC y, si se tienen en cuenta estas características, es posible predecir el tipo de exacerbación. El color del esputo y la PCR son marcadores útiles de infección bacteriana. Los eosinófilos en sangre son un buen marcador de exacerbación eosinofílica. Puede estratificarse a los pacientes en riesgos bajo o alto considerando la obstrucción (posbroncodilatación), el grado de disnea (mediante la escala mMRC) y el número de exacerbaciones en el año anterior. Un número alto de exacerbaciones previas predice un riesgo alto de exacerbaciones futuras. Otro factor importante es el perfil de la microbiota pulmonar. Existe una relación entre los niveles altos de eosinófilos en la sangre y una diversidad alta de la microbiota, factores ambos relacionados con las exacerbaciones eosinofílicas y con un número menor de exacerbaciones bacterianas.  Esto debe tenerse en cuenta en el tratamiento con antibióticos y esteroides sistémicos. Los pacientes con un patrón eosinofílico y una carga bacteriana baja no se beneficiarán de los antibióticos, y no deben usarse esteroides en pacientes con un patrón bacteriano.