Enfermedades crónicas, estrés y menor actividad física explican por qué las mujeres experimentan más dolor (Mayo Clin Proceed)


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Las mujeres mayores tienen un riesgo más elevado de experimentar dolor que los hombres de la misma edad. Los motivos son las enfermedades crónicas, un peor estado funcional, estrés y menor actividad física, según un estudio desarrollado por investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) en la Universidad Autónoma de Madrid, en el que también han participado investigadores del CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES).

El trabajo ha sido publicado en Mayo Clinic Proceedings. Investigaciones anteriores habían mostrado un mayor riesgo de dolor crónico en las mujeres que en los hombres. Ahora, en este nuevo trabajo, los investigadores identifican los comportamientos de salud y los factores clínicos que pueden estar asociados a este mayor riesgo de dolor entre la población femenina.

Según Esther García Esquinas, investigadora principal, los resultados de este análisis mostraron una mayor incidencia de dolor de intensidad alta en mujeres (23%), frente a hombres (13%). "Casi una de cada cuatro mujeres que no padecían dolor crónico inicialmente desarrolló dolor de intensidad alta durante el seguimiento", explica la investigadora.

Entre los factores ligados al exceso de riesgo de sufrir dolor en mujeres "destaca la mayor frecuencia de enfermedades crónicas, especialmente enfermedad osteomuscular, el peor estado de función física, los mayores niveles de estrés psicológico y la menor realización de actividad física", aclara.

En concreto, una frecuencia más alta en mujeres que en hombres de enfermedad osteomuscular, problemas de movilidad y agilidad representaron, respectivamente, el 31%, 47% y 32% del exceso de riesgo observado en las mujeres en comparación con los hombres. Otros mediadores relevantes del exceso de riesgo en mujeres fueron el estrés psicológico (25%), la depresión (9%), la mala calidad del sueño (11%) y los bajos niveles de actividad física recreativa (13%).

El trabajo analizó la información de una cohorte de 851 mujeres y hombres de 63 años o más, que inicialmente no sufren dolor y son seguidos durante tres años. Incide en la importancia de estudiar posibles factores biológicos específicos de sexo y su interacción con los estilos de vida para comprender mejor las diferencias de riesgo de dolor entre hombres y mujeres.

"Nuestras conclusiones también abren una nueva vía de investigación sobre el efecto del ejercicio físico para disminuir el exceso de riesgo de dolor observado en las mujeres", finaliza García Esquinas.