El trasplante de riñones de donantes con hepatitis C podría reducir el tiempo de espera en pacientes renales (Ann Internal Med)


  • Noticias Médicas
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Trasplantar a pacientes en diálisis infectados con el virus de la hepatitis C (VHC) con órganos de donantes VHC positivos y luego tratar la infección tras el trasplante es más efectivo, cuesta menos y acortará los tiempos de espera para conseguir un órgano donado, según un análisis computarizado realizado por médicos investigadores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati (UC), en Estados Unidos. Los hallazgos se detallan en Annals of Internal Medicine y el autor principal del estudio es Mark Eckman.

El modelo predice que el trasplante con un riñón infectado con VHC seguido de tratamiento contra el VHC es más efectivo y menos costoso que el tratamiento del VHC antes del trasplante, en gran parte debido a los tiempos de espera más largos para los riñones no infectados por VHC, explica Eckman. Un paciente típico de 57,8 años que recibe hemodiálisis ganaría un promedio de seis meses de años de vida ajustados por calidad adicionales con un ahorro de costos de por vida de 41.591 dólares, dice Eckman.

Un paciente que recibe un riñón no infectado espera en promedio más de dos años para ese órgano, mientras que la espera de un riñón infectado con el VHC es de aproximadamente ocho meses, dice Eckman. Además, el 15% de los pacientes que se someten a diálisis por enfermedad renal en etapa terminal están infectados con el VHC.

"Existe un alto riesgo de mortalidad en exceso para los pacientes que reciben hemodiálisis y se asocia con una disminución de la calidad de vida para algunos pacientes -añade Eckman-. Si puede pasar menos tiempo en diálisis, estará mejor. El coste anual de la hemodiálisis es más de 90.000 dólares".

En Estados Unidos se estima que 110.000 pacientes comienzan la diálisis cada año. De los aproximadamente 500.000 pacientes que recibieron diálisis por enfermedad renal en etapa terminal en 2016, solo el 3,8% o 19.060 recibieron trasplantes de riñón, señala Eckman.

El modelo computarizado analítico de decisión extrajo datos de una variedad de fuentes, incluido el Sistema de Datos Renales de Estados Unidos (USRDS), literatura médica y ensayos clínicos. El modelo analiza varios factores como el sexo, la edad, el grado de daño hepático por infección crónica por VHC y los costos de tratamiento para predecir los resultados que pueden ocurrir durante la vida de una cohorte de pacientes para cada una de las estrategias clínicas estudiadas, explica Eckman.

"Mientras las personas esperan un riñón, existe el riesgo de morir en hemodiálisis, con una tasa de mortalidad de aproximadamente 7,5% anual -señala Eckman-. Si esperan menos tiempo para recibir un trasplante de riñón al aceptar un riñón infectado con el VHC, pueden evitar un año y medio o más de tiempo en una lista de espera. Una vez que tienen un trasplante, la tasa de mortalidad anual es de aproximadamente 2% anual en lugar de aproximadamente 7,5% anual. Cuanto más corto sea el periodo de espera de un riñón en diálisis, mejores serán sus resultados".

Eckman indica que todavía es necesario del modelo de ordenador porque todavía no hay grandes ensayos clínicos que hayan abordado esta cuestión. "Esto no es algo que hubiéramos preguntado o pensado ni siquiera un año atrás -reconoce Eckman-. Ahora tenemos tratamientos de VHC muy efectivos que no teníamos hace dos o tres años. Algunos de estos nuevos medicamentos se pueden usar en pacientes en diálisis. Los nuevos medicamentos tienen muchos menos efectos secundarios y el curso de tratamiento es mucho más corto. El tratamiento del VHC ha avanzado dramáticamente".

Varios ensayos clínicos han demostrado tasas de curación del VHC tan altas como del 98% con los nuevos medicamentos, dice Eckman. "En segundo lugar, hace un año no teníamos medicamentos para tratar el VHC que pudieran usarse en pacientes con enfermedad renal en etapa terminal -subraya-. Aunque el tratamiento del VHC es muy costoso, este costo se equilibra en nuestro análisis, ya que los pacientes de ambas estrategias reciben tratamiento para el VHC".

Hay intercambios entre las dos estrategias. Los pacientes que obtienen un riñón de VHC no infectado tienen menor riesgo de morir de enfermedad hepática porque el VHC se trata antes del trasplante de riñón, dice el autor. Sin embargo, los pacientes infectados por el VHC que reciben un riñón infectado por el VHC pueden dejar la diálisis antes y registran un riesgo menor de morir por una enfermedad renal en etapa terminal.

"Es mejor esperar menos tiempo para un riñón obteniendo un riñón infectado con el VHC seguido de un tratamiento tras el trasplante", afirma Eckman, agregando que el suministro de riñones infectados con el VHC se ha incrementado debido a la desafortunada muerte de individuos jóvenes generalmente sanos que sufren sobredosis de opiáceos. "Lo que esperamos es que este estudio tenga algún impacto en la política", concluye.