El VIH oculto en las células ya puede medirse con precisión (Nature)


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Actualmente se puede medir de forma rápida y precisa una forma oculta e inactiva del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que se esconde en las células de los pacientes. Esta versión del VIH se codifica en las células y puede persistir a pesar del tratamiento.

Usando una nueva técnica genética desarrollada por el investigador Robert Siliciano y colegas de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), los científicos finalmente podrán medir la cantidad de esta forma viral que se esconde en el organismo.

Las herramientas anteriores sobreestimaron el número de esta forma de VIH de 10 a 100 veces, ocultando potencialmente las disminuciones significativas producidas por las terapias experimentales, según informa el equipo en Nature. "Todavía podemos estar muy lejos de una cura -dice-, pero ahora al menos podemos medir nuestro progreso".

La terapia actual contra el VIH incluye combinaciones de medicamentos antirretrovirales que controlan los síntomas de los pacientes y los pueden mantener sanos durante décadas. Pero el virus se extiende alrededor del cuerpo en una forma latente que es difícil de detectar y de contar. Las instrucciones genéticas del VIH, o plantilla, permanecen integradas dentro del genoma de ciertas células.

El VIH infecta exclusivamente los linfocitos CD4. Un subconjunto de ellos rutinariamente se convierte en un registro de agentes infecciosos conocidos. Estas células persisten indefinidamente, pero su persistencia tiene un inconveniente:,sin saberlo, pueden salvaguardar las instrucciones para fabricar el VIH. Una vez que las células se "despiertan", estas plantillas virales vuelven a la acción y crean virus. Por lo tanto, los pacientes infectados con el VIH deben permanecer bajo terapia antirretroviral para siempre, a menos que los científicos puedan descubrir cómo destruir este reservorio latente del VIH.

El primer paso es determinar lo grande que es el reservorio en cada paciente, de modo que los investigadores puedan realizar un seguimiento de su progreso y reducirlo. Pero ese ha sido un desafío serio, indica Siliciano. Cuando él y los miembros de su laboratorio demostraron por primera vez la existencia del reservorio latente en 1995, lo hicieron utilizando una técnica que denominaron ensayos cuantitativos de crecimiento viral cuantitativo (QVOA).

El método involucra el crecimiento de células infectadas con VIH en el laboratorio, lo cual es difícil y requiere términos completos. Para evitar esos problemas, la mayoría de los científicos emplean un enfoque genético que está presente en las células CD4. El problema, según Siliciano, es que el 98% de los libros de instrucciones sobre el VIH son tan defectuosos que son inofensivos, por lo que el método sobreestima los problemas que son importantes para la salud del paciente.

En su lugar, el equipo de Siliciano diseñó un tipo de PCR que puede distinguir entre plantillas virales defectuosas e intactas, utilizando sondas fluorescentes en dos colores diferentes. Las sondas se dirigen a áreas propensas a mutaciones que pueden causar defectos, y una lectura de color indica si las instrucciones de VIH son defectuosas o no.

Eso significa que los científicos pueden usar la técnica para evaluar el tratamiento del VIH, es decir, que está afectando a la cantidad de VIH que vive. "Durante décadas, el campo ha estado pidiendo una medida precisa de estas plantillas virales ocultas -apunta Siliciano-. Ahora, tenemos una buena manera de saber si estamos haciendo mella en sus números".