Elevados niveles de amiloide son un predictor del Alzheimer cuando aun no se han aparecido síntomas (JAMA Neurol)


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Los primeros datos publicados de un estudio sobre el tratamiento anti-amiloide en la enfermedad de Alzheimer asintomática (A4) respaldan la hipótesis de que los niveles más altos de proteína amiloide en el cerebro representan una etapa temprana de la enfermedad, según publican los autores en JAMA Neurology.

Los resultados de un análisis de los datos de detección de participantes para el estudio también muestran que la carga de amiloide en personas mayores clínicamente normales se asocia a antecedentes familiares de enfermedad, puntuaciones más bajas en las pruebas cognitivas e informes de disminuciones en la función cognitiva diaria.

Con una finalización prevista a fines de 2022, el estudio A4 es un ensayo de prevención en curso lanzado en 2014 para evaluar si el anticuerpo monoclonal solanezumab podría retrasar el deterioro cognitivo asociado con el aumento del amiloide cerebral si se inicia antes de que aparezcan los síntomas clínicos.

El amiloide, considerado durante mucho tiempo un sello distintivo de la enfermedad de Alzheimer, ha sido objeto de terapias en ensayos clínicos en personas que ya muestran síntomas de la enfermedad.

"Un problema importante para los ensayos clínicos de la enfermedad de Alzheimer dirigida a los amiloides, y uno que se está abordando con el estudio A4, es que los ensayos anteriores pueden haber estado interviniendo demasiado tarde en el proceso de la enfermedad para ser efectivos -advierte el director del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos, Richard J. Hodes-. El A4 es pionero en el campo porque apunta a la acumulación de amiloide en adultos mayores en riesgo de desarrollar demencia antes del inicio de los síntomas".

El equipo del estudio A4 estaba buscando participantes cognitivamente normales con altos niveles de amiloide. Comenzaron haciendo una evaluación previa de más de 15.000 personas que expresaron interés en el ensayo. De esos 15.000, los investigadores incorporaron a 6.763 voluntarios de ensayos clínicos para pruebas cognitivas, evaluaciones clínicas y genotipado.

Después de excluir a 2.277 participantes por razones cognitivas y/o médicas, los investigadores utilizaron imágenes de tomografía por emisión de positrones (PET) con 4.486 participantes para medir la acumulación de amiloide en el cerebro. Las imágenes revelaron 1.323 con niveles elevados de amiloide que fueron elegibles para continuar en el estudio A4.

"En 2014, A4 fue el primer estudio de su tipo porque utilizó PET amiloide para identificar personas cognitivamente normales con altos niveles de amiloide cerebral -recuerda la investigadora Laurie Ryan-. Antes de la disponibilidad de PET amiloide, otros ensayos clínicos dirigidos a amiloide pueden haber estado probando terapias en algunas personas que no tenían amiloide".

La autora principal del estudio, Reisa A. Sperling, comenta que los datos de detección de los 4.486 participantes que tenían imágenes PET ahora están disponibles para la comunidad investigadora. Estos nuevos datos ayudarán a mejorar la eficiencia de la detección y la inscripción de otros ensayos diseñados para prevenir el Alzheimer en personas sin síntomas.

"El A4 demuestra que los ensayos de prevención pueden inscribir a individuos de alto riesgo, personas con biomarcadores de Alzheimer que son cognitivamente normales -apunta Ryan-. En última instancia, los enfoques de medicina de precisión serán esenciales".

"La enfermedad de Alzheimer nunca tendrá un tratamiento único -prosigue-. Es probable que necesitemos diferentes tratamientos, incluso combinaciones de terapias, para diferentes individuos en función de sus factores de riesgo".